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domingo, 11 de mayo de 2014

Coppola Bilbao

Puntuación: 4,5/5
Fecha: 9 Mayo
Lugar: Barraincúa 6, Bilbao
Precio: 34€ aprox. para dos personas

Aprovechando que tenía mi chavala el viernes noche libre, fuimos a cenar. Como hace una semana tuve antojo de pizza pero no pudimos satisfacerme, esta vez sí íbamos a comer pizza.

Buscamos algún sitio que no fueran los típicos Foca Nicanora, Domino's, etc. Quería probar un sitio nuevo. Y saltó el Coppola Bilbao., abierto hace un año.

Fuimos sobre las 22h y la verdad es que me esperaba un local más grande por las fotos. Es acogedor, con la cocina acristalada al fondo donde puedes ver a los cocineros en plena faena. Preguntamos por una mesa para dos y nos comentaron que estaban llenos, que podíamos comer en la barra o en la contrabarra. Decidimos sin mucha convicción que en la contrabarra estaríamos mejor y nos indicaron que la carta estaba a la entrada, escrita con tiza en la pared.

Mientras decidiamos que pizza comer, y sobre todo si nos quedábamos allí porque no nos acababa de gustar la idea de comer semi de pie, con la gente pasando detrás de nosotros, nos indicaron que si esperábamos unos 10-15 minutos igual teníamos una mesa libre. Nos gustó la idea así que pedimos un par de mostos para la espera y acabamos por decidirnos por una pizza English breakfast con huevo, txistorra, mozzarella, bacón,...

Finalmente nos sentamos, al lado de la barra y el tocadiscos que usan cuando viene algún DJ a pinchar, como comentan en otros blogs. Era una mesa alta, la misma altura que la barra, pero una mesa al fin y al cabo. En la mesa contigua había tres chicas inglesas y poco después se les acoplaría una más, que nada más llegar se puso a comer, casi sin decirles "hello". Como se ponen las extranjeras a chardonnay. Cómo les gustan los vinos a las extranjeras.
Debían sera habituales porque saludaron al camarero no sin echarle muchas miradas a lo largo de toda la noche, y el sabía lo que solían pedir.

No tardaron mucho en traer la pizza, tampoco tenía demasiado misterio. La mayoría de los ingredientes se podían preparar antes y despuñes es meterla unos minutos en el horno.
Me gustó mucho, la verdad es que cuando la pedimos pensaba que la txistorra iba a ser lo único que iba a saborear como suele pasar en otros sitios cuando pides algo con txistorra, que parece que no pides otra cosa, pero aquí la pusieron en su justa medida, ni mucho ni poco. El cortapizzas era de un tamaño nunca antes visto, como una rotaflex de grande. Y la pizza de buen tamaño, no te quedas con hambre, masa fina y bordes crujientes pero no quebradizos.

Nos comimos la pizza en un abrir y cerrar de ojos y pasamos a los postres. De verdad, cuando una comida o cena acaba con un buen postre, se convierte en muy buena. Un tiramisú y una tarta de queso. Tenían pinta de caseros por los recipientes.
La tarta de queso estaba... como decirlo... creo que no he probado una tarta de queso mejor en mi vida. Esponjosa como una mousse, con la cantidad perfecta de mermelada por encima que no tapa el sabor, el toque justo de queso y la galleta del fondo bien machacada y uniforme. Espectacular.

La única pega del lugar es que al ser pequeño se concentra bastante el ruido y por supuesto, lo recomendable es reservar para asegurarte una mesa.

Un acierto, para repetir.

Facebook: Coppola Bilbao

jueves, 1 de noviembre de 2012

DownTown Bilbao

Puntuación: 3,5/5
Fecha: 26 Octubre
Lugar: Juan de Ajuriaguerra 8, Bilbao
Precio: 18€ por persona

Es viernes y me he cogido el puente este que se han inventado para descansar un poco, y que mejor manera de descansar que yendo a comer. Y vamos a un sitio nuevo, y no digo sólo nuevo porque no lo haya probado yo, si no porque lo abrieron en Agosto, hace dos meses.

El local está muy bien ambientado, tiene un aire formal y moderno.
Dispone de dos entradas, una da a la barra del bar y la otra directamente al comedor.

Nada más entrar esperamos un par de minutos a que nos atendieran, y solicitamos una mesa para dos. Nos sentaron en la mesa más cercana a la puerta, después de dos salones privados de los que dispone el restaurante para cenas y comidas.


El aire acondicionado es de esos de encendido a tope o apagado, no hay término medio. Pedimos que nos recolocaran porque sufríamos vientos huracanados pero nos dijeron que lo iban a apagar, y así lo hicieron.
Pedimos de primero unos macarrones y un carpaccio de langostinos, de estos platos con nombres un poco más largos que te dicen cosas sobre el plato pero que no lo entiendes. Y de segundo carré de costilla de cerdo y bacalao al pil-pil.

El primer plato venía servido en un plato de los que tienen un ala de sombrero demasiado grande y que parece que entra poca comida. En este caso tenía bastante fondo y la ración era generosa. Los macarrones estaban bien, la salsa era un tanto extraña de sabor, algo fuerte, pero no se hacía pesada.
El carpaccio de langostinos obviamente tenía langostinos crudos, pero a pesar del reparo que pueda llegar a dar comerlo, estaba muy bueno, tenía gran sabor.

Sin esperar demasiado nos trajeron el segundo plato, y apareció ante mí una ración de carré de costillas que no podría acabar, y no me suele gustar dejar comida en el plato. La salsa tenía un sabor fuerte de los sabores que obtienes cuando la carne es buena y está bien hecha. Estaba realmente rico, pero la ración era demasiado para mí en ese momento. El bacalao bien, en su punto, a estas alturas no debería ser difícil preparar un bacalao al pil-pil en ningún restaurante de Bilbao.

Y pasamos al postre. Pedimos copa de helado y brownie con helado. Se que a otros comensales del restaurante les preguntaron que sabor de helado querían, a mi no, directamente vainilla. El mismo helado que acompañaba al brownie. Pedí helado porque quería bajar un poco el carré y no quería meterme un brownie que tenía muy buena pinta, pero me llenaría aún más.

He oído alguna queja con el pan en este restaurante, que si tardan una eternidad en traerlo, que si sólo te traen un bollito,... Bueno, te traen una pieza de pan, que te dan a elegir de varios tipos de una cesta, pero como en otros restaurante sólo te dan una pieza de pan.
Imagino que todos los pequeños fallitos se irán solucionando con el paso del tiempo ya que es un local recién abierto.

Página web con menús y posibilidad de reservas: http://www.downtownbilbao.com

sábado, 25 de agosto de 2012

Bar Restaurante Gaztedi

Puntuación: 4/5
Fecha: 24 Agosto
Lugar: Alameda Rekalde 23, Bilbao
Precio: 15€ por persona

En plena Aste Nagusia prácticamente todos los restaurantes suben los precios de sus menús (no deja de ser el menú del día que la semana pasada costaba 2-3 veces menos) para que la gente que sale en fiestas, que es mucha, y la gente que viene a ver las fiestas les deje un buen fajo en la caja.

Pero sigue habiendo bares y restaurantes típicos de Bilbao de toda la vida que ya sean fiestas o no ponen su granito de arena para que pueda seguir siendo asequible comer en Bilbao. Y podéis pensar "ya, ¿pero en qué zona? seguro que tienes que coger 3 tipos de transporte para llegar". Pues no.
En frente del Club Deportivo en Alameda de Rekalde hay uno de esos sitios.

Según entras ves un bar con años pero muy bien cuidado, donde sabes que te pueden servir un buen copazo a precio de hace 6 años, con una barra de esas tapizadas en cuero tremendamente bien cuidado y los míticos taburetes de cuero. Es un sitio en el que no reparas habitualmente, pasas casi a diario por allí pero cuando te preguntan a ver si hay un bar en ese sitio no sabes realmente dónde ubicarlo.

No había mucha gente comiendo, el comedor del fondo tenía las luces apagadas y sólo estaban habilitadas las mesas de la entrada y la pared frente a la barra.

Pedimos mesa para dos y nos sentamos. Miramos el menú y elegimos Ensaladilla rusa y Anchoas rebozadas para mi y Ensalada mixta y Bacalao con pimientos para mi acompañante. Platos normales y corrientes, y caseros.

Unas raciones decentes, nada de quedarte con hambre. La ensalada mixta con todo lo que se le puede echar: bonito, huevo, tomate, lechuga, cebolla, espárragos, etc. La ensaladilla rusa con la catidad justa de mayonesa y sin el líquido que suelen tener otras en las que no escurren las verduras.

Nada más acabar de comer el primer plato nos sacaron el segundo, sin esperas. El bacalao en su cazuelita de barro y con pimientos rojos, en su punto.
Las anchoas bien rebozadas sin demasiada cobertura, serían una docena de ellas. Muy buenas.

Al acabar nos trajeron el postre, tarta de limón. Era más bien un flan de limón, completamente casero y muy bueno.

Todavía hay sitios en los que se puede comer bien y a buen precio a pesar de que sea verano y fiestas de Bilbao.

domingo, 5 de junio de 2011

Ein Prosit

Puntuacion: 4/5
Fecha: 3 Junio
Lugar: Plaza del Ensanche, 7. Bilbao
Precio: 27€ por persona aprox.

Unas semanas antes de la cena la novia de un amigo me comentó que quería darle una sorpresa porque el lunes de esta semana presentaba el proyecto y se convertía en Ingeniero. Quería llevarle a cenar y que sus amigos estuviéramos allí celebrándolo con él. Suerte que tienen algunos, a mi nadie me da sorpresas buenas, malas te las da cualquiera.
Bueno, a ella se le ocurrió que podíamos ir al restaurante del señor Hermann Thate que está situado en la misma calle que su famosa charcutería alemana.

Para darle la sorpresa quedamos en que ibamos allí media hora antes, nos tomábamos algo y les esperábamos sentados en la mesa. Y así fué. 
Llegamos y contra todo pronóstico no encontramos (yo al menos) a ningún dependiente alemán. Esto no es malo, pero le falta ese toque alemán que sólo los alemanes saben darle. ¿Y qué toque es ese? os preguntaréis. Pues vais a alemania y lo comprobáis. Se nota sobre todo al pedir una cerveza. Parezco muy insistente con el tema, pero de verdad, hasta que no te sirven una buena cerveza no abres los ojos y ves la mierda que te tomas aquí. Y digo mierda por la forma de servila.

Nos pedimos algo para beber, tres de nosotros pedimos una Paulaner pero se había acabado (¿previsión? ¡¿dónde?!) así que nos sacaron unas Franziskaner. Yo pensé "aaahhh, por fin... una cerveza como debe ser, como me la servían en allí..." Craso error amigo mio. Cometen el mismo error que en todos los bares y acaba teniendo la cerveza una espuma líquida que en 2 minutos ha desaparecido y tienes una cerveza alemana sin un ápice de espuma y oxidándose al aire. La próxima vez pido botellín que no va a quedar mucho peor. Pero como he dicho, esto parece que sólo lo saben hacer los alemanes.
Os juro que allí no se desperdiciaba ni una sola gota de espuma al tirar la cerveza, aquí puedes ver como cae un reguero de espuma líquida hasta que al camarero le parece suficiente.

Bueno, asumiendo que jamás encontraré un bar en el que entiendan lo que significa tirar una cerveza continuamos con la historia.
Allí estábamos casi todos reunidos a falta del dantzari esperando que dieran las 21:30h. Entramos y nos sentamos un cuarto de hora antes y ojeamos la carta mientras pedimos otra ronda. La carta parecía apetitosa, muchos platos y todos seguro que muy buenos. Más o menos habíamos decidido todos para cuando llegó la parejita. Su cara, ese poema. Cara de "pero que coño! qué hacen estos aquí y dónde está mi cena a solas con mi chavala!" Enhorabuena amigo, eres Ingeniero!
Después de unas risas y todavía con cara de asombro estábamos dispuestos a pedir. Éramos 9 y no me acuerdo de todos los platos, pero haré un esfuerzo.

Yo elegí un Lomo de ciervo acompañado de salsa de hongos y pasta fresca; alguien pidió un Entrecot al estilo argentino acompañado patata asada rellena y queso a las finas hierbas; otro pidió Codillo (no se cúal de los dos que aparecen en la carta); otro Pastel de carne con queso, huevo frito y patatas fritas; creo que  hubo Solomillo de venado acompañado de salsa de hongos, mango, arroz y surtido de verduras picadas finamente; y más que no recuerdo. También pedimos para compartir un par de raciones de surtido de salchichas (Frankfurt, Alfred y Especial al Curry acompañada de ensalada de patata) y un surtido de patés.

Trajeron primero los platos para compartir, cortamos las salchichas en rodajas y empezamos a comer. Las salchichas estaban muy buenas, en su punto. Fritas, que en otros sitios te las ponen cocidas y obviamente no es lo mismo.
Entre los patés servidos en una rodaja de tronco de árbol no se si habría 3 o 4 tipos, sólo se que estaban deliciosos. En general nos gusta el paté así que no duró mucho sobre la mesa.

Después de una espera (no se si larga o corta, estábamos de charla y el tiempo pasa) nos trajeron nuestros platos. Al llegar el codillo todos pusimos cara de asombro, semejante pieza que se iba a comer el amigo. El camarero no distinguía entre lomo de ciervo y solomillo de venado, porque eran la misma cosa según confirmó él al preguntar en la cocina. 
Muchos miramos con estupor nuestro plato al ver que el trozo de carne allí presente se ocultaba tímidamente entre la guarnición. Pequeño, pero sabroso, muy sabroso. Los que tenían entrecot tenían una buena pieza ante sus cubiertos.
Pr suerte, para cenar no se me hizo nada pesada la carne, era la cantidad justa para saciar pero no reventar. El solomillo de venado/lomo de ciervo estaba en su punto, esponjoso, la salsa de hongos suave y la pasta normal y corriente, no te esperas un plato de pasta italiano al dente y no te lo sirven.

Todos acabamos a gusto, unos con más cara de hambre que otros pero contentos porque la comida estaba buena. 
Y ahora venían los postres. Tartas de chocolate con y sin trufa, tartas de queso (me quedé con ganas, tenían una pinta excelente) y un limón helado que no tenían a pesar de que no le habían puesto la "N" (abreviatura de No). La tarta de chocolate... en el top 5. No se hacía empalagosa excepto por la nocilla que tenía encima, que se pegaba por toda la boca como si hubieras absorbido un bote de i-medio. Pero vamos, chocolatástica.

Para terminar hubo algunos que pidieron chupitos de Jagermeister que amablente fueron cortesía de la casa.

Después algunos marcharon a casa y otros proseguimos con la quedada en el Zen de la calle Henao tomándonos unos cacharros.

Página web: www.thate.com

domingo, 10 de abril de 2011

Guinness y demás cervezas

No sólo de comida vive el hombre, por supuesto también necesitamos saciar nuestra sed. ¿Y por qué no hidratarnos y a la vez disfrutar?
Una buena cerveza es un arte, y como tal debe ir con su propio recipiente y ser servido siguiendo unas pautas. Cada marca tiene su tipo de vaso con su forma y se tira de una forma diferente desde barril y desde botella. Además también hay que beberlas de forma particular.

Todo esto viene a mi reciente viaje a Alemania y a que ayer por segunda vez me atreví a pedir una Guinness de botellín. La primera vez no tuve muy buen resultado con este formato de Guinness y era reacio a volver a tomarla si no es servida de barril. Pero ayer me dió por ahí y, oh, sorpresa, no salió tan mal como esperaba. Obviamente no era de barril pero tampoco era el orín de roedor que sirven en el Molly Malone de Estraunza, lugar que prefiero no criticar porque no podría superar una nota de -1 sobre 5. Nunca, repito, nunca, jamás, vayáis ahí a pedir una Guinness o una Murphy's puesto que tiran la cerveza de una vez, cuando la Guinness si es de barril se ha de tirar en dos tiempos y en 119.5 segundos. Se agria completamente la cerveza y cuando llevas bebida la mitad eres incapaz de acabarla y te empieza a sentar mal en el estómago. Y me ha pasado dos veces, pero no una tercera.

Continuemos. Bien, os pongo un video de cómo servir una Guinness de barril. Lo normal es que ninguno pueda acceder a servirla así, pero os podréis fijar cuándo os la sirven bien o no en un bar:

Lo más seguro es que en vuestras casas y en bares no oficiales optéis por tomar una Guinness de botella. Hay varios tipos, la Draught que es la misma que la de barril, la Extra Stout y la Foreign Extra Stout.
Voy a suponer que os ponen una Draught ya que es la más habitual. Aquí podéis ver cómo se sirve:

Y ya de paso os pongo también el de la Foreign Extra Stout:

Una Guinness bien servida además de tener el trébol dibujado en la espuma (no se ve todos los días) debería ir dejando aros de espuma a lo largo del vaso.
Nosotros solemos frecuentar dos irlandeses, uno en Bilbao y otro en contadas ocasiones en Sopelana. El de Bilbao es el Irish Stone's situado en Avenida Madariaga, en Deusto. Allí siempre vamos a celebrar St. Patrick's y el Arthur Guinness Day. Cuando hay mucha gente sirven las cervezas bien, aunque sin trébol.
En el de Sopelana, el Brendan Isle si no me equivoco. Aquí si, no falla el trébol y las pintas bien servidas.

Dejándo de lado esa maravillosa cerveza pasemos a hablar ligeramente de otras como Paulaner. Hay varios tipos de esta cerveza de trigo pero yo sólo conozco dos, la normal y la Salvator con un ligero toque de miel.
La primera me la han servido en una auténtica tasca alemana, con un vaso alto de la marca, inclinándolo ligeramente en el tirador y dejando caer suavemente el líquido por la pared del vaso hasta llegar casi al final, momento en el que se pone el vaso recto y se echa espuma. Quedan unos cuatro o cinco centímetros de densa espuma que hacen que se te caiga la baba.
La Salvator sólo la he visto en botellín, y según nos recomendó el dueño del irlandés de Deusto, se debe tirar lo que se va a beber. Servida en jarra de la marca, se inclina un poco la jarra, se vierten unos 3 dedos de cerveza, se pone derecho el vaso y se llenan otro par de dedos de líquido que al romper forman la espuma, y el resto se deja en la botella. Cuando acabamo lo del vaso, volvemos a repetir y así hasta acabarla. Se supone que la cerveza se mantiene perfecta dentro de la botella y así no desperdicias su sabor.

Luego tenemos la Franziskaner, que nos cuenta cómo servirla de botella el hermano Helmut:

Otro día más.

Página web de Guinness: http://www.guinness.com/es-es
Página web de Guinness en inglés: http://www.guinness.com/en-us
Página web de Franziskaner: http://www.franziskaner.com
Página web de Paulaner: http://www.paulaner.de