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jueves, 1 de noviembre de 2012

DownTown Bilbao

Puntuación: 3,5/5
Fecha: 26 Octubre
Lugar: Juan de Ajuriaguerra 8, Bilbao
Precio: 18€ por persona

Es viernes y me he cogido el puente este que se han inventado para descansar un poco, y que mejor manera de descansar que yendo a comer. Y vamos a un sitio nuevo, y no digo sólo nuevo porque no lo haya probado yo, si no porque lo abrieron en Agosto, hace dos meses.

El local está muy bien ambientado, tiene un aire formal y moderno.
Dispone de dos entradas, una da a la barra del bar y la otra directamente al comedor.

Nada más entrar esperamos un par de minutos a que nos atendieran, y solicitamos una mesa para dos. Nos sentaron en la mesa más cercana a la puerta, después de dos salones privados de los que dispone el restaurante para cenas y comidas.


El aire acondicionado es de esos de encendido a tope o apagado, no hay término medio. Pedimos que nos recolocaran porque sufríamos vientos huracanados pero nos dijeron que lo iban a apagar, y así lo hicieron.
Pedimos de primero unos macarrones y un carpaccio de langostinos, de estos platos con nombres un poco más largos que te dicen cosas sobre el plato pero que no lo entiendes. Y de segundo carré de costilla de cerdo y bacalao al pil-pil.

El primer plato venía servido en un plato de los que tienen un ala de sombrero demasiado grande y que parece que entra poca comida. En este caso tenía bastante fondo y la ración era generosa. Los macarrones estaban bien, la salsa era un tanto extraña de sabor, algo fuerte, pero no se hacía pesada.
El carpaccio de langostinos obviamente tenía langostinos crudos, pero a pesar del reparo que pueda llegar a dar comerlo, estaba muy bueno, tenía gran sabor.

Sin esperar demasiado nos trajeron el segundo plato, y apareció ante mí una ración de carré de costillas que no podría acabar, y no me suele gustar dejar comida en el plato. La salsa tenía un sabor fuerte de los sabores que obtienes cuando la carne es buena y está bien hecha. Estaba realmente rico, pero la ración era demasiado para mí en ese momento. El bacalao bien, en su punto, a estas alturas no debería ser difícil preparar un bacalao al pil-pil en ningún restaurante de Bilbao.

Y pasamos al postre. Pedimos copa de helado y brownie con helado. Se que a otros comensales del restaurante les preguntaron que sabor de helado querían, a mi no, directamente vainilla. El mismo helado que acompañaba al brownie. Pedí helado porque quería bajar un poco el carré y no quería meterme un brownie que tenía muy buena pinta, pero me llenaría aún más.

He oído alguna queja con el pan en este restaurante, que si tardan una eternidad en traerlo, que si sólo te traen un bollito,... Bueno, te traen una pieza de pan, que te dan a elegir de varios tipos de una cesta, pero como en otros restaurante sólo te dan una pieza de pan.
Imagino que todos los pequeños fallitos se irán solucionando con el paso del tiempo ya que es un local recién abierto.

Página web con menús y posibilidad de reservas: http://www.downtownbilbao.com

martes, 25 de octubre de 2011

La Florinda

Puntuación: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.

Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.

La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.

Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.

El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.

El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.

No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.

Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.

Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.


Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.

Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos. 

Página web: www.restaurante-laflorinda.com

Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.

domingo, 5 de junio de 2011

Bascook

Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 4 Junio
Lugar: Barroeta Aldamar, 8. Bilbao
Precio: 32€ por persona aprox.
 
Sábado. Y que os puedo contar de qué hago un sábado que no sepáis ya. Pues eso, que toca salir a comer. Esto no se si se irá acabando porque claro, ya se acaban las clases de inglés los fines de semana y entonces tendré tiempo para comer en casa. Pero tranquilos, a comer fuera seguiré yendo.
Bueno, hay que probar algo nuevo y Bilbao tiene una gran oferta de restaurantes que hay que ir conociendo. Además hay que dejarse el dinero aquí y fomentar los restaurantes, las tiendas y el turismo de la ciudad. Si los comerciantes proponen cosas para fomentar el comercio, los consumidores también debemos poner de nuestra parte.
 
Y nos lanzamos a probar el Bascook. El interior tiene poca luz, da sensación de más intimidad y silencio. Como no teníamos reserva la chica de la entrada nos dijo que podíamos sentarnos en una mesa que había nada más bajar las escaleras, una especie de mesa alta con taburetes. Pues allí que nos sentamos, yo con vistas a la cocina. Me gustó mucho este punto, no ves directamente como se hace la comida pero si ves el ambiente y el movimiento que hay dentro.
La carta es muy original, prefiero que vayáis y la veáis vosotros. Lo más interesante de esta carta es que detrás tenemos un plano de Bilbao con zonas de tiendas y de restaurantes marcadas, muy útil.

Tienen tres tipos de cocina estilo verde, platos "de aquí" y cocina del mundo. Primero nos trajeron unos vasitos con gazpacho de apio. Curioso. Lo pruebas y no esta mal, pero tiene un ligero problema, y es que después de comer sigues saboreando ese gazpacho durante horas.
Nos explicaron como iba un poco la carta, el tema de los tres tipos de cocina, y pedimos para beber. El concepto de la bebida en ciertos lugares es peculiar. Botella de agua, grande o pequeña. No se como será la pequeña pero la grande era de un mísero litro. En otros países vale, pero aquí grande es grande, mínimo litro y medio. Y una copa de vino. Copa de cristal si, pero el vino no cubría ni el culín, como su fuera oro lo sirven. Tampoco es cuestión de tajarse, pero bueno, media copa o lo que es lo mismo, una copa llena hasta la mitad no estaría de más. 
Pedimos para compartir tempuras de huerta, mojo blanco + sal de pesto, que estaba muy bueno. Una tempura perfectamente hecha, ni mucha ni poca harina. El mojo era una salsa extraña que no sabría definir el sabor, le daba un buen punto, pero las verduras solas estaban muy bien.
Después pedimos unas hamburguesas de euskal txerri y un kebab de pato + pan rgayef y comino + teriyaki de tierra. Si, si lo lees no te lo comes. Los dos probamos de los dos platos por degustar un poco.
Las hamburguesas estaban muy tiernas, una carne picada suavemente, casi como si hubiera sido picada a mano, y se notaba que es carne de aquí. El Eusko Label se nota.
El kebab de pato pues bueno, pensad en un kebab con su pan de pita, sus salsas y demás. Pues todo lo contrario. Unas rodajas de carne de sabrosa carne de pato encima del pan impronunciable. Lo curioso es que tenía un ligero sabor a kebab, por el pan, pero no era el mismo pan desde luego.

Y es hora del postre. Yo pedí una tarta cheesecakeOreo + velo de arándano + helado de sake y mi acompañante unos miniMagnuns de toffenata, helado de macadamias y cristal de Px. Creo que los miniMagnuns hubieran estado mejor si el interior hubiera estado algo más frío, no helado pero si fresco. La tarta de queso sorprendentemente buena, las frutas del bosque eran un acompañamiento excelente.
Un trato excelente y muy amable, un lugar tranquilo y moderno al que ir a saborear comida no tan tradicional como en otros sitios.

Página web: www.bascook.com de la mano del cocinero Aitor Elizegi.
No muchas veces te puedes encontrar tantas fotos de restaurantes como de este, al menos no las había encontrado de otros. Fotos: Kebrantin.com, Viajar, comer y amar.com

sábado, 23 de abril de 2011

Akebaso: El futuro famoso chef vuelve a cocinar para mi

Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 21 Abril
Lugar: Entre Apatamonasterio y Axpe.
Precio: 45€ por persona.

Antes de empezar voy a aclarar algunas cosas. Primero considero que no tengo un paladar tan fino ni exquisito como para degustar correctamente comida de cierto calibre y segundo, que mi "fama" de critico es... digamos que nula para no herir mis sentimientos. No soy la Guía Michelín, pero el Akebaso aparece entre sus páginas.

Para el que no haya estado nunca, el Valle de Atxondo es un lugar precioso, recuerda a los típicos montes tiroleses, pero más de aquí. Un lugar lleno de paz y silencio.

Desde que nuestro amigo cocinero hizo la prueba en este restaurante y fue justamente seleccionado le dije que iría a comer allí, y que mejor que aprovechar la Semana Santa para darnos un homenaje y de paso visitarle y cumplir mi palabra.


La carretera de acceso al restaurante es de un solo sentido, con una especie de hendidura a mitad del camino para cuando se encuentren dos coches en medio. La tipica carretera donde se besan los retrovisores de los coches si no se anda con un poco de cuidado.

Al llegar pedimos mesa ya que allí la cobertura móvil es la justa para que no puedas ni llamar a emergencias y el chef no me había "oído" porque no tenía red. Nos tomaron nota y nos fuimos a hacer unas fotos para hacer tiempo.

He de decir que creo que no me han tratado nunca igual de bien a como me trataron aquí. Un poco más y me arropan después de comer para que me quede echando la siesta. Te hacen sentir como un marqués y eso es muy de agradecer. Muy atentos pero sin agobios.

Al sentarnos (en la mejor mesa del restaurante) vinieron a ofrecernos la carta aunque ya sabían más o menos que queríamos el menú degustación. Aún así nos dejaron la carta para echarle un vistazo.
También nos preguntaron a ver si queríamos que nos dijeran lo que nos iban a traer o que fuera sorpresa. Elegí sorpresa puesto que aunque me hubieran soltado toda la retahíla de platos tampoco me hubiera acordado de ninguno, optimizamos el tiempo y a la aventura.
Una chica con voz angelical empezó a traernos los aperitivos, concretamente empezamos con una Esfera de de tomate asado con mayonesa de anchoa y viruta de idiazabal, un Cucurucho de queso con huevas de trucha y una Croqueta de chistorra. La esfera de tomate como me comentaron explota (suavemente) en la boca y se extiende todo el sabor. El cucurucho de queso estaba muy cremoso y la croqueta de txistorra era algo nuevo para mi, y muy agradable.
Después nos trajeron una Brocheta de pulpo con emulsión de azafrán, muy sabrosa y el pulpo perfecto, y una Tosta con yema de caserío eukal-txerri que esto si que explota (literalmente) en la boca y sin avisar. De esto que revienta y tienes que contener los ojos porque se te salen.

Nunca he entendido el por qué de poner a los platos nombres que tardas más en decirlos que en comerte el plato. Casi me dieron ganas de hacer una apuesta a ver quién acababa antes, la camarera de decirme lo que me estaba comiento o yo en comérmelo.
Y empezamos con los primeros. Un Tataki de atún rojo con tagliatelle, montado de ajo y tomate, muy suave, casi no se apreciaba el sabor a atún, muy bien presentado (todo estaba perfectamente presentado, impresionante) sobre una especie de plato-baldosa. Perdón, pero mi ignorancia no da para más.
Después un Falso huevo de bakalao, pimientos asados y crema de almendra, muy bueno también, muchos sabores danzando en la boca, y se tarda en identificarlos no os creáis. Lo del "falso huevo" tengo que pedir explicación, mi no entender. 
Como último primer plato (si! esto va para largo!) degustamos una Crema de guisantes con vieiras y costrón de beicon, guisantes recolectados esa misma mañana de su huerta particular. Unas suaves vieiras que a la pobre chica que me trajo el plato se le desmoronó un poco y estaba algo preocupada. Tranquila que yo me lo como, que he comido en comedor de colegio y con eso te lo digo todo. Quizá sea este el problema, que estoy asilvestrado en asuntos culinarios.

Y vamos con los segundos. No había intervalos largos entre plato y plato, pero eran intervalos regulares de forma que estuvimos dos horas en el restaurante pero no se nos hizo largo para nada. 
Nos trajeron una Raya brasa con guacamole de puerros. A lo del guacamole de puerros todavía estoy dándole vueltas pero igual que lo del falso huevo, que no lo pillo. Nunca había probado la raya así que no se decir si está más suave o no que en otros sitios, sólo se que me gustó. Los puerros también estaban muy buenos, no se si por ser un guacamole o sin más. Para el siguiente plato, Pastel de lechón confitado en canela con patata rota, yo creo que la perfumada maître ya nos había calado y sólo dijo"Cochinillo", yo estuve a punto de contestar "¿Quién? ¿Él o yo?". Descubrí un aroma a canela y veo que no iba desencaminado. El "cochinillo" tenía algo de grasa para mi gusto, posiblemente sea así y yo no sepa apreciarlo, pero lo digo desde mi humilde paladar. Eso sí, estaba en su punto.

Después de esta opulenta y excelentemente presentada comida todavía quedaban los postres. Oh! Dios mío! que he hecho yo para merecer tanta atención!! Vino un postre de Fresas cocinadas en frió con flash de café, helado de rosas y cristal de regaliz, que ¡buá! Las fresas eran como de gominola, pero no, eran fresas. El helado de rosas.... nos llevan años de ventaja, voy a empezar a ir a las floristerias a mordisquear las flores. El flash de café me lo comí, aunque no soy para nada seguidor de la cultura cafetera, y era como el típico flash que te comías de chaval, pero de café. Y no lo pone pero venía con un pétalo de rosa congelado en nitrógeno y cubierto de azúcar.
Después vino la Tostada casera con helado de toffee y aroma de naranja, que las tostadas a las que estoy acostumbrado yo tienen algo menos de leche, pero no dejaba de estar buena. Eso si, el helado a mi no me engaña nadie, eso eran caramelos Werther's Original! ¡Seguro!

Por último y por si no fuera poco, nos deleitaron con unas Galletas de mantequilla y nuez y unas Kukis de chocolate.
Lo dicho, un trato excelente, un lugar inolvidable, una comida digna de los mejores paladares cocinada por el maestro Javier Izarra ayudado por Audy Chávez. Nos sirvieron dos platos extras gracias a mi "contacto" el cual espero que esté mucho tiempo trabajando allí porque es su sitio y cada vez está más y más cerca de ser muy famoso.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cocina para nosotros un futuro famoso chef

Puntuacion: 5/5
Fecha: 5 Marzo
Lugar: Recóndito lugar de La Rioja
Precio: Invitado.

Teníamos pendiente esta comida desde hacía unas semanas. Gracias a cierto amigo al cual no se le olvidan estas cosas y hace presión, hemos hecho la famosa comida que tanto esperábamos. Se ha puesto por medio la salud de uno de los anfitriones, el trabajo de otro amigo, pero al final fuimos.

Fuimos en dos tandas, una por la mañana con el anfitrión, el cocinero y otro amigo para prepararlo todo y la segunda tanda, los dos estudiantes de inglés, el lisiado y el que no quería madrugar.

Una vez allí empezamos con Pisco Sour, una bebida muy rica, con Pisco (mosto verde), clara de huevo y demás ingredientes. Yo no tomé porque me tocaba conducir y soy un chico 0,0.

Después bajamos al txoko a poner la estufa de butano ya que hacía fresco por la zona y de mientras el cocinero seguía a lo suyo. Tras la pregunta "Cómo queréis la carne, ¿muy hecha o poco hecha?" y llegar todos al acuerdo de que el solomillo se come rojo por dentro, un poco sangrante, preparamos la mesa y bajamos a comer.
De primero Causa rellena, un plato típico de Perú, que estaba muy rica. Me sorprendió porque parecía otra cosa, una especie de pudding pero no, tenía patata, pollo, lechuga, etc. Todos repetimos, algunos hasta tres veces.
Y de segundo (lo que para el no madrugador fue el primer plato porque eligió cambiar el orden de estos) comimos solomillo con salsa de pimienta. Y un solomillo como debe ser, con un grosor decente, de más de 3cm. 
Si que me resultó que tenía demasiados granos de pimienta, me gusta la pimienta pero no en grandes cantidades. No pasa nada, se retira y listo. Increíble de sabor y la salsa deliciosa. Perfectamente hecho, ni mucho ni poco, pero con mucha delicadeza.

Después de unos breves minutos para hacer hueco vino el postre, una tarta de queso con mermelada de arándanos que quitaba el hipo. Sobró un trozo porque éramos 7 pero a poquitos nos acabamos esa última porción.

Para acabar el cocinero nos pidió que le diéramos nuestro veredicto y así lo hicimos. Además yo escribo esta crítica, porque me apetece. 
Después tocó fregar recordarno esos fines de semana veraniegos, y para casa, que a la noche tocaba salir disfrazado de cuerpo de élite de la yakuza.

Cuando el quiera volvemos a hacer de críticos ;D