Puntuación: 5/5
Fecha: 30 Agosto
Lugar: C\ Alameda Mazarredo, 65. Bilbao
Precio: 25€ por persona, bebida a parte.
Después de un día muy muy orientado a la fotografía sugerí a mi chica un sitio nuevo sobre el que había leído aquí.
Después de leer la noticia pensé que el restaurante estaría de bote en bote, así que decidimos pasarnos una hora antes de ir a comer para preguntar y si eso reservar un hueco. Nos atendieron como deberían atender en todos los restaurantes, con mucha amabilidad y educación, explicando lo que son y lo que quieren ofrecer, enseñándonos el local y con muchas ganas de agradar. Le dijimos que volveríamos a las 14:30 y nos fuimos a hacer alguna foto más por la zona del Guggenheim.
Al volver nos dan a elegir mesa, el local es pequeño, el antiguo Subway situado ahora en Licenciado Poza 46. Pequeño pero bien distribuido, buen ambiente para comer.
Nos vuelven a explicar brevemente el menú, ya que sólo hay un menú, ni carta ni nada más. Sencillo, directo.
De primero jamón de bellota de calidad, muy buen sabor, suave y riquísimo. De segundo dan a elegir un Volován de vieira con langostinos o un Txangurro relleno con mayonesa, pedimos ambos para poder probarlos. Muy muy buenos, cualquiera de los dos.
Por último el plato estrella, un Entrecote con su salsa secreta especial y patatas. Exquisito. Y la salsa, para bebersela. La salsa perfecta para el entrecote. Ahora te preguntas por qué ninguna otra salsa le queda tan bien. No sabría decir a qué sabe concretamente, ni quiero preguntarlo ni hacer como algún comensal que va de listillo intentando adivinar lo que no tiene ni idea de que es.
Por último un postre, a elegir entre Tiramisú y fruta. Pues tiramisú. A mi ni me va ni me viene, el café no me va. A mi novia si le gusta mucho el tiramisú y me comenta que esta bueno, pero no tanto como el del Coppola Bilbao.
La verdad es que es realmente recomendable el sitio, para repetir y llevar a amigos para quedar bien. La cantidad justa de comida para no salir a reventar ni quedarse con hambre, una muy buena relación calidad-precio a mi parecer.
Espero que se haga un merecido hueco.
Página web: L'Entrecote - Bilbaoclick
Si hay una cosa que además de ser necesaria para vivir nos llena de placer es la comida. Creo que compartir esos lugares es lo mejor que podemos hacer para disfrutar comiendo.
Mostrando entradas con la etiqueta restaurante. Mostrar todas las entradas
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lunes, 1 de septiembre de 2014
L' Entrecot
Etiquetas:
bilbao,
cadena,
carne,
coppola,
entrecote,
guggenheim,
mazarredo,
parejas,
restaurante
domingo, 6 de julio de 2014
Pulcinella
Puntuación: 5/5
Fecha: 5 Julio
Lugar: C\ Reina Mª Cristina 3, Getxo
Precio: 60,60€ para dos personas
Pues entre que este año las vacaciones nos las han fastidiado un poco y que no vamos a estar juntos un par de fines de semana, el sábado decidimos ir a cenar. El sitio era sorpresa ella no tenía ni idea de a dónde ibamos.
El lugar es acogedor, con un trato excelente. Andrea habla italiano, te llama por tu nombre y te preguntan en cada plato si estaba todo a tu gusto. A las señoritas las trata de bellisima y ellas encantadas.
Abajo dispone de un bar y arriba hay unas 12 mesas en el comedor. Es recomendable reservar antes, al final acaba lleno el sitio. Tienen dos turnos para cenar, 21:30 y 22:15 y nosotros fuimos a éste último, somos de cenar más bien tarde.
Cuidan todos los detalles para hacer que la velada sea romántica y perfecta.
La carta tiene una gran cantidad de platos, mucho más variados que las típicas cadenas de restarurantes italianos. Nada más pedir traen un platito con aceitunas y una salsa parecida al ali-oli aunque mucho más suave para untar con el pan.
Para empezar pedimos una Focaccia al pesto genovese que es una pizza fina con queso, ajo, perejil y aceite, que como entrante esta muy bien. Parece más ración de la que luego es, se come sin problemas. Después pedimos unos Ravioli alla modenese, raviolis rellenos de carne picada acompañados con láminas de queso curado, nueces, unas pocas espinacas y vinagre de modena. Quizás haya partes que sepan demasiado a vinagre, pero sólo algunas, en general el plato está en su punto. La pasta bien hecha, el relleno abundante y el queso buenísimo.
Después una pizza Ai formaggi, una cuatro quesos. Muy buena pinta y mucho olor a queso (en eso consiste una cuatro quesos). Masa muy fina, se agradece porque no te llenas de pan. La pizza está deliciosa, el queso azul es un poco fuerte para mi gusto, tapa mucho el sabor de todo lo demás, pero por suerte solo está presente en un par de trozos, es inapreciable.
Al acabar nos traen la carta de postres, yo normalmente según veo la P de profiteroles dejo de leer... pero esta vez al ver la torta selva nera hice una excepción. Mala noticia cuando me dicen que no queda, ni profiteroles tampoco, pero Andrea me dice que lo deje a su elección, que me trae una sorpresa, e invita a mi novia a que pruebe ella del postre, que le va a encantar.
Dicho esto nos traen los postres y las dos cucharas para la signora, para que pruebe ella primero. Una Coppa tiramisu y una Torta della nonna que es una tarta de dos chocolates, galleta por debajo, chocolate con leche en su mayoría y una capa delgada de chocolate blanco; con nata y chocolate caliente a su alrededor. Qué voy a decir, squisita. Y el tiramisú también, delicioso.
Al pedir la cuenta llega el detalle que marca una cena perfecta. Un placer comer en este restaurante, y altamente recomendado para conquistar, re-conquistar y/o enamorar.
Página web: Pulcinella Getxo
Facebook: Pulcinella
Fecha: 5 Julio
Lugar: C\ Reina Mª Cristina 3, Getxo
Precio: 60,60€ para dos personas
Pues entre que este año las vacaciones nos las han fastidiado un poco y que no vamos a estar juntos un par de fines de semana, el sábado decidimos ir a cenar. El sitio era sorpresa ella no tenía ni idea de a dónde ibamos.
El lugar es acogedor, con un trato excelente. Andrea habla italiano, te llama por tu nombre y te preguntan en cada plato si estaba todo a tu gusto. A las señoritas las trata de bellisima y ellas encantadas.
Abajo dispone de un bar y arriba hay unas 12 mesas en el comedor. Es recomendable reservar antes, al final acaba lleno el sitio. Tienen dos turnos para cenar, 21:30 y 22:15 y nosotros fuimos a éste último, somos de cenar más bien tarde.
Cuidan todos los detalles para hacer que la velada sea romántica y perfecta.
La carta tiene una gran cantidad de platos, mucho más variados que las típicas cadenas de restarurantes italianos. Nada más pedir traen un platito con aceitunas y una salsa parecida al ali-oli aunque mucho más suave para untar con el pan.
Para empezar pedimos una Focaccia al pesto genovese que es una pizza fina con queso, ajo, perejil y aceite, que como entrante esta muy bien. Parece más ración de la que luego es, se come sin problemas. Después pedimos unos Ravioli alla modenese, raviolis rellenos de carne picada acompañados con láminas de queso curado, nueces, unas pocas espinacas y vinagre de modena. Quizás haya partes que sepan demasiado a vinagre, pero sólo algunas, en general el plato está en su punto. La pasta bien hecha, el relleno abundante y el queso buenísimo.
Después una pizza Ai formaggi, una cuatro quesos. Muy buena pinta y mucho olor a queso (en eso consiste una cuatro quesos). Masa muy fina, se agradece porque no te llenas de pan. La pizza está deliciosa, el queso azul es un poco fuerte para mi gusto, tapa mucho el sabor de todo lo demás, pero por suerte solo está presente en un par de trozos, es inapreciable.
Al acabar nos traen la carta de postres, yo normalmente según veo la P de profiteroles dejo de leer... pero esta vez al ver la torta selva nera hice una excepción. Mala noticia cuando me dicen que no queda, ni profiteroles tampoco, pero Andrea me dice que lo deje a su elección, que me trae una sorpresa, e invita a mi novia a que pruebe ella del postre, que le va a encantar.
Dicho esto nos traen los postres y las dos cucharas para la signora, para que pruebe ella primero. Una Coppa tiramisu y una Torta della nonna que es una tarta de dos chocolates, galleta por debajo, chocolate con leche en su mayoría y una capa delgada de chocolate blanco; con nata y chocolate caliente a su alrededor. Qué voy a decir, squisita. Y el tiramisú también, delicioso.
Al pedir la cuenta llega el detalle que marca una cena perfecta. Un placer comer en este restaurante, y altamente recomendado para conquistar, re-conquistar y/o enamorar.
Página web: Pulcinella Getxo
Facebook: Pulcinella
domingo, 25 de mayo de 2014
La Fontana de Max Ocio
Puntuación: 3/5
Fecha: 24 Mayo
Lugar: Max Ocio, Barakaldo
Precio: 25,30€ para dos personas
El sábado decidimos hacer plan tranquilo los dos solos. Después del largo día fuera de casa con examen de inglés incluido pues nos fuimos a cenar a un italiano. Hay otro restaurante La Fontana en Bilbao, en la calle Máximo Aguirre número 7. Hay diferencias entre ambos, y no debería haberlas puesto que son de la misma cadena.
En Bilbao según entras hay un ambiente de más calidad, a la par de un Tagliatella. Los manteles aparentan ser nuevos, es un local muy amplio, con mesas en plan reservado. El de Max Ocio es más de batalla. Los manteles están roídos, están todas las mesas apelotonadas,... da menor sensación de esa calidad.
Había bastante gente, pero nada más llegar nos sentaron en una mesa para cuatro. Nos extrañó habiendo mesas de dos libres, no suelen desperdiciar las mesas así como así en los restaurantes. Nos trajeron la carta y decidimos rápido. Parpadelle con salsa Fontana y pizza Carbonara. Nos trajeron un poco de pan y los típicos palitos de pan con mantequilla. Sin mucho esperar nos trajeron la pasta, una ración suficiente para dos, ni mucho ni poco.
La salsa estaba muy buena, con champiñones y con un excelente sabor. El problema de los parpadelle es que es una pasta como un tallarín pero más ancho con lo que al repartirla en los platos hay que tener mucho cuidado para no empezar a salpicar la salsa por la mesa.
Cuando estábamos acabando llegó una pareja un tanto peculiar, un chico acompañado de un travesti. Que se notaba que no era mujer por la voz grave que tenía, las facciones de hombre y porque siempre van enseñando más de lo que una mujer enseñaría.
Al acabar la pasta no tardaron en traernos la pizza. Aquí es donde prefieres otro restaurante italiano. La base era de las congeladas, y se notaba porque estaba dura, pero no crujiente. El resto de la pizza estaba bien, buenos ingredientes, pero la base lo fastidiaba un poco. Tras esto no podíamos con el postre así que pedimos la cuenta. Llegamos a pedirla en 4 ocasiones. Estuvimos a punto de marcharnos sin pagar, si no quieren traerme la cuenta no tengo inconveniente en marcharme, si ellos no quieren cobrar, allá ellos.
En la misma planta de Max Ocio próximamente abrirán un Tagliatella. La batalla por Roma está servida.
Página web: La Fontana
Fecha: 24 Mayo
Lugar: Max Ocio, Barakaldo
Precio: 25,30€ para dos personas
El sábado decidimos hacer plan tranquilo los dos solos. Después del largo día fuera de casa con examen de inglés incluido pues nos fuimos a cenar a un italiano. Hay otro restaurante La Fontana en Bilbao, en la calle Máximo Aguirre número 7. Hay diferencias entre ambos, y no debería haberlas puesto que son de la misma cadena.
En Bilbao según entras hay un ambiente de más calidad, a la par de un Tagliatella. Los manteles aparentan ser nuevos, es un local muy amplio, con mesas en plan reservado. El de Max Ocio es más de batalla. Los manteles están roídos, están todas las mesas apelotonadas,... da menor sensación de esa calidad.
Había bastante gente, pero nada más llegar nos sentaron en una mesa para cuatro. Nos extrañó habiendo mesas de dos libres, no suelen desperdiciar las mesas así como así en los restaurantes. Nos trajeron la carta y decidimos rápido. Parpadelle con salsa Fontana y pizza Carbonara. Nos trajeron un poco de pan y los típicos palitos de pan con mantequilla. Sin mucho esperar nos trajeron la pasta, una ración suficiente para dos, ni mucho ni poco.
La salsa estaba muy buena, con champiñones y con un excelente sabor. El problema de los parpadelle es que es una pasta como un tallarín pero más ancho con lo que al repartirla en los platos hay que tener mucho cuidado para no empezar a salpicar la salsa por la mesa.
Cuando estábamos acabando llegó una pareja un tanto peculiar, un chico acompañado de un travesti. Que se notaba que no era mujer por la voz grave que tenía, las facciones de hombre y porque siempre van enseñando más de lo que una mujer enseñaría.
Al acabar la pasta no tardaron en traernos la pizza. Aquí es donde prefieres otro restaurante italiano. La base era de las congeladas, y se notaba porque estaba dura, pero no crujiente. El resto de la pizza estaba bien, buenos ingredientes, pero la base lo fastidiaba un poco. Tras esto no podíamos con el postre así que pedimos la cuenta. Llegamos a pedirla en 4 ocasiones. Estuvimos a punto de marcharnos sin pagar, si no quieren traerme la cuenta no tengo inconveniente en marcharme, si ellos no quieren cobrar, allá ellos.
En la misma planta de Max Ocio próximamente abrirán un Tagliatella. La batalla por Roma está servida.
Página web: La Fontana
Etiquetas:
italiano,
la fontana,
max ocio,
pasta,
pizza,
restaurante
Ubicación:
Baracaldo, Vizcaya, España
domingo, 11 de mayo de 2014
Tagliatella: Ahora en Gran vía.
Puntuación: 3,5/5
Fecha: 10 Mayo
Lugar: Gran vía 55, Bilbao
Precio: 22€ por persona
Después de pasar todo el día por ahí sin parar y pensando qué hacer a la noche, hablando con mis amigos decidimos ir a cenar al nuevo local de Tagliatella recién abierto en Bilbao. Sobre las 20h llamé para reservar una mesa para 3 amigos (entre ellos el viajero), mi novia y yo.
A las 22:30h, puntuales, nos presentamos allí y pedimos nuestra mesa. Esperamos unos minutos y nos sientan en una mesa al fondo del local, justo en las escaleras de acceso al restaurante del piso inferior. Como dijo el viajero: "Hemos conocido mujeres menos estrechas que esta mesa". Ninguna frase expresaría mejor esa sensación.
Nos sirvieron las típicas aceitunas de espera y comentamos que sería mejor cambiarnos de mesa, sabiendo que había un comedor en la planta inferior. Según llegó la camarera se lo dijimos y ella fue a preguntar por una mesa libre para nosotros. Volvió triunfante y la seguimos por las escaleras, con el viajero llevando el plato de aceitunas consigo. Cuando ya había recorrido todo el piso inferior detrás de la camarera se dieron cuenta de que no había mesas libres, a su vez nos lo comentaba una especie de encargada a los demás. Vuelta a la mesa estrecha a esperar a que nos preparasen otra. Y seguíamos a vueltas con las aceitunas, que se iban paseando por todo el restaurante.
Unos minutos después, ya nos estabamos sentando en otra mesa, de igual tamaño pero esta vez mejor distribuidos y en la que estábamos a nuestras anchas. Y nos trajeron otro platito de aceitunas, de regalo, aunque nosotros ya teníamos el nuestro. El que no corre, vuela.
Al leer la carta se comentó que había variaciones con respecto a otros Tagliatella, que faltaban cosas o que había otras distintas.
El viajero pidió una pizza Prosciutto si no recuerdo mal, otro pidió una Insalata Tagliatella sin saber que debía elegir un aliño y los tres que faltábamos íbamos a compartir tres platos: un Risotto Mare monte, Ravioli Nero di Sepia con salsa Salame e verdure y una pizza Al parmigiano. Y para todos pan de la casa.
No tardaron mucho en traernos la ensalada y el risoto, y le preguntaron al viajero a ver si la pizza era para él. Con un NO rotundo y moviendo la cabeza nos quedamos todos pensando, "sí, es para ti". Y se lo dijimos al camarero. Él había entendido a ver si la pizza era para compartir. Entre lo de la mesa y las aceitunas... se veía venir. Empezamos con el risoto porque su pizza iba a tardar un rato y se iba a enfriar la comida.
La ración era más grande de lo que recordaba de otros Tagliatellas de Bilbao, no así de otros sitios. Igual es que han decidido ampliar las raciones. Estaba bueno, como siempre. Lo bueno de comer en las franquicias es que te aseguras que siempre mantienen una media de calidad, y que la comida está casi siempre igual. Si pides un risoto hoy, el mismo dentro de un mes, y dentro de seis meses, siempre está hecho igual.
Por fin trajeron la pizza que faltaba, y yo a éste no le había visto comer una pizza con aceite en la vida. Igual es que no ha coincidido que haya ido a un Tagliatella con él y que hayamos pedido pizza, o es que no me fijo a veces en ciertos detalles.
Comentamos también la nueva norma sobre las aceiteras en la hostelería, pero claro, ahora estoy leyendo que hay "vacíos legales" como poner ramitas aromáticas en el aceite, y voilà, ya está permitido rellenar la aceitera.
Nos trajeron nuestro segundo plato, otra buena ración. Nunca había probado la pasta negra, y mi novia no es de comer mucho verde que digamos, aunque poco a poco va probando algunas cosillas, si no le gustan ya me las como yo :D
La verdad es que a verduras, lo que son verduras, no sabía. Por ninguna parte. La salsa sabía más a piñones, desconocidos por el ciclista, que a verduras. Pero estaba muy bien de sabor. Había un gran contraste en el plato con la pasta de color negro y la salsa amarilla con trocitos de bacón. La verdad es que repartiendo entre tres, da a probar más platos sin llegar a cansarte con la cantidad.
Por último llegó nuestra pizza, olía muy bien y sabía muy bien. La probé con aceite y la verdad es que potencia un poco el sabor, pero ya de por sí estas pizzas suelen ser un poco aceitosas y añadirle más condimento hace que tengas la boca demasiado oleosa.
El ciclista seguía lento pero constante con su insalata, siempre ha sido de comer muuuuy lento, aunque hay que decir que la ensalada era bastante grande.
Al recogernos los platos empezamos a notar como una ola de frío proveniente de Noruega... digo... del aire acondicionado nos soplaba queriéndonos echar del restaurante. Tuvimos que ponernos los jerseys para no pillar un resfriado.
Por último, decidimos pedir el postre. Tres Cioccofondente, un helado de chocolate y un Tutto cioccolato, y acabamos discutiendo sobre la longitud de los versos de los pareados.
Como siempre, buenísimos los postres.
Página web: Tagliatella Gran vía.
Fecha: 10 Mayo
Lugar: Gran vía 55, Bilbao
Precio: 22€ por persona
Después de pasar todo el día por ahí sin parar y pensando qué hacer a la noche, hablando con mis amigos decidimos ir a cenar al nuevo local de Tagliatella recién abierto en Bilbao. Sobre las 20h llamé para reservar una mesa para 3 amigos (entre ellos el viajero), mi novia y yo.
A las 22:30h, puntuales, nos presentamos allí y pedimos nuestra mesa. Esperamos unos minutos y nos sientan en una mesa al fondo del local, justo en las escaleras de acceso al restaurante del piso inferior. Como dijo el viajero: "Hemos conocido mujeres menos estrechas que esta mesa". Ninguna frase expresaría mejor esa sensación.
Nos sirvieron las típicas aceitunas de espera y comentamos que sería mejor cambiarnos de mesa, sabiendo que había un comedor en la planta inferior. Según llegó la camarera se lo dijimos y ella fue a preguntar por una mesa libre para nosotros. Volvió triunfante y la seguimos por las escaleras, con el viajero llevando el plato de aceitunas consigo. Cuando ya había recorrido todo el piso inferior detrás de la camarera se dieron cuenta de que no había mesas libres, a su vez nos lo comentaba una especie de encargada a los demás. Vuelta a la mesa estrecha a esperar a que nos preparasen otra. Y seguíamos a vueltas con las aceitunas, que se iban paseando por todo el restaurante.
Unos minutos después, ya nos estabamos sentando en otra mesa, de igual tamaño pero esta vez mejor distribuidos y en la que estábamos a nuestras anchas. Y nos trajeron otro platito de aceitunas, de regalo, aunque nosotros ya teníamos el nuestro. El que no corre, vuela.
Al leer la carta se comentó que había variaciones con respecto a otros Tagliatella, que faltaban cosas o que había otras distintas.
El viajero pidió una pizza Prosciutto si no recuerdo mal, otro pidió una Insalata Tagliatella sin saber que debía elegir un aliño y los tres que faltábamos íbamos a compartir tres platos: un Risotto Mare monte, Ravioli Nero di Sepia con salsa Salame e verdure y una pizza Al parmigiano. Y para todos pan de la casa.
No tardaron mucho en traernos la ensalada y el risoto, y le preguntaron al viajero a ver si la pizza era para él. Con un NO rotundo y moviendo la cabeza nos quedamos todos pensando, "sí, es para ti". Y se lo dijimos al camarero. Él había entendido a ver si la pizza era para compartir. Entre lo de la mesa y las aceitunas... se veía venir. Empezamos con el risoto porque su pizza iba a tardar un rato y se iba a enfriar la comida.
La ración era más grande de lo que recordaba de otros Tagliatellas de Bilbao, no así de otros sitios. Igual es que han decidido ampliar las raciones. Estaba bueno, como siempre. Lo bueno de comer en las franquicias es que te aseguras que siempre mantienen una media de calidad, y que la comida está casi siempre igual. Si pides un risoto hoy, el mismo dentro de un mes, y dentro de seis meses, siempre está hecho igual.
Por fin trajeron la pizza que faltaba, y yo a éste no le había visto comer una pizza con aceite en la vida. Igual es que no ha coincidido que haya ido a un Tagliatella con él y que hayamos pedido pizza, o es que no me fijo a veces en ciertos detalles.
Comentamos también la nueva norma sobre las aceiteras en la hostelería, pero claro, ahora estoy leyendo que hay "vacíos legales" como poner ramitas aromáticas en el aceite, y voilà, ya está permitido rellenar la aceitera.
Nos trajeron nuestro segundo plato, otra buena ración. Nunca había probado la pasta negra, y mi novia no es de comer mucho verde que digamos, aunque poco a poco va probando algunas cosillas, si no le gustan ya me las como yo :D
La verdad es que a verduras, lo que son verduras, no sabía. Por ninguna parte. La salsa sabía más a piñones, desconocidos por el ciclista, que a verduras. Pero estaba muy bien de sabor. Había un gran contraste en el plato con la pasta de color negro y la salsa amarilla con trocitos de bacón. La verdad es que repartiendo entre tres, da a probar más platos sin llegar a cansarte con la cantidad.
Por último llegó nuestra pizza, olía muy bien y sabía muy bien. La probé con aceite y la verdad es que potencia un poco el sabor, pero ya de por sí estas pizzas suelen ser un poco aceitosas y añadirle más condimento hace que tengas la boca demasiado oleosa.
El ciclista seguía lento pero constante con su insalata, siempre ha sido de comer muuuuy lento, aunque hay que decir que la ensalada era bastante grande.
Al recogernos los platos empezamos a notar como una ola de frío proveniente de Noruega... digo... del aire acondicionado nos soplaba queriéndonos echar del restaurante. Tuvimos que ponernos los jerseys para no pillar un resfriado.
Por último, decidimos pedir el postre. Tres Cioccofondente, un helado de chocolate y un Tutto cioccolato, y acabamos discutiendo sobre la longitud de los versos de los pareados.
Como siempre, buenísimos los postres.
Página web: Tagliatella Gran vía.
Etiquetas:
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trastevere
Coppola Bilbao
Puntuación: 4,5/5
Fecha: 9 Mayo
Lugar: Barraincúa 6, Bilbao
Precio: 34€ aprox. para dos personas
Aprovechando que tenía mi chavala el viernes noche libre, fuimos a cenar. Como hace una semana tuve antojo de pizza pero no pudimos satisfacerme, esta vez sí íbamos a comer pizza.
Buscamos algún sitio que no fueran los típicos Foca Nicanora, Domino's, etc. Quería probar un sitio nuevo. Y saltó el Coppola Bilbao., abierto hace un año.
Fuimos sobre las 22h y la verdad es que me esperaba un local más grande por las fotos. Es acogedor, con la cocina acristalada al fondo donde puedes ver a los cocineros en plena faena. Preguntamos por una mesa para dos y nos comentaron que estaban llenos, que podíamos comer en la barra o en la contrabarra. Decidimos sin mucha convicción que en la contrabarra estaríamos mejor y nos indicaron que la carta estaba a la entrada, escrita con tiza en la pared.
Mientras decidiamos que pizza comer, y sobre todo si nos quedábamos allí porque no nos acababa de gustar la idea de comer semi de pie, con la gente pasando detrás de nosotros, nos indicaron que si esperábamos unos 10-15 minutos igual teníamos una mesa libre. Nos gustó la idea así que pedimos un par de mostos para la espera y acabamos por decidirnos por una pizza English breakfast con huevo, txistorra, mozzarella, bacón,...
Finalmente nos sentamos, al lado de la barra y el tocadiscos que usan cuando viene algún DJ a pinchar, como comentan en otros blogs. Era una mesa alta, la misma altura que la barra, pero una mesa al fin y al cabo. En la mesa contigua había tres chicas inglesas y poco después se les acoplaría una más, que nada más llegar se puso a comer, casi sin decirles "hello". Como se ponen las extranjeras a chardonnay. Cómo les gustan los vinos a las extranjeras.
Debían sera habituales porque saludaron al camarero no sin echarle muchas miradas a lo largo de toda la noche, y el sabía lo que solían pedir.
No tardaron mucho en traer la pizza, tampoco tenía demasiado misterio. La mayoría de los ingredientes se podían preparar antes y despuñes es meterla unos minutos en el horno.
Me gustó mucho, la verdad es que cuando la pedimos pensaba que la txistorra iba a ser lo único que iba a saborear como suele pasar en otros sitios cuando pides algo con txistorra, que parece que no pides otra cosa, pero aquí la pusieron en su justa medida, ni mucho ni poco. El cortapizzas era de un tamaño nunca antes visto, como una rotaflex de grande. Y la pizza de buen tamaño, no te quedas con hambre, masa fina y bordes crujientes pero no quebradizos.
Nos comimos la pizza en un abrir y cerrar de ojos y pasamos a los postres. De verdad, cuando una comida o cena acaba con un buen postre, se convierte en muy buena. Un tiramisú y una tarta de queso. Tenían pinta de caseros por los recipientes.
La tarta de queso estaba... como decirlo... creo que no he probado una tarta de queso mejor en mi vida. Esponjosa como una mousse, con la cantidad perfecta de mermelada por encima que no tapa el sabor, el toque justo de queso y la galleta del fondo bien machacada y uniforme. Espectacular.
La única pega del lugar es que al ser pequeño se concentra bastante el ruido y por supuesto, lo recomendable es reservar para asegurarte una mesa.
Un acierto, para repetir.
Facebook: Coppola Bilbao
Fecha: 9 Mayo
Lugar: Barraincúa 6, Bilbao
Precio: 34€ aprox. para dos personas
Aprovechando que tenía mi chavala el viernes noche libre, fuimos a cenar. Como hace una semana tuve antojo de pizza pero no pudimos satisfacerme, esta vez sí íbamos a comer pizza.
Buscamos algún sitio que no fueran los típicos Foca Nicanora, Domino's, etc. Quería probar un sitio nuevo. Y saltó el Coppola Bilbao., abierto hace un año.
Fuimos sobre las 22h y la verdad es que me esperaba un local más grande por las fotos. Es acogedor, con la cocina acristalada al fondo donde puedes ver a los cocineros en plena faena. Preguntamos por una mesa para dos y nos comentaron que estaban llenos, que podíamos comer en la barra o en la contrabarra. Decidimos sin mucha convicción que en la contrabarra estaríamos mejor y nos indicaron que la carta estaba a la entrada, escrita con tiza en la pared.
Mientras decidiamos que pizza comer, y sobre todo si nos quedábamos allí porque no nos acababa de gustar la idea de comer semi de pie, con la gente pasando detrás de nosotros, nos indicaron que si esperábamos unos 10-15 minutos igual teníamos una mesa libre. Nos gustó la idea así que pedimos un par de mostos para la espera y acabamos por decidirnos por una pizza English breakfast con huevo, txistorra, mozzarella, bacón,...
Finalmente nos sentamos, al lado de la barra y el tocadiscos que usan cuando viene algún DJ a pinchar, como comentan en otros blogs. Era una mesa alta, la misma altura que la barra, pero una mesa al fin y al cabo. En la mesa contigua había tres chicas inglesas y poco después se les acoplaría una más, que nada más llegar se puso a comer, casi sin decirles "hello". Como se ponen las extranjeras a chardonnay. Cómo les gustan los vinos a las extranjeras.
Debían sera habituales porque saludaron al camarero no sin echarle muchas miradas a lo largo de toda la noche, y el sabía lo que solían pedir.
No tardaron mucho en traer la pizza, tampoco tenía demasiado misterio. La mayoría de los ingredientes se podían preparar antes y despuñes es meterla unos minutos en el horno.
Me gustó mucho, la verdad es que cuando la pedimos pensaba que la txistorra iba a ser lo único que iba a saborear como suele pasar en otros sitios cuando pides algo con txistorra, que parece que no pides otra cosa, pero aquí la pusieron en su justa medida, ni mucho ni poco. El cortapizzas era de un tamaño nunca antes visto, como una rotaflex de grande. Y la pizza de buen tamaño, no te quedas con hambre, masa fina y bordes crujientes pero no quebradizos.
Nos comimos la pizza en un abrir y cerrar de ojos y pasamos a los postres. De verdad, cuando una comida o cena acaba con un buen postre, se convierte en muy buena. Un tiramisú y una tarta de queso. Tenían pinta de caseros por los recipientes.
La tarta de queso estaba... como decirlo... creo que no he probado una tarta de queso mejor en mi vida. Esponjosa como una mousse, con la cantidad perfecta de mermelada por encima que no tapa el sabor, el toque justo de queso y la galleta del fondo bien machacada y uniforme. Espectacular.
La única pega del lugar es que al ser pequeño se concentra bastante el ruido y por supuesto, lo recomendable es reservar para asegurarte una mesa.
Un acierto, para repetir.
Facebook: Coppola Bilbao
Ubicación:
barraincua, 6, 48009 Bilbao, Vizcaya, España
jueves, 1 de noviembre de 2012
DownTown Bilbao
Puntuación: 3,5/5
Fecha: 26 Octubre
Lugar: Juan de Ajuriaguerra 8, Bilbao
Precio: 18€ por persona
Es viernes y me he cogido el puente este que se han inventado para descansar un poco, y que mejor manera de descansar que yendo a comer. Y vamos a un sitio nuevo, y no digo sólo nuevo porque no lo haya probado yo, si no porque lo abrieron en Agosto, hace dos meses.
El local está muy bien ambientado, tiene un aire formal y moderno.
Dispone de dos entradas, una da a la barra del bar y la otra directamente al comedor.
Nada más entrar esperamos un par de minutos a que nos atendieran, y solicitamos una mesa para dos. Nos sentaron en la mesa más cercana a la puerta, después de dos salones privados de los que dispone el restaurante para cenas y comidas.
El aire acondicionado es de esos de encendido a tope o apagado, no hay término medio. Pedimos que nos recolocaran porque sufríamos vientos huracanados pero nos dijeron que lo iban a apagar, y así lo hicieron.
Pedimos de primero unos macarrones y un carpaccio de langostinos, de estos platos con nombres un poco más largos que te dicen cosas sobre el plato pero que no lo entiendes. Y de segundo carré de costilla de cerdo y bacalao al pil-pil.
El primer plato venía servido en un plato de los que tienen un ala de sombrero demasiado grande y que parece que entra poca comida. En este caso tenía bastante fondo y la ración era generosa. Los macarrones estaban bien, la salsa era un tanto extraña de sabor, algo fuerte, pero no se hacía pesada.
El carpaccio de langostinos obviamente tenía langostinos crudos, pero a pesar del reparo que pueda llegar a dar comerlo, estaba muy bueno, tenía gran sabor.
Sin esperar demasiado nos trajeron el segundo plato, y apareció ante mí una ración de carré de costillas que no podría acabar, y no me suele gustar dejar comida en el plato. La salsa tenía un sabor fuerte de los sabores que obtienes cuando la carne es buena y está bien hecha. Estaba realmente rico, pero la ración era demasiado para mí en ese momento. El bacalao bien, en su punto, a estas alturas no debería ser difícil preparar un bacalao al pil-pil en ningún restaurante de Bilbao.
Y pasamos al postre. Pedimos copa de helado y brownie con helado. Se que a otros comensales del restaurante les preguntaron que sabor de helado querían, a mi no, directamente vainilla. El mismo helado que acompañaba al brownie. Pedí helado porque quería bajar un poco el carré y no quería meterme un brownie que tenía muy buena pinta, pero me llenaría aún más.
He oído alguna queja con el pan en este restaurante, que si tardan una eternidad en traerlo, que si sólo te traen un bollito,... Bueno, te traen una pieza de pan, que te dan a elegir de varios tipos de una cesta, pero como en otros restaurante sólo te dan una pieza de pan.
Imagino que todos los pequeños fallitos se irán solucionando con el paso del tiempo ya que es un local recién abierto.
Página web con menús y posibilidad de reservas: http://www.downtownbilbao.com
Fecha: 26 Octubre
Lugar: Juan de Ajuriaguerra 8, Bilbao
Precio: 18€ por persona
Es viernes y me he cogido el puente este que se han inventado para descansar un poco, y que mejor manera de descansar que yendo a comer. Y vamos a un sitio nuevo, y no digo sólo nuevo porque no lo haya probado yo, si no porque lo abrieron en Agosto, hace dos meses.
El local está muy bien ambientado, tiene un aire formal y moderno.
Dispone de dos entradas, una da a la barra del bar y la otra directamente al comedor.
Nada más entrar esperamos un par de minutos a que nos atendieran, y solicitamos una mesa para dos. Nos sentaron en la mesa más cercana a la puerta, después de dos salones privados de los que dispone el restaurante para cenas y comidas.
El aire acondicionado es de esos de encendido a tope o apagado, no hay término medio. Pedimos que nos recolocaran porque sufríamos vientos huracanados pero nos dijeron que lo iban a apagar, y así lo hicieron.
Pedimos de primero unos macarrones y un carpaccio de langostinos, de estos platos con nombres un poco más largos que te dicen cosas sobre el plato pero que no lo entiendes. Y de segundo carré de costilla de cerdo y bacalao al pil-pil.
El primer plato venía servido en un plato de los que tienen un ala de sombrero demasiado grande y que parece que entra poca comida. En este caso tenía bastante fondo y la ración era generosa. Los macarrones estaban bien, la salsa era un tanto extraña de sabor, algo fuerte, pero no se hacía pesada.
El carpaccio de langostinos obviamente tenía langostinos crudos, pero a pesar del reparo que pueda llegar a dar comerlo, estaba muy bueno, tenía gran sabor.
Sin esperar demasiado nos trajeron el segundo plato, y apareció ante mí una ración de carré de costillas que no podría acabar, y no me suele gustar dejar comida en el plato. La salsa tenía un sabor fuerte de los sabores que obtienes cuando la carne es buena y está bien hecha. Estaba realmente rico, pero la ración era demasiado para mí en ese momento. El bacalao bien, en su punto, a estas alturas no debería ser difícil preparar un bacalao al pil-pil en ningún restaurante de Bilbao.
Y pasamos al postre. Pedimos copa de helado y brownie con helado. Se que a otros comensales del restaurante les preguntaron que sabor de helado querían, a mi no, directamente vainilla. El mismo helado que acompañaba al brownie. Pedí helado porque quería bajar un poco el carré y no quería meterme un brownie que tenía muy buena pinta, pero me llenaría aún más.
He oído alguna queja con el pan en este restaurante, que si tardan una eternidad en traerlo, que si sólo te traen un bollito,... Bueno, te traen una pieza de pan, que te dan a elegir de varios tipos de una cesta, pero como en otros restaurante sólo te dan una pieza de pan.
Imagino que todos los pequeños fallitos se irán solucionando con el paso del tiempo ya que es un local recién abierto.
Página web con menús y posibilidad de reservas: http://www.downtownbilbao.com
sábado, 25 de agosto de 2012
Bar Restaurante Gaztedi
Puntuación: 4/5
Fecha: 24 Agosto
Lugar: Alameda Rekalde 23, Bilbao
Precio: 15€ por persona
En plena Aste Nagusia prácticamente todos los restaurantes suben los precios de sus menús (no deja de ser el menú del día que la semana pasada costaba 2-3 veces menos) para que la gente que sale en fiestas, que es mucha, y la gente que viene a ver las fiestas les deje un buen fajo en la caja.
Pero sigue habiendo bares y restaurantes típicos de Bilbao de toda la vida que ya sean fiestas o no ponen su granito de arena para que pueda seguir siendo asequible comer en Bilbao. Y podéis pensar "ya, ¿pero en qué zona? seguro que tienes que coger 3 tipos de transporte para llegar". Pues no.
En frente del Club Deportivo en Alameda de Rekalde hay uno de esos sitios.
Según entras ves un bar con años pero muy bien cuidado, donde sabes que te pueden servir un buen copazo a precio de hace 6 años, con una barra de esas tapizadas en cuero tremendamente bien cuidado y los míticos taburetes de cuero. Es un sitio en el que no reparas habitualmente, pasas casi a diario por allí pero cuando te preguntan a ver si hay un bar en ese sitio no sabes realmente dónde ubicarlo.
No había mucha gente comiendo, el comedor del fondo tenía las luces apagadas y sólo estaban habilitadas las mesas de la entrada y la pared frente a la barra.
Pedimos mesa para dos y nos sentamos. Miramos el menú y elegimos Ensaladilla rusa y Anchoas rebozadas para mi y Ensalada mixta y Bacalao con pimientos para mi acompañante. Platos normales y corrientes, y caseros.
Unas raciones decentes, nada de quedarte con hambre. La ensalada mixta con todo lo que se le puede echar: bonito, huevo, tomate, lechuga, cebolla, espárragos, etc. La ensaladilla rusa con la catidad justa de mayonesa y sin el líquido que suelen tener otras en las que no escurren las verduras.
Nada más acabar de comer el primer plato nos sacaron el segundo, sin esperas. El bacalao en su cazuelita de barro y con pimientos rojos, en su punto.
Las anchoas bien rebozadas sin demasiada cobertura, serían una docena de ellas. Muy buenas.
Al acabar nos trajeron el postre, tarta de limón. Era más bien un flan de limón, completamente casero y muy bueno.
Todavía hay sitios en los que se puede comer bien y a buen precio a pesar de que sea verano y fiestas de Bilbao.
Fecha: 24 Agosto
Lugar: Alameda Rekalde 23, Bilbao
Precio: 15€ por persona
En plena Aste Nagusia prácticamente todos los restaurantes suben los precios de sus menús (no deja de ser el menú del día que la semana pasada costaba 2-3 veces menos) para que la gente que sale en fiestas, que es mucha, y la gente que viene a ver las fiestas les deje un buen fajo en la caja.
Pero sigue habiendo bares y restaurantes típicos de Bilbao de toda la vida que ya sean fiestas o no ponen su granito de arena para que pueda seguir siendo asequible comer en Bilbao. Y podéis pensar "ya, ¿pero en qué zona? seguro que tienes que coger 3 tipos de transporte para llegar". Pues no.
En frente del Club Deportivo en Alameda de Rekalde hay uno de esos sitios.
Según entras ves un bar con años pero muy bien cuidado, donde sabes que te pueden servir un buen copazo a precio de hace 6 años, con una barra de esas tapizadas en cuero tremendamente bien cuidado y los míticos taburetes de cuero. Es un sitio en el que no reparas habitualmente, pasas casi a diario por allí pero cuando te preguntan a ver si hay un bar en ese sitio no sabes realmente dónde ubicarlo.
No había mucha gente comiendo, el comedor del fondo tenía las luces apagadas y sólo estaban habilitadas las mesas de la entrada y la pared frente a la barra.
Pedimos mesa para dos y nos sentamos. Miramos el menú y elegimos Ensaladilla rusa y Anchoas rebozadas para mi y Ensalada mixta y Bacalao con pimientos para mi acompañante. Platos normales y corrientes, y caseros.
Unas raciones decentes, nada de quedarte con hambre. La ensalada mixta con todo lo que se le puede echar: bonito, huevo, tomate, lechuga, cebolla, espárragos, etc. La ensaladilla rusa con la catidad justa de mayonesa y sin el líquido que suelen tener otras en las que no escurren las verduras.
Nada más acabar de comer el primer plato nos sacaron el segundo, sin esperas. El bacalao en su cazuelita de barro y con pimientos rojos, en su punto.
Las anchoas bien rebozadas sin demasiada cobertura, serían una docena de ellas. Muy buenas.
Al acabar nos trajeron el postre, tarta de limón. Era más bien un flan de limón, completamente casero y muy bueno.
Todavía hay sitios en los que se puede comer bien y a buen precio a pesar de que sea verano y fiestas de Bilbao.
Etiquetas:
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Ubicación:
Alameda Recalde, 23, 48009 Bilbao, España
domingo, 30 de octubre de 2011
Chicken's Farm
Puntuación: 0,5/5
Fecha: 29 Octubre
Lugar: MegaPark (Barakaldo)
Precio: 18€ para dos personas.
Nada. No tengo nada bueno que decir de este sitio.
Otro sábado más que tenemos que comer fuera. Hace algún tiempo que no íbamos a MegaPark y hemos decidido acabar allí. Después de mirar alguna tienda nos hemos puesto a elegir restaurante.
Hace tiempo que llevábamos viendo un sitio llamado Chicken's Farm, donde sólo dan pollo. Puedes pensar que es algo estilo Coronel Kentucky, pero algo, un sexto o séptimo sentido, nos había avisado en ocasiones anteriores para que no entráramos allí. Pero hoy, a pesar de que ese sentimiento extraño estaba ahí hemos optado por entrar y darle un voto de confianza al sitio. Craso error.
Vemos la carta antes de entrar. La última vez que vimos el sitio no tenía ni la mitad de cosas que ahora, y hemos pensado que habían añadido (y mejorado) su oferta culinaria. Entramos, nos sentamos en una mesa de 4 libre, porque la única de dos que había libre tenía todavía la bandeja de los anteriores, y pensamos en qué pedir. Un menú Tractor para 2 personas. Supone 10 piezas de pollo (2 sticks, 3 alitas, 3 muslitos, 2 contramuslos, patatas, ensalada y 2 bebidas).
En cuanto lo tenemos pensado voy a la barra a pedir, tiene pinta de que como no vayas rápido empieza a crecer la cola y ahí te quedas.
Lo pido, lo pago, y mientras el anterior tio le pregunta a ver dónde está el número en el ticket me voy a mi mesa con dos cocacolas de máquina. Las 14:20h.
El 0,5 de puntuación se lo llevan porque al pasar el turno suenan pollos y gallinas para que estés atento. Tiene gracia las dos primeras veces.
Más de media hora después de pedir viene el chaval que atiende (hay dos personas para atender, cobrar y recoger mesas) y nos dice que a ver si nos podemos mover a una mesa de dos y dejar la de cuatro libre. Me muevo porque quiero mi comida, ya.
(Sonido de pollo) Número 627, nos toca. Las 15:15h. Previamente una pareja había vuelto a la barra con toda su comida a quejarse, supongo que por estar fría o poco hecha.
Me levanto y me acerco a la barra que la teníamos al lado. Cojo la bandeja, me indican que tengo mostaza, ketchup, mayonesa y aliño para ensalada a mi disposición y me ofrecen pan muy educadamente.
Empezamos a comer. La mostaza sabía más a vinagre que la propia vinagre. No les echemos la culpa a ellos, puede estar pasada sin más. La ensalada normal, sin más. Las patatas con cortes irregulares, pero no por ello van a ser frescas. No están demasiado calientes pero bueno, podría ser peor.
Pasemos al pollo. Si por esperar 55 minutos me hubieran dado unos de los trozos más sabrosos de pollo de toda mi vida pues vale, me hubiera callado. Pero no. ¿Sabéis ese pollo de los restaurantes bufet libre chinos? Pues el sabor igual, o incluso peor. Con una cobertura de fritanga aceitosa sin sabor alguno y con el pollo poco hecho (seguramente por culpa de esta coraza) te preguntas qué cojones han estado haciendo con mi pollo dentro de esa cocina durante ¡una hora! Vamos aver, si tardas una hora para hacerme bien la comida y que el pollo esté crujiente, vale. Si tardas una hora y me das un pollo frío, que no acaba de salir de una freidora porque estaría hirviendo, ¿qué has estado haciendo? Porque cocinar desde luego que no.
Sin ganas de acabar ese triste pollo y con menos ganas aún de pedir un postre para que tarden otra hora nos hemos ido para no volver.
Página web: Chicken's Farm
Fecha: 29 Octubre
Lugar: MegaPark (Barakaldo)
Precio: 18€ para dos personas.
Nada. No tengo nada bueno que decir de este sitio.
Otro sábado más que tenemos que comer fuera. Hace algún tiempo que no íbamos a MegaPark y hemos decidido acabar allí. Después de mirar alguna tienda nos hemos puesto a elegir restaurante.
Hace tiempo que llevábamos viendo un sitio llamado Chicken's Farm, donde sólo dan pollo. Puedes pensar que es algo estilo Coronel Kentucky, pero algo, un sexto o séptimo sentido, nos había avisado en ocasiones anteriores para que no entráramos allí. Pero hoy, a pesar de que ese sentimiento extraño estaba ahí hemos optado por entrar y darle un voto de confianza al sitio. Craso error.
Vemos la carta antes de entrar. La última vez que vimos el sitio no tenía ni la mitad de cosas que ahora, y hemos pensado que habían añadido (y mejorado) su oferta culinaria. Entramos, nos sentamos en una mesa de 4 libre, porque la única de dos que había libre tenía todavía la bandeja de los anteriores, y pensamos en qué pedir. Un menú Tractor para 2 personas. Supone 10 piezas de pollo (2 sticks, 3 alitas, 3 muslitos, 2 contramuslos, patatas, ensalada y 2 bebidas).
En cuanto lo tenemos pensado voy a la barra a pedir, tiene pinta de que como no vayas rápido empieza a crecer la cola y ahí te quedas.
Lo pido, lo pago, y mientras el anterior tio le pregunta a ver dónde está el número en el ticket me voy a mi mesa con dos cocacolas de máquina. Las 14:20h.
El 0,5 de puntuación se lo llevan porque al pasar el turno suenan pollos y gallinas para que estés atento. Tiene gracia las dos primeras veces.
Más de media hora después de pedir viene el chaval que atiende (hay dos personas para atender, cobrar y recoger mesas) y nos dice que a ver si nos podemos mover a una mesa de dos y dejar la de cuatro libre. Me muevo porque quiero mi comida, ya.
(Sonido de pollo) Número 627, nos toca. Las 15:15h. Previamente una pareja había vuelto a la barra con toda su comida a quejarse, supongo que por estar fría o poco hecha.
Me levanto y me acerco a la barra que la teníamos al lado. Cojo la bandeja, me indican que tengo mostaza, ketchup, mayonesa y aliño para ensalada a mi disposición y me ofrecen pan muy educadamente.
Empezamos a comer. La mostaza sabía más a vinagre que la propia vinagre. No les echemos la culpa a ellos, puede estar pasada sin más. La ensalada normal, sin más. Las patatas con cortes irregulares, pero no por ello van a ser frescas. No están demasiado calientes pero bueno, podría ser peor.
Pasemos al pollo. Si por esperar 55 minutos me hubieran dado unos de los trozos más sabrosos de pollo de toda mi vida pues vale, me hubiera callado. Pero no. ¿Sabéis ese pollo de los restaurantes bufet libre chinos? Pues el sabor igual, o incluso peor. Con una cobertura de fritanga aceitosa sin sabor alguno y con el pollo poco hecho (seguramente por culpa de esta coraza) te preguntas qué cojones han estado haciendo con mi pollo dentro de esa cocina durante ¡una hora! Vamos aver, si tardas una hora para hacerme bien la comida y que el pollo esté crujiente, vale. Si tardas una hora y me das un pollo frío, que no acaba de salir de una freidora porque estaría hirviendo, ¿qué has estado haciendo? Porque cocinar desde luego que no.
Sin ganas de acabar ese triste pollo y con menos ganas aún de pedir un postre para que tarden otra hora nos hemos ido para no volver.
Página web: Chicken's Farm
martes, 25 de octubre de 2011
La Florinda
Puntuación: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
lunes, 24 de octubre de 2011
Batzoki de Indautxu
Puntuacion: 3,5/5
Fecha: 22 Octubre
Lugar: Particular de Indautxu, 7-9. Bilbao.
Precio: 22€ por persona aprox.
Otro fin de semana más con clases de inglés y después... a ¡comer!
Y para seguir fomentando la hostelería bilbaína nos vamos a Indautxu, al Batzoki. Aparcamos el coche en el parking de la Alhóndiga por cercanía (si, podíamos haberlo aparcado en el parking de Indautxu, pero nunca había entrado en el otro) y vamos hacia allí.
Entramos y preguntamos a ver si hay sitio, y nos dicen que dentro no hay para dos, que si queremos fuera o arriba. Mi cara de "arriba?! eso no es también dentro?" ha tenido que ser de libro. Total que subimos arriba. Un par de mesas preparadas para 10-12 personas, puede que por eso hagan distinción entre dentro y arriba.Todo bastante elegante, mesas y sillas negras.
Abrimos la carta pensando que por estar arriba nos iban a obligar a tirar de carta y no de menú del día/fin de semana. Pero no, tenemos menú.
Para empezar pedimos un Pack de pasta filo rellena de... y de segundo una Chuleta de buey.
Mientras nos entreteníamos viendo la tele (encendida, por supuesto) nos han traído el primer palto. No era lo que me esperaba. Una especie de hojaldre bien presentado relleno de una pasta hecha con mejillones (sobre todo) y gambas y demás frutos del mar. No me ha gustado del todo.
Sin pena ni gloria por el primer plato esperaba ansioso el segundo, txuleta. Y así ha sido. Bien gordita jugosa y compañada de patatas recién sacadas del infierno y pimientos verdes.
Al empezar a cortar se notaba que era carne de buey, algo más dura, pero no por ello menos tierna.
Mientras nos comíamos la chuleta ha empezado a subir un grupo de mujeres, 3 generaciones de una misma familia. He contado 10 mujeres, y de repente un solitario y pobre hombre. Me compadezco, vaya día campeón...
Hemos acabado y después de responder que estaba muy buena a la pregunta del camarero de a ver qué tal estaba la carne nos ha comentado los postres. Tarta de queso para los dos.
La tarta estaba buena, hacia el borde se hacía un poco pesada pero es normal, los bordes suelen ser más densos.
Un buena comilona.
domingo, 23 de octubre de 2011
Deluxe Henao: Una de comida fría, por favor
Puntuación: 1/5
Fecha: 23 Octubre
Lugar: Calle Henao, 28. Bilbao
Precio: 10€ aprox. por persona.
Nos reunimos los amigos para ir a cenar y después de debatir dónde habría sitio y dónde no nos decidimos por ir a mirar al Deluxe a ver qué tal anda de gente. Segun vamos hacia allí, el amigo Igortxo nos comenta que la última vez que estuvo allí las patatas deluxe se las sirvieron frías, pero que vamos, otras veces hemos ido y nos han servido bien.
Llegamos y preguntamos a ver si hay mesa para 6, nos dicen que van a mirar y que si hay nos preparan una. Después de verle al tipo ordenar sillas y mesas como un loco nos indica una mesa de 6 para sentarnos. Rápidamente decidimos qué cenar, Patatas Deluxe, Nachos con queso y dos pizzas una Americana y otra Deluxe. Vamos jurrus y yo a la barra a pedir con el dinero recopilado y pedimos. Nos dan el ticket y nos sentamos. Nada más sentarme sin todavía acabar de apoyar las nalgas en la silla, miro el número que nos toca, el 64, y acto seguido MEEEEEECCC!!!, el 64. ¿Qué rápido no? uyyy...
Miro a la barra y hay una bandeja de patatas y una fuente de nachos esperándonos. Voy a por ellas y las llevo a la mesa mientras mis amigos me miran pensando "demasiado rápido han sacado esto".
Probamos una patata. Fría como el dedo de un cadáver. Otra patata, otra persona. Glacial. Pero no penséis que están frías de poco calientes, no, es que están frías de no haber estado cerca de una fuente de calor nunca.
Probamos los nachos y el queso está templado, no llega a estar caliente de recién fundido pero bueno, al menos no está helado.
Voy a la barra con las patatas a preguntar por qué nos han servido palitos de pescado congelados mis amigos me indican que no, que vaya donde el camarero directamente. Voy y le digo "Oye, que las patatas estas están frías" con voz de vamos hombre, no me jodas. El tío toca una patata con el dedo y pone la típica cara de "joder qué cagada", me asiente con la cabeza y se mete en la cocina. Un minuto después viene con una ración diferente (buen detalle) de patatas templadas con el bacon frío y dice "ya podéis perdonar".
Nos comemos las patatas y los nachos hasta que se acaba el queso (nunca entenderé por qué nadie es capaz de calcular una ración de queso acorde con la cantidad de nachos, no creo que haya que haber estudiado matemáticas complicadas para ello). Sin esperar, MMEEEEEECCC!!! una sucesión de números a la velocidad del rayo y todo el mundo en la barra porque nadie sabe si le toca o no. Voy y me dicen "hay que esperar todavía un poco". Bien, eso significa que el microondas está trabajando.
Lo raro es que hoy me he dado cuenta de que me extraño no ver a ninguno dentro de la cocina sudando a chorros. ¿En qué cocina de qué restaurante se ha visto que un cocinero que está al lado de hornos y freidoras no lleve una sudada digna de un corredor de maratón? Efectivamente, en la cocina de un restaurante en la que todo se "calienta" mediante microondas.
5 minutos después, otra vez, esta vez si, voy a por las dos pizzas con ayuda de jurrus. Vamos a la mesa y las miramos. Una de ellas tiene bolitas de queso por encima que habían empezado a fundirse pero las han interrumpido y no han podido acabar de hacerlo. Cortadas como sólo el mono manco con acné juvenil sabría hacer (parece que sólo él estaba en la cocina y no precisamente trabajando) las volvemos a cortar nosotros con mejor resultado. No servimos cada uno un trozo, y, nos las comemos porque tenemos hambre, no porque estén buenas. Un amigo, que no quería cenar porque lo había hecho ya un par de horas antes, nos apostó a que no nos acabábamos las pizzas, y así fué. Pero no porque no pudiéramos, si no porque no podíamos con semejante producto.
Dejamos un par de pedazos en las bandejas y nos prometimos no volver hasta que no calienten la comida.
Nota: Decir que el único punto que le he dado ha sido porque la cocacola, aunque de máquina, estaba buena.
Fecha: 23 Octubre
Lugar: Calle Henao, 28. Bilbao
Precio: 10€ aprox. por persona.
Nos reunimos los amigos para ir a cenar y después de debatir dónde habría sitio y dónde no nos decidimos por ir a mirar al Deluxe a ver qué tal anda de gente. Segun vamos hacia allí, el amigo Igortxo nos comenta que la última vez que estuvo allí las patatas deluxe se las sirvieron frías, pero que vamos, otras veces hemos ido y nos han servido bien.
Llegamos y preguntamos a ver si hay mesa para 6, nos dicen que van a mirar y que si hay nos preparan una. Después de verle al tipo ordenar sillas y mesas como un loco nos indica una mesa de 6 para sentarnos. Rápidamente decidimos qué cenar, Patatas Deluxe, Nachos con queso y dos pizzas una Americana y otra Deluxe. Vamos jurrus y yo a la barra a pedir con el dinero recopilado y pedimos. Nos dan el ticket y nos sentamos. Nada más sentarme sin todavía acabar de apoyar las nalgas en la silla, miro el número que nos toca, el 64, y acto seguido MEEEEEECCC!!!, el 64. ¿Qué rápido no? uyyy...
Miro a la barra y hay una bandeja de patatas y una fuente de nachos esperándonos. Voy a por ellas y las llevo a la mesa mientras mis amigos me miran pensando "demasiado rápido han sacado esto".
Probamos una patata. Fría como el dedo de un cadáver. Otra patata, otra persona. Glacial. Pero no penséis que están frías de poco calientes, no, es que están frías de no haber estado cerca de una fuente de calor nunca.
Probamos los nachos y el queso está templado, no llega a estar caliente de recién fundido pero bueno, al menos no está helado.
Voy a la barra con las patatas a preguntar por qué nos han servido palitos de pescado congelados mis amigos me indican que no, que vaya donde el camarero directamente. Voy y le digo "Oye, que las patatas estas están frías" con voz de vamos hombre, no me jodas. El tío toca una patata con el dedo y pone la típica cara de "joder qué cagada", me asiente con la cabeza y se mete en la cocina. Un minuto después viene con una ración diferente (buen detalle) de patatas templadas con el bacon frío y dice "ya podéis perdonar".
Nos comemos las patatas y los nachos hasta que se acaba el queso (nunca entenderé por qué nadie es capaz de calcular una ración de queso acorde con la cantidad de nachos, no creo que haya que haber estudiado matemáticas complicadas para ello). Sin esperar, MMEEEEEECCC!!! una sucesión de números a la velocidad del rayo y todo el mundo en la barra porque nadie sabe si le toca o no. Voy y me dicen "hay que esperar todavía un poco". Bien, eso significa que el microondas está trabajando.
Lo raro es que hoy me he dado cuenta de que me extraño no ver a ninguno dentro de la cocina sudando a chorros. ¿En qué cocina de qué restaurante se ha visto que un cocinero que está al lado de hornos y freidoras no lleve una sudada digna de un corredor de maratón? Efectivamente, en la cocina de un restaurante en la que todo se "calienta" mediante microondas.
5 minutos después, otra vez, esta vez si, voy a por las dos pizzas con ayuda de jurrus. Vamos a la mesa y las miramos. Una de ellas tiene bolitas de queso por encima que habían empezado a fundirse pero las han interrumpido y no han podido acabar de hacerlo. Cortadas como sólo el mono manco con acné juvenil sabría hacer (parece que sólo él estaba en la cocina y no precisamente trabajando) las volvemos a cortar nosotros con mejor resultado. No servimos cada uno un trozo, y, nos las comemos porque tenemos hambre, no porque estén buenas. Un amigo, que no quería cenar porque lo había hecho ya un par de horas antes, nos apostó a que no nos acabábamos las pizzas, y así fué. Pero no porque no pudiéramos, si no porque no podíamos con semejante producto.
Dejamos un par de pedazos en las bandejas y nos prometimos no volver hasta que no calienten la comida.
Nota: Decir que el único punto que le he dado ha sido porque la cocacola, aunque de máquina, estaba buena.
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Ubicación:
Calle de Henao, 28, 48009 Bilbao, España
sábado, 22 de octubre de 2011
Urban Bar & Restaurant
Puntuacion: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: Barrainkua, 6. Bilbao.
Precio: 13€ por persona.
Bueno, bueno, bueno!! Empieza la vuelta al cole, las clases de inglés sábado-mañaneras y claro, se nos echa el tiempo encima y tenemos que comer fuera de casa. 
Esta vez vamos a un restaurante nuevo, donde antes había un restaurante argentino. Bueno, este es restaurante y bar, pero más bar que restaurante. Pocas mesas para comer, pero se llena a las 15h de un sábado.
El bar tiene la pinta que veis en la foto, moderno, taburetes blancos y un "agitador" de cerveza Guinness que os aseguro no consigue el efecto de estar bien servida, aunque queda mejor que en manos de algunos cafres.
Nos atiende un tipo majo, que no viste como un camarero de uniforme, si no de calle y con un G-Shock GD-100 blanco en la muñeca derecha. Nos pregunta qué queremos para comer y pedimos un plato de Raviolis rellenos con salsa de setas y champiñones para cada uno y de segundo un Bacalao con salsa de tomate y ajo y un Entrecot con salsa de setas.

Esta vez vamos a un restaurante nuevo, donde antes había un restaurante argentino. Bueno, este es restaurante y bar, pero más bar que restaurante. Pocas mesas para comer, pero se llena a las 15h de un sábado.
El bar tiene la pinta que veis en la foto, moderno, taburetes blancos y un "agitador" de cerveza Guinness que os aseguro no consigue el efecto de estar bien servida, aunque queda mejor que en manos de algunos cafres.
Nos atiende un tipo majo, que no viste como un camarero de uniforme, si no de calle y con un G-Shock GD-100 blanco en la muñeca derecha. Nos pregunta qué queremos para comer y pedimos un plato de Raviolis rellenos con salsa de setas y champiñones para cada uno y de segundo un Bacalao con salsa de tomate y ajo y un Entrecot con salsa de setas.
No tardan mucho en servirnos, menos de 10 minutos, y eso que éramos los primeros en entrar a comer y seguramente todavía estaban organizándose en el cocina.
El plato de Raviolis estaba muy bien presentado, una buena ración de pasta, la salsa con abundantes setas y champiñones. Los raviolis bien cocinados, sin que se les quede agua en el interior, y estaban al dente.
Acabámos con ese plato y al de muy poco nos trajeron los segundos. El bacalao estaba bueno, acompañado con pimientos rojos y muy picante porque la salsilla de ajos llevaba también una cantidad de guindillas que parece que las exportaban.
El entrecot con buen grosor, como tiene que ser. Empezó dándome la sensación de estar algo duro, cortado al contra, con muchos nervios. Pero era sólo al principio, pillé una parte con nervios y ya porque luego estaba muy jugoso y suave.
Por último nos ofrecieron postre. Bombón helado y milhojas. El milhojas no me atrae, me parece seco y sabe sólo a hojaldre, nunca lo pido. Sorpresa al traerme el bombón helado, resulta ser un helado de Nestlé, de los de palo de madera. No digo que no me guste, me lo comí tan ricamente, pero me esperaba otra cosa.
Muy buen sitio para ir a comer. Y así fomentamos el comercio de Bilbao.
Ubicación:
Calle Barraincua, 6, 48009 Bilbao, España
martes, 13 de septiembre de 2011
Arrocería-Mejillonería Taipei
Puntuacion: 4/5
Fecha: 10 Septiembre
Lugar: CC Ballonti. Portugalete
Precio: 9,90€ por persona.
Se presenta un nuevo sábado en el horizonte, con muy buen tiempo. Y qué mejor que aprovechar el buen tiempo para ir con un par de colegas a lavar los coches.
Con el coche ya reluciente hay que ir a hacer las compras, y como es tarde a comer fuera.
Como los sitios habituales están muy vistos vamos a cambiar de zona e irnos a Ballonti. No tengo muy buena experiencia en este lugar desde que dejé el coche en el parking y al volver me encuentro a una familia de malnacidos sentados en el capó del coche teniendo al lado el suyo. Valiente hijos de... bueno, que me desvío del tema. El sitio también fue en parte decidido gracias a que queríamos probar la nueva Super Sur. Impresionante construcción faraónica de tan sólo 18km pero que visto desde según que zonas parece una telaraña de carriles sin fin. Qué túneles! Tres carriles anchos, perfectamente iluminados y hasta uno de ellos cuenta con un desvío en el interior del túnel. De película. Impensable el límite de velocidad establecido, 80 km/h. Podrías ir a 160 e irías como de paseo.
Llegamos allí y después de maldecir el lugar varias veces por aquel recuerdo fuimos a buscar restaurantes. Damos un par de vueltas y después de encontrar un par de sitios cerrados nos vamos al que más lleno está, y por tanto el que mejor dan de comer. Es una fórmula matemática que todo el mundo conoce, si está lleno, es bueno. O al menos esa sensación da. Nada más acercarnos un señor nos dice alegremente "Qué, para comer? Pues donde queráis".
Nos sentamos en una mesa de dos y seguido se acerca la camarera que tiene "pinta rara" pero es realmente maja. Nos dice el menú de carrerilla y elegimos una Ensalada Taipei (de pasta) y una Paella de marisco de primero y un par de Filetes con salsa de setas de segundo. Rápidamente nos traen el pan y el agua y un par de minutos después los primeros platos.
La paella ni que decir que muy buena, parece normal en una arrocería. Arroz suelto y bien cocinado. La ensalada de pasta con la típica salsa rosa, en su punto. La pasta perfectamente hecha y acompañada de lechuga, pero sin pasarse.
Al acabar los primeros viene el camarero y nos felicita por habernos acabado todo el plato, como a los txikis. Parece tontería pero todos nos sentimos orgullosos en un momento así, pocas veces nos felicitan por algo que hemos hecho bien :)
Seguido vienen los filetes. A primera visat la salsa de setas, con champiñones, parece estar demasiado líquida, parece que no va a tener sabor o que va a estar muy fuerte. Pero todo lo contrario, está muy bien de sabor y no se hace tan líquida como parecía. El filete tierno y sin nervios y las patatas hirviendo como la lava.
Otro plato acabado con éxito. Y ahora los postres. Después de una retahíla de postres nos decantamos por sendas tartas de chocolate. No son más que unos cuadrados de tarta pequeños pero muy ricos, aunque era extraño porque tenía dos temperaturas, en una esquina estaba a temperatura ambiente y en la otra frío, como si sólo medio trozo hubiera estado metido en la nevera.
Una atención excelente con una gran relación calidad-precio en el corazón de choni-town.
domingo, 28 de agosto de 2011
Restaurante Style
Puntuacion: 3,5/5
Fecha: 27 Agosto
Lugar: Colón de Larreategui, 13. Bilbao
Precio: 16€ por persona.
El segundo sábado de fiestas de Bilbao había que ir a comer algo por ahí, y como ya había estado de pintxos en días anteriores pues fuimos a comer de cuchillo y tenedor.
Después de dar un par de vueltas por ahí y comprobar que la crisis sólo es una gran mentira porque todos los restaurantes tenían menú especial "Aste Nagusia" de 30 euros para arriba (cuando es un menú muy normal) pués fuimos al Style porque tenía buena pinta.
En la mesa había un papel con dos vinos del mes comentando la cata de los mismos. Tienen también una extensa carta de vinos, no se si buena o no porque no aprecio en exceso dicha bebida.
Dos minutos después nos trajeron el primer plato. La ensalada estaba bien, lechuga fresca, la pasta bien hecha y con la salsa rosa justa y necesaria. Pero había quizás demasiado atún. De esto que echas una lata y sabes que te has pasado. Las pencas recibieron buenos comentarios, pero estaban un poco dulces. Parecían poca cantidad pero al estar rellenas engañaban bastante.
Al de poco nos trajeron el segundo plato, el costillar estaba muy bueno, poca grasa, bien turradito y la carne se despegaba bien del hueso, sin esfuerzo. La salsa de calabaza estaba en su punto, muy suave. Un buen plato la verdad. El bacalao también aparentaba estar en su punto.
Por último de postre escogimos una Mousse de chocolate con piña y una Tarta de arroz. La mousse no dejaba de ser una natilla de chocolate y la piñaba no era buena compañía.
domingo, 14 de agosto de 2011
Foster's Hollywood: Ahora en Bilbao
Puntuacion: 4/5
Fecha: 13 Agosto
Lugar: Gran Vía, 68. Bilbao
Precio: 14€ por persona aprox.
Hacía tiempo que no escribía, algo más de dos meses, pero es que no he tenido demasiado tiempo.
Después de hacer un viaje relámpago el fin de semana a Bilbao aproveché para quedar con mis amigos y puesto que siendo verano no quedaban muchos por aquí, mi amigo Igortxo me ofreció ir a cenar por ahí. Como han abierto un Foster's en Bilbao hace muy poco decidimos ir allí aunque él ya había estado.
Entramos y, bueno, como siempre, un Foster's. No se cómo de grande será porque nos sentaros en la primera mesa al lado de puerta, en los típicos butacones y yo no veía el fondo del lugar. Para ser agosto en Bilbao estaba lleno, tiene buena acogida. Debe ser de al menos 300m cuadrados por lo que se comenta por aquí.
Nos atendió una chica que tenía las cejas pintadas, curioso y no muy bonito para mi gusto. Si, me gustan las cejas cuidadas pero naturales, llamadme raro. Se notaba que llevan poco tiempo abiertos porque no se sabían las opciones de las cosas, las leían en los terminales portátiles que llevan.
Pedimos lo habitual, una All American burguer grande para el amigo y una Director's Choice grande para mi, con la típica guarnición de patatas.
Tardaron un ratillo en traérnoslas pero estaban al punto, tal y como las habíamos pedido. Lo que no pedimo fue que nos rellenaran la bebida y nos la trajeron sin avisar, buen detalle. Aunque lo que no fue tan bueno era el sabor de este refill, estaba rebajado con agua o algo, sabía raro.
No pedimos postre ni nada porque andábamos algo llenos y teníamos que ir al Bandido a disfrutar de un excelente copazo preparado con gran destreza.
Ahora parece que no tendremos que trasladarnos siempre al C.C. Artea o a Max Ocio para disfrutar de un Foster's.
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domingo, 5 de junio de 2011
Bascook
Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 4 Junio
Lugar: Barroeta Aldamar, 8. Bilbao
Precio: 32€ por persona aprox.
Sábado. Y que os puedo contar de qué hago un sábado que no sepáis ya. Pues eso, que toca salir a comer. Esto no se si se irá acabando porque claro, ya se acaban las clases de inglés los fines de semana y entonces tendré tiempo para comer en casa. Pero tranquilos, a comer fuera seguiré yendo.
Bueno, hay que probar algo nuevo y Bilbao tiene una gran oferta de restaurantes que hay que ir conociendo. Además hay que dejarse el dinero aquí y fomentar los restaurantes, las tiendas y el turismo de la ciudad. Si los comerciantes proponen cosas para fomentar el comercio, los consumidores también debemos poner de nuestra parte.
Y nos lanzamos a probar el Bascook. El interior tiene poca luz, da sensación de más intimidad y silencio. Como no teníamos reserva la chica de la entrada nos dijo que podíamos sentarnos en una mesa que había nada más bajar las escaleras, una especie de mesa alta con taburetes. Pues allí que nos sentamos, yo con vistas a la cocina. Me gustó mucho este punto, no ves directamente como se hace la comida pero si ves el ambiente y el movimiento que hay dentro.La carta es muy original, prefiero que vayáis y la veáis vosotros. Lo más interesante de esta carta es que detrás tenemos un plano de Bilbao con zonas de tiendas y de restaurantes marcadas, muy útil.
Tienen tres tipos de cocina estilo verde, platos "de aquí" y cocina del mundo. Primero nos trajeron unos vasitos con gazpacho de apio. Curioso. Lo pruebas y no esta mal, pero tiene un ligero problema, y es que después de comer sigues saboreando ese gazpacho durante horas.
Nos explicaron como iba un poco la carta, el tema de los tres tipos de cocina, y pedimos para beber. El concepto de la bebida en ciertos lugares es peculiar. Botella de agua, grande o pequeña. No se como será la pequeña pero la grande era de un mísero litro. En otros países vale, pero aquí grande es grande, mínimo litro y medio. Y una copa de vino. Copa de cristal si, pero el vino no cubría ni el culín, como su fuera oro lo sirven. Tampoco es cuestión de tajarse, pero bueno, media copa o lo que es lo mismo, una copa llena hasta la mitad no estaría de más.
Pedimos para compartir tempuras de huerta, mojo blanco + sal de pesto, que estaba muy bueno. Una tempura perfectamente hecha, ni mucha ni poca harina. El mojo era una salsa extraña que no sabría definir el sabor, le daba un buen punto, pero las verduras solas estaban muy bien.
Después pedimos unas hamburguesas de euskal txerri y un kebab de pato + pan rgayef y comino + teriyaki de tierra. Si, si lo lees no te lo comes. Los dos probamos de los dos platos por degustar un poco.
Las hamburguesas estaban muy tiernas, una carne picada suavemente, casi como si hubiera sido picada a mano, y se notaba que es carne de aquí. El Eusko Label se nota.
El kebab de pato pues bueno, pensad en un kebab con su pan de pita, sus salsas y demás. Pues todo lo contrario. Unas rodajas de carne de sabrosa carne de pato encima del pan impronunciable. Lo curioso es que tenía un ligero sabor a kebab, por el pan, pero no era el mismo pan desde luego.
Y es hora del postre. Yo pedí una tarta cheesecakeOreo + velo de arándano + helado de sake y mi acompañante unos miniMagnuns de toffenata, helado de macadamias y cristal de Px. Creo que los miniMagnuns hubieran estado mejor si el interior hubiera estado algo más frío, no helado pero si fresco. La tarta de queso sorprendentemente buena, las frutas del bosque eran un acompañamiento excelente.Un trato excelente y muy amable, un lugar tranquilo y moderno al que ir a saborear comida no tan tradicional como en otros sitios.
Página web: www.bascook.com de la mano del cocinero Aitor Elizegi.
No muchas veces te puedes encontrar tantas fotos de restaurantes como de este, al menos no las había encontrado de otros. Fotos: Kebrantin.com, Viajar, comer y amar.com
Ein Prosit
Puntuacion: 4/5
Fecha: 3 Junio
Lugar: Plaza del Ensanche, 7. Bilbao
Precio: 27€ por persona aprox.
Unas semanas antes de la cena la novia de un amigo me comentó que quería darle una sorpresa porque el lunes de esta semana presentaba el proyecto y se convertía en Ingeniero. Quería llevarle a cenar y que sus amigos estuviéramos allí celebrándolo con él. Suerte que tienen algunos, a mi nadie me da sorpresas buenas, malas te las da cualquiera.
Bueno, a ella se le ocurrió que podíamos ir al restaurante del señor Hermann Thate que está situado en la misma calle que su famosa charcutería alemana.
Para darle la sorpresa quedamos en que ibamos allí media hora antes, nos tomábamos algo y les esperábamos sentados en la mesa. Y así fué.
Llegamos y contra todo pronóstico no encontramos (yo al menos) a ningún dependiente alemán. Esto no es malo, pero le falta ese toque alemán que sólo los alemanes saben darle. ¿Y qué toque es ese? os preguntaréis. Pues vais a alemania y lo comprobáis. Se nota sobre todo al pedir una cerveza. Parezco muy insistente con el tema, pero de verdad, hasta que no te sirven una buena cerveza no abres los ojos y ves la mierda que te tomas aquí. Y digo mierda por la forma de servila.
Nos pedimos algo para beber, tres de nosotros pedimos una Paulaner pero se había acabado (¿previsión? ¡¿dónde?!) así que nos sacaron unas Franziskaner. Yo pensé "aaahhh, por fin... una cerveza como debe ser, como me la servían en allí..." Craso error amigo mio. Cometen el mismo error que en todos los bares y acaba teniendo la cerveza una espuma líquida que en 2 minutos ha desaparecido y tienes una cerveza alemana sin un ápice de espuma y oxidándose al aire. La próxima vez pido botellín que no va a quedar mucho peor. Pero como he dicho, esto parece que sólo lo saben hacer los alemanes.
Os juro que allí no se desperdiciaba ni una sola gota de espuma al tirar la cerveza, aquí puedes ver como cae un reguero de espuma líquida hasta que al camarero le parece suficiente.
Bueno, asumiendo que jamás encontraré un bar en el que entiendan lo que significa tirar una cerveza continuamos con la historia.
Allí estábamos casi todos reunidos a falta del dantzari esperando que dieran las 21:30h. Entramos y nos sentamos un cuarto de hora antes y ojeamos la carta mientras pedimos otra ronda. La carta parecía apetitosa, muchos platos y todos seguro que muy buenos. Más o menos habíamos decidido todos para cuando llegó la parejita. Su cara, ese poema. Cara de "pero que coño! qué hacen estos aquí y dónde está mi cena a solas con mi chavala!" Enhorabuena amigo, eres Ingeniero!Después de unas risas y todavía con cara de asombro estábamos dispuestos a pedir. Éramos 9 y no me acuerdo de todos los platos, pero haré un esfuerzo.
Yo elegí un Lomo de ciervo acompañado de salsa de hongos y pasta fresca; alguien pidió un Entrecot al estilo argentino acompañado patata asada rellena y queso a las finas hierbas; otro pidió Codillo (no se cúal de los dos que aparecen en la carta); otro Pastel de carne con queso, huevo frito y patatas fritas; creo que hubo Solomillo de venado acompañado de salsa de hongos, mango, arroz y surtido de verduras picadas finamente; y más que no recuerdo. También pedimos para compartir un par de raciones de surtido de salchichas (Frankfurt, Alfred y Especial al Curry acompañada de ensalada de patata) y un surtido de patés.
Trajeron primero los platos para compartir, cortamos las salchichas en rodajas y empezamos a comer. Las salchichas estaban muy buenas, en su punto. Fritas, que en otros sitios te las ponen cocidas y obviamente no es lo mismo.
Entre los patés servidos en una rodaja de tronco de árbol no se si habría 3 o 4 tipos, sólo se que estaban deliciosos. En general nos gusta el paté así que no duró mucho sobre la mesa.
Después de una espera (no se si larga o corta, estábamos de charla y el tiempo pasa) nos trajeron nuestros platos. Al llegar el codillo todos pusimos cara de asombro, semejante pieza que se iba a comer el amigo. El camarero no distinguía entre lomo de ciervo y solomillo de venado, porque eran la misma cosa según confirmó él al preguntar en la cocina.
Muchos miramos con estupor nuestro plato al ver que el trozo de carne allí presente se ocultaba tímidamente entre la guarnición. Pequeño, pero sabroso, muy sabroso. Los que tenían entrecot tenían una buena pieza ante sus cubiertos.
Pr suerte, para cenar no se me hizo nada pesada la carne, era la cantidad justa para saciar pero no reventar. El solomillo de venado/lomo de ciervo estaba en su punto, esponjoso, la salsa de hongos suave y la pasta normal y corriente, no te esperas un plato de pasta italiano al dente y no te lo sirven.
Todos acabamos a gusto, unos con más cara de hambre que otros pero contentos porque la comida estaba buena.
Y ahora venían los postres. Tartas de chocolate con y sin trufa, tartas de queso (me quedé con ganas, tenían una pinta excelente) y un limón helado que no tenían a pesar de que no le habían puesto la "N" (abreviatura de No). La tarta de chocolate... en el top 5. No se hacía empalagosa excepto por la nocilla que tenía encima, que se pegaba por toda la boca como si hubieras absorbido un bote de i-medio. Pero vamos, chocolatástica.
Para terminar hubo algunos que pidieron chupitos de Jagermeister que amablente fueron cortesía de la casa.
Después algunos marcharon a casa y otros proseguimos con la quedada en el Zen de la calle Henao tomándonos unos cacharros.
Página web: www.thate.com
domingo, 24 de abril de 2011
Restaurante Nicolás
Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 23 Abril
Lugar: Ledesma, 10. Bilbao
Precio: 34€ por persona aprox.
Como decía anteriormente, esta Semana Santa toca comer fuera, son vacaciones para todos y así no preparamos comida en casa ni fregamos los platos.
Hoy es el derby Athletic-Real Sociedad, partido auténtico donde los haya. Una perfecta muestra de hermandad entre aficiones y un sentimiento único. El Casco Viejo de Bilbao estaba hoy a rebosar de gente, cantando y bebiendo y haciendo cola para comer en los restaurantes que colgaban el cartel de completo.
Después de dar varias vueltas por el casco sin suerte hemos decidido ir a otras zonas de Bilbao. Descubrir que por la zona de la ribera, o que algunos de los restaurantes cercanos a Jardines de Albia están cerrados en vacaciones es una vergüenza, mucha crisis y todo eso, pero no me lo creo. Si hay crisis te jodes y abres el restaurante, que te aseguro que un día como este lo llenas. Pero no. El excelentísimo ayuntamiento de Bilbao sólo debería conceder licencia de terraza con la condición de que se abra en vacaciones, si no te quedas sin terraza. Es que luego se quejan de que no hay turismo, turismo si hay, pero se van a otros lugares a comer porque Bilbao no ofrece cosas.
En fin, hemos acabado en Ledesma y hemos ido al mítico Nicolás. Hemos preguntado y tenían mesa así que nos hemos sentado. Al ver las cartas hemos comprobado que no había más que Menú especial, Menú degustación y carta. Haciendo un cálculo rápido compruebas que es más económico elegir el Menú especial que los mismos platos elegidos de la carta. Así que hemos pedido el especial que incluía una ensalada con salmón de entrante, un arroz cremoso de hongos de primer plato y un entrecotte de segundo.
Al poco tiempo nos han traido la ensalada, pequeña pero era un entrante, un salmón ahumado suave. Después ha venido el arroz cremoso, un risotto de hongos, recién preparado en el infierno, cómo quemaba. Unos hongos suaves y un arroz en su punto acompañado de un espárrago triguero.
Por último, el entrecotte. No se si os acordaréis de cuando comí "entrecot" en la Cervecera Amorrortu, bien, pues a esto me refería. En el Nicolás sí te comes un entrecotte en condiciones, lo otro era como comerse una vaca famélica, la que ha estado olvidada en una esquina en la pradera y ha muerto de pena.
Te comes el entrecotte intentando no ahogarte en tu propia saliva mientras lo acompañas con patatas cocinadas debajo del infierno y pimientos. En su punto, todavía sangrando un poco, jugoso.
De postre nos han servido un Surtido de la casa que consiste en cinco mini-postres. Una porción de tarta de queso con mermelada de frambuesa, una especie de pastel vasco con naranja, un canutillo relleno de crema, una fresa con nata y una lámina de chocolate blanco, y un profiterol con chocolate. Muy bueno.
No tienen página web propia pero lo más parecido es esto: Restaurante Nicolás
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