Puntuación: 5/5
Fecha: 5 Julio
Lugar: C\ Reina Mª Cristina 3, Getxo
Precio: 60,60€ para dos personas
Pues entre que este año las vacaciones nos las han fastidiado un poco y que no vamos a estar juntos un par de fines de semana, el sábado decidimos ir a cenar. El sitio era sorpresa ella no tenía ni idea de a dónde ibamos.
El lugar es acogedor, con un trato excelente. Andrea habla italiano, te llama por tu
nombre y te preguntan en cada plato si estaba todo a tu gusto. A las señoritas las trata de bellisima y ellas encantadas.
Abajo
dispone de un bar y arriba hay unas 12 mesas en el comedor. Es
recomendable reservar antes, al final acaba lleno el sitio. Tienen dos
turnos para cenar, 21:30 y 22:15 y nosotros fuimos a éste último, somos
de cenar más bien tarde.
Cuidan todos los detalles para hacer que la velada sea romántica y perfecta.
La carta tiene una gran cantidad de platos, mucho más variados que las típicas cadenas de restarurantes italianos. Nada más pedir traen un platito con aceitunas y una salsa parecida al ali-oli aunque mucho más suave para untar con el pan.
Para empezar pedimos una Focaccia al pesto genovese que es una pizza fina con queso, ajo, perejil y aceite, que como entrante esta muy bien. Parece más ración de la que luego es, se come sin problemas. Después pedimos unos Ravioli alla modenese, raviolis rellenos de carne picada acompañados con láminas de queso curado, nueces, unas pocas espinacas y vinagre de modena. Quizás haya partes que sepan demasiado a vinagre, pero sólo algunas, en general el plato está en su punto. La pasta bien hecha, el relleno abundante y el queso buenísimo.
Después una pizza Ai formaggi, una cuatro quesos. Muy buena pinta y mucho olor a queso (en eso consiste una cuatro quesos). Masa muy fina, se agradece porque no te llenas de pan. La pizza está deliciosa, el queso azul es un poco fuerte para mi gusto, tapa mucho el sabor de todo lo demás, pero por suerte solo está presente en un par de trozos, es inapreciable.
Al acabar nos traen la carta de postres, yo normalmente según veo la P de profiteroles dejo de leer... pero esta vez al ver la torta selva nera hice una excepción. Mala noticia cuando me dicen que no queda, ni profiteroles tampoco, pero Andrea me dice que lo deje a su elección, que me trae una sorpresa, e invita a mi novia a que pruebe ella del postre, que le va a encantar.
Dicho esto nos traen los postres y las dos cucharas para la signora, para que pruebe ella primero. Una Coppa tiramisu y una Torta della nonna que es una tarta de dos chocolates, galleta por debajo, chocolate con leche en su mayoría y una capa delgada de chocolate blanco; con nata y chocolate caliente a su alrededor. Qué voy a decir, squisita. Y el tiramisú también, delicioso.
Al pedir la cuenta llega el detalle que marca una cena perfecta. Un placer comer en este restaurante, y altamente recomendado para conquistar, re-conquistar y/o enamorar.
Página web: Pulcinella Getxo
Facebook: Pulcinella
Si hay una cosa que además de ser necesaria para vivir nos llena de placer es la comida. Creo que compartir esos lugares es lo mejor que podemos hacer para disfrutar comiendo.
Mostrando entradas con la etiqueta italiano. Mostrar todas las entradas
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domingo, 6 de julio de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
La Fontana de Max Ocio
Puntuación: 3/5
Fecha: 24 Mayo
Lugar: Max Ocio, Barakaldo
Precio: 25,30€ para dos personas
El sábado decidimos hacer plan tranquilo los dos solos. Después del largo día fuera de casa con examen de inglés incluido pues nos fuimos a cenar a un italiano. Hay otro restaurante La Fontana en Bilbao, en la calle Máximo Aguirre número 7. Hay diferencias entre ambos, y no debería haberlas puesto que son de la misma cadena.
En Bilbao según entras hay un ambiente de más calidad, a la par de un Tagliatella. Los manteles aparentan ser nuevos, es un local muy amplio, con mesas en plan reservado. El de Max Ocio es más de batalla. Los manteles están roídos, están todas las mesas apelotonadas,... da menor sensación de esa calidad.
Había bastante gente, pero nada más llegar nos sentaron en una mesa para cuatro. Nos extrañó habiendo mesas de dos libres, no suelen desperdiciar las mesas así como así en los restaurantes. Nos trajeron la carta y decidimos rápido. Parpadelle con salsa Fontana y pizza Carbonara. Nos trajeron un poco de pan y los típicos palitos de pan con mantequilla. Sin mucho esperar nos trajeron la pasta, una ración suficiente para dos, ni mucho ni poco.
La salsa estaba muy buena, con champiñones y con un excelente sabor. El problema de los parpadelle es que es una pasta como un tallarín pero más ancho con lo que al repartirla en los platos hay que tener mucho cuidado para no empezar a salpicar la salsa por la mesa.
Cuando estábamos acabando llegó una pareja un tanto peculiar, un chico acompañado de un travesti. Que se notaba que no era mujer por la voz grave que tenía, las facciones de hombre y porque siempre van enseñando más de lo que una mujer enseñaría.
Al acabar la pasta no tardaron en traernos la pizza. Aquí es donde prefieres otro restaurante italiano. La base era de las congeladas, y se notaba porque estaba dura, pero no crujiente. El resto de la pizza estaba bien, buenos ingredientes, pero la base lo fastidiaba un poco. Tras esto no podíamos con el postre así que pedimos la cuenta. Llegamos a pedirla en 4 ocasiones. Estuvimos a punto de marcharnos sin pagar, si no quieren traerme la cuenta no tengo inconveniente en marcharme, si ellos no quieren cobrar, allá ellos.
En la misma planta de Max Ocio próximamente abrirán un Tagliatella. La batalla por Roma está servida.
Página web: La Fontana
Fecha: 24 Mayo
Lugar: Max Ocio, Barakaldo
Precio: 25,30€ para dos personas
El sábado decidimos hacer plan tranquilo los dos solos. Después del largo día fuera de casa con examen de inglés incluido pues nos fuimos a cenar a un italiano. Hay otro restaurante La Fontana en Bilbao, en la calle Máximo Aguirre número 7. Hay diferencias entre ambos, y no debería haberlas puesto que son de la misma cadena.
En Bilbao según entras hay un ambiente de más calidad, a la par de un Tagliatella. Los manteles aparentan ser nuevos, es un local muy amplio, con mesas en plan reservado. El de Max Ocio es más de batalla. Los manteles están roídos, están todas las mesas apelotonadas,... da menor sensación de esa calidad.
Había bastante gente, pero nada más llegar nos sentaron en una mesa para cuatro. Nos extrañó habiendo mesas de dos libres, no suelen desperdiciar las mesas así como así en los restaurantes. Nos trajeron la carta y decidimos rápido. Parpadelle con salsa Fontana y pizza Carbonara. Nos trajeron un poco de pan y los típicos palitos de pan con mantequilla. Sin mucho esperar nos trajeron la pasta, una ración suficiente para dos, ni mucho ni poco.
La salsa estaba muy buena, con champiñones y con un excelente sabor. El problema de los parpadelle es que es una pasta como un tallarín pero más ancho con lo que al repartirla en los platos hay que tener mucho cuidado para no empezar a salpicar la salsa por la mesa.
Cuando estábamos acabando llegó una pareja un tanto peculiar, un chico acompañado de un travesti. Que se notaba que no era mujer por la voz grave que tenía, las facciones de hombre y porque siempre van enseñando más de lo que una mujer enseñaría.
Al acabar la pasta no tardaron en traernos la pizza. Aquí es donde prefieres otro restaurante italiano. La base era de las congeladas, y se notaba porque estaba dura, pero no crujiente. El resto de la pizza estaba bien, buenos ingredientes, pero la base lo fastidiaba un poco. Tras esto no podíamos con el postre así que pedimos la cuenta. Llegamos a pedirla en 4 ocasiones. Estuvimos a punto de marcharnos sin pagar, si no quieren traerme la cuenta no tengo inconveniente en marcharme, si ellos no quieren cobrar, allá ellos.
En la misma planta de Max Ocio próximamente abrirán un Tagliatella. La batalla por Roma está servida.
Página web: La Fontana
Etiquetas:
italiano,
la fontana,
max ocio,
pasta,
pizza,
restaurante
Ubicación:
Baracaldo, Vizcaya, España
domingo, 11 de mayo de 2014
Tagliatella: Ahora en Gran vía.
Puntuación: 3,5/5
Fecha: 10 Mayo
Lugar: Gran vía 55, Bilbao
Precio: 22€ por persona
Después de pasar todo el día por ahí sin parar y pensando qué hacer a la noche, hablando con mis amigos decidimos ir a cenar al nuevo local de Tagliatella recién abierto en Bilbao. Sobre las 20h llamé para reservar una mesa para 3 amigos (entre ellos el viajero), mi novia y yo.
A las 22:30h, puntuales, nos presentamos allí y pedimos nuestra mesa. Esperamos unos minutos y nos sientan en una mesa al fondo del local, justo en las escaleras de acceso al restaurante del piso inferior. Como dijo el viajero: "Hemos conocido mujeres menos estrechas que esta mesa". Ninguna frase expresaría mejor esa sensación.
Nos sirvieron las típicas aceitunas de espera y comentamos que sería mejor cambiarnos de mesa, sabiendo que había un comedor en la planta inferior. Según llegó la camarera se lo dijimos y ella fue a preguntar por una mesa libre para nosotros. Volvió triunfante y la seguimos por las escaleras, con el viajero llevando el plato de aceitunas consigo. Cuando ya había recorrido todo el piso inferior detrás de la camarera se dieron cuenta de que no había mesas libres, a su vez nos lo comentaba una especie de encargada a los demás. Vuelta a la mesa estrecha a esperar a que nos preparasen otra. Y seguíamos a vueltas con las aceitunas, que se iban paseando por todo el restaurante.
Unos minutos después, ya nos estabamos sentando en otra mesa, de igual tamaño pero esta vez mejor distribuidos y en la que estábamos a nuestras anchas. Y nos trajeron otro platito de aceitunas, de regalo, aunque nosotros ya teníamos el nuestro. El que no corre, vuela.
Al leer la carta se comentó que había variaciones con respecto a otros Tagliatella, que faltaban cosas o que había otras distintas.
El viajero pidió una pizza Prosciutto si no recuerdo mal, otro pidió una Insalata Tagliatella sin saber que debía elegir un aliño y los tres que faltábamos íbamos a compartir tres platos: un Risotto Mare monte, Ravioli Nero di Sepia con salsa Salame e verdure y una pizza Al parmigiano. Y para todos pan de la casa.
No tardaron mucho en traernos la ensalada y el risoto, y le preguntaron al viajero a ver si la pizza era para él. Con un NO rotundo y moviendo la cabeza nos quedamos todos pensando, "sí, es para ti". Y se lo dijimos al camarero. Él había entendido a ver si la pizza era para compartir. Entre lo de la mesa y las aceitunas... se veía venir. Empezamos con el risoto porque su pizza iba a tardar un rato y se iba a enfriar la comida.
La ración era más grande de lo que recordaba de otros Tagliatellas de Bilbao, no así de otros sitios. Igual es que han decidido ampliar las raciones. Estaba bueno, como siempre. Lo bueno de comer en las franquicias es que te aseguras que siempre mantienen una media de calidad, y que la comida está casi siempre igual. Si pides un risoto hoy, el mismo dentro de un mes, y dentro de seis meses, siempre está hecho igual.
Por fin trajeron la pizza que faltaba, y yo a éste no le había visto comer una pizza con aceite en la vida. Igual es que no ha coincidido que haya ido a un Tagliatella con él y que hayamos pedido pizza, o es que no me fijo a veces en ciertos detalles.
Comentamos también la nueva norma sobre las aceiteras en la hostelería, pero claro, ahora estoy leyendo que hay "vacíos legales" como poner ramitas aromáticas en el aceite, y voilà, ya está permitido rellenar la aceitera.
Nos trajeron nuestro segundo plato, otra buena ración. Nunca había probado la pasta negra, y mi novia no es de comer mucho verde que digamos, aunque poco a poco va probando algunas cosillas, si no le gustan ya me las como yo :D
La verdad es que a verduras, lo que son verduras, no sabía. Por ninguna parte. La salsa sabía más a piñones, desconocidos por el ciclista, que a verduras. Pero estaba muy bien de sabor. Había un gran contraste en el plato con la pasta de color negro y la salsa amarilla con trocitos de bacón. La verdad es que repartiendo entre tres, da a probar más platos sin llegar a cansarte con la cantidad.
Por último llegó nuestra pizza, olía muy bien y sabía muy bien. La probé con aceite y la verdad es que potencia un poco el sabor, pero ya de por sí estas pizzas suelen ser un poco aceitosas y añadirle más condimento hace que tengas la boca demasiado oleosa.
El ciclista seguía lento pero constante con su insalata, siempre ha sido de comer muuuuy lento, aunque hay que decir que la ensalada era bastante grande.
Al recogernos los platos empezamos a notar como una ola de frío proveniente de Noruega... digo... del aire acondicionado nos soplaba queriéndonos echar del restaurante. Tuvimos que ponernos los jerseys para no pillar un resfriado.
Por último, decidimos pedir el postre. Tres Cioccofondente, un helado de chocolate y un Tutto cioccolato, y acabamos discutiendo sobre la longitud de los versos de los pareados.
Como siempre, buenísimos los postres.
Página web: Tagliatella Gran vía.
Fecha: 10 Mayo
Lugar: Gran vía 55, Bilbao
Precio: 22€ por persona
Después de pasar todo el día por ahí sin parar y pensando qué hacer a la noche, hablando con mis amigos decidimos ir a cenar al nuevo local de Tagliatella recién abierto en Bilbao. Sobre las 20h llamé para reservar una mesa para 3 amigos (entre ellos el viajero), mi novia y yo.
A las 22:30h, puntuales, nos presentamos allí y pedimos nuestra mesa. Esperamos unos minutos y nos sientan en una mesa al fondo del local, justo en las escaleras de acceso al restaurante del piso inferior. Como dijo el viajero: "Hemos conocido mujeres menos estrechas que esta mesa". Ninguna frase expresaría mejor esa sensación.
Nos sirvieron las típicas aceitunas de espera y comentamos que sería mejor cambiarnos de mesa, sabiendo que había un comedor en la planta inferior. Según llegó la camarera se lo dijimos y ella fue a preguntar por una mesa libre para nosotros. Volvió triunfante y la seguimos por las escaleras, con el viajero llevando el plato de aceitunas consigo. Cuando ya había recorrido todo el piso inferior detrás de la camarera se dieron cuenta de que no había mesas libres, a su vez nos lo comentaba una especie de encargada a los demás. Vuelta a la mesa estrecha a esperar a que nos preparasen otra. Y seguíamos a vueltas con las aceitunas, que se iban paseando por todo el restaurante.
Unos minutos después, ya nos estabamos sentando en otra mesa, de igual tamaño pero esta vez mejor distribuidos y en la que estábamos a nuestras anchas. Y nos trajeron otro platito de aceitunas, de regalo, aunque nosotros ya teníamos el nuestro. El que no corre, vuela.
Al leer la carta se comentó que había variaciones con respecto a otros Tagliatella, que faltaban cosas o que había otras distintas.
El viajero pidió una pizza Prosciutto si no recuerdo mal, otro pidió una Insalata Tagliatella sin saber que debía elegir un aliño y los tres que faltábamos íbamos a compartir tres platos: un Risotto Mare monte, Ravioli Nero di Sepia con salsa Salame e verdure y una pizza Al parmigiano. Y para todos pan de la casa.
No tardaron mucho en traernos la ensalada y el risoto, y le preguntaron al viajero a ver si la pizza era para él. Con un NO rotundo y moviendo la cabeza nos quedamos todos pensando, "sí, es para ti". Y se lo dijimos al camarero. Él había entendido a ver si la pizza era para compartir. Entre lo de la mesa y las aceitunas... se veía venir. Empezamos con el risoto porque su pizza iba a tardar un rato y se iba a enfriar la comida.
La ración era más grande de lo que recordaba de otros Tagliatellas de Bilbao, no así de otros sitios. Igual es que han decidido ampliar las raciones. Estaba bueno, como siempre. Lo bueno de comer en las franquicias es que te aseguras que siempre mantienen una media de calidad, y que la comida está casi siempre igual. Si pides un risoto hoy, el mismo dentro de un mes, y dentro de seis meses, siempre está hecho igual.
Por fin trajeron la pizza que faltaba, y yo a éste no le había visto comer una pizza con aceite en la vida. Igual es que no ha coincidido que haya ido a un Tagliatella con él y que hayamos pedido pizza, o es que no me fijo a veces en ciertos detalles.
Comentamos también la nueva norma sobre las aceiteras en la hostelería, pero claro, ahora estoy leyendo que hay "vacíos legales" como poner ramitas aromáticas en el aceite, y voilà, ya está permitido rellenar la aceitera.
Nos trajeron nuestro segundo plato, otra buena ración. Nunca había probado la pasta negra, y mi novia no es de comer mucho verde que digamos, aunque poco a poco va probando algunas cosillas, si no le gustan ya me las como yo :D
La verdad es que a verduras, lo que son verduras, no sabía. Por ninguna parte. La salsa sabía más a piñones, desconocidos por el ciclista, que a verduras. Pero estaba muy bien de sabor. Había un gran contraste en el plato con la pasta de color negro y la salsa amarilla con trocitos de bacón. La verdad es que repartiendo entre tres, da a probar más platos sin llegar a cansarte con la cantidad.
Por último llegó nuestra pizza, olía muy bien y sabía muy bien. La probé con aceite y la verdad es que potencia un poco el sabor, pero ya de por sí estas pizzas suelen ser un poco aceitosas y añadirle más condimento hace que tengas la boca demasiado oleosa.
El ciclista seguía lento pero constante con su insalata, siempre ha sido de comer muuuuy lento, aunque hay que decir que la ensalada era bastante grande.
Al recogernos los platos empezamos a notar como una ola de frío proveniente de Noruega... digo... del aire acondicionado nos soplaba queriéndonos echar del restaurante. Tuvimos que ponernos los jerseys para no pillar un resfriado.
Por último, decidimos pedir el postre. Tres Cioccofondente, un helado de chocolate y un Tutto cioccolato, y acabamos discutiendo sobre la longitud de los versos de los pareados.
Como siempre, buenísimos los postres.
Página web: Tagliatella Gran vía.
Etiquetas:
cadena,
chocolate,
cocina,
italiano,
pasta,
pizza,
restaurante,
tagliatella,
trastevere
Coppola Bilbao
Puntuación: 4,5/5
Fecha: 9 Mayo
Lugar: Barraincúa 6, Bilbao
Precio: 34€ aprox. para dos personas
Aprovechando que tenía mi chavala el viernes noche libre, fuimos a cenar. Como hace una semana tuve antojo de pizza pero no pudimos satisfacerme, esta vez sí íbamos a comer pizza.
Buscamos algún sitio que no fueran los típicos Foca Nicanora, Domino's, etc. Quería probar un sitio nuevo. Y saltó el Coppola Bilbao., abierto hace un año.
Fuimos sobre las 22h y la verdad es que me esperaba un local más grande por las fotos. Es acogedor, con la cocina acristalada al fondo donde puedes ver a los cocineros en plena faena. Preguntamos por una mesa para dos y nos comentaron que estaban llenos, que podíamos comer en la barra o en la contrabarra. Decidimos sin mucha convicción que en la contrabarra estaríamos mejor y nos indicaron que la carta estaba a la entrada, escrita con tiza en la pared.
Mientras decidiamos que pizza comer, y sobre todo si nos quedábamos allí porque no nos acababa de gustar la idea de comer semi de pie, con la gente pasando detrás de nosotros, nos indicaron que si esperábamos unos 10-15 minutos igual teníamos una mesa libre. Nos gustó la idea así que pedimos un par de mostos para la espera y acabamos por decidirnos por una pizza English breakfast con huevo, txistorra, mozzarella, bacón,...
Finalmente nos sentamos, al lado de la barra y el tocadiscos que usan cuando viene algún DJ a pinchar, como comentan en otros blogs. Era una mesa alta, la misma altura que la barra, pero una mesa al fin y al cabo. En la mesa contigua había tres chicas inglesas y poco después se les acoplaría una más, que nada más llegar se puso a comer, casi sin decirles "hello". Como se ponen las extranjeras a chardonnay. Cómo les gustan los vinos a las extranjeras.
Debían sera habituales porque saludaron al camarero no sin echarle muchas miradas a lo largo de toda la noche, y el sabía lo que solían pedir.
No tardaron mucho en traer la pizza, tampoco tenía demasiado misterio. La mayoría de los ingredientes se podían preparar antes y despuñes es meterla unos minutos en el horno.
Me gustó mucho, la verdad es que cuando la pedimos pensaba que la txistorra iba a ser lo único que iba a saborear como suele pasar en otros sitios cuando pides algo con txistorra, que parece que no pides otra cosa, pero aquí la pusieron en su justa medida, ni mucho ni poco. El cortapizzas era de un tamaño nunca antes visto, como una rotaflex de grande. Y la pizza de buen tamaño, no te quedas con hambre, masa fina y bordes crujientes pero no quebradizos.
Nos comimos la pizza en un abrir y cerrar de ojos y pasamos a los postres. De verdad, cuando una comida o cena acaba con un buen postre, se convierte en muy buena. Un tiramisú y una tarta de queso. Tenían pinta de caseros por los recipientes.
La tarta de queso estaba... como decirlo... creo que no he probado una tarta de queso mejor en mi vida. Esponjosa como una mousse, con la cantidad perfecta de mermelada por encima que no tapa el sabor, el toque justo de queso y la galleta del fondo bien machacada y uniforme. Espectacular.
La única pega del lugar es que al ser pequeño se concentra bastante el ruido y por supuesto, lo recomendable es reservar para asegurarte una mesa.
Un acierto, para repetir.
Facebook: Coppola Bilbao
Fecha: 9 Mayo
Lugar: Barraincúa 6, Bilbao
Precio: 34€ aprox. para dos personas
Aprovechando que tenía mi chavala el viernes noche libre, fuimos a cenar. Como hace una semana tuve antojo de pizza pero no pudimos satisfacerme, esta vez sí íbamos a comer pizza.
Buscamos algún sitio que no fueran los típicos Foca Nicanora, Domino's, etc. Quería probar un sitio nuevo. Y saltó el Coppola Bilbao., abierto hace un año.
Fuimos sobre las 22h y la verdad es que me esperaba un local más grande por las fotos. Es acogedor, con la cocina acristalada al fondo donde puedes ver a los cocineros en plena faena. Preguntamos por una mesa para dos y nos comentaron que estaban llenos, que podíamos comer en la barra o en la contrabarra. Decidimos sin mucha convicción que en la contrabarra estaríamos mejor y nos indicaron que la carta estaba a la entrada, escrita con tiza en la pared.
Mientras decidiamos que pizza comer, y sobre todo si nos quedábamos allí porque no nos acababa de gustar la idea de comer semi de pie, con la gente pasando detrás de nosotros, nos indicaron que si esperábamos unos 10-15 minutos igual teníamos una mesa libre. Nos gustó la idea así que pedimos un par de mostos para la espera y acabamos por decidirnos por una pizza English breakfast con huevo, txistorra, mozzarella, bacón,...
Finalmente nos sentamos, al lado de la barra y el tocadiscos que usan cuando viene algún DJ a pinchar, como comentan en otros blogs. Era una mesa alta, la misma altura que la barra, pero una mesa al fin y al cabo. En la mesa contigua había tres chicas inglesas y poco después se les acoplaría una más, que nada más llegar se puso a comer, casi sin decirles "hello". Como se ponen las extranjeras a chardonnay. Cómo les gustan los vinos a las extranjeras.
Debían sera habituales porque saludaron al camarero no sin echarle muchas miradas a lo largo de toda la noche, y el sabía lo que solían pedir.
No tardaron mucho en traer la pizza, tampoco tenía demasiado misterio. La mayoría de los ingredientes se podían preparar antes y despuñes es meterla unos minutos en el horno.
Me gustó mucho, la verdad es que cuando la pedimos pensaba que la txistorra iba a ser lo único que iba a saborear como suele pasar en otros sitios cuando pides algo con txistorra, que parece que no pides otra cosa, pero aquí la pusieron en su justa medida, ni mucho ni poco. El cortapizzas era de un tamaño nunca antes visto, como una rotaflex de grande. Y la pizza de buen tamaño, no te quedas con hambre, masa fina y bordes crujientes pero no quebradizos.
Nos comimos la pizza en un abrir y cerrar de ojos y pasamos a los postres. De verdad, cuando una comida o cena acaba con un buen postre, se convierte en muy buena. Un tiramisú y una tarta de queso. Tenían pinta de caseros por los recipientes.
La tarta de queso estaba... como decirlo... creo que no he probado una tarta de queso mejor en mi vida. Esponjosa como una mousse, con la cantidad perfecta de mermelada por encima que no tapa el sabor, el toque justo de queso y la galleta del fondo bien machacada y uniforme. Espectacular.
La única pega del lugar es que al ser pequeño se concentra bastante el ruido y por supuesto, lo recomendable es reservar para asegurarte una mesa.
Un acierto, para repetir.
Facebook: Coppola Bilbao
Ubicación:
barraincua, 6, 48009 Bilbao, Vizcaya, España
martes, 25 de octubre de 2011
La Florinda
Puntuación: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
domingo, 20 de marzo de 2011
Trastevere: Cena de clase
Puntuacion: 4/5
Fecha: 12 Marzo
Lugar: Ledesma 6. Bilbao
Precio: 21€ por persona.
Fin de semana de comer y cenar fuera! Primero la Marisquería Mazarredo y ahora el Trastevere. Primero con la familia y ahora con los compañeros de clase.
Después del poteo previo en el que nos fuimos poniendo al día de nuestros quehaceres nos fuimos 15 personas a cenar. Nos sentaron en una mesa al fondo del bar y nos preguntaron por las bebidas, lambrusco y agua.
El restaurante tiene un muy buen ambiente italiano, con carteles en italiano, motivos relacionados con la pasta y las pizzas.... Muy logrado, y mantiene la sensación de estar en un italiano.Casi todos pedimos platos para compartir porque en estos sitios suele ser muy común. Lo que nos extrañó fue cuando el camarero nos preguntó si para compartir entre dos o entre cuatro. Entre cuatro? Bah, no, entre dos. También nos trajeron la típica selección de panes, pan de cebolla, con tomatitos cherry, etc.
Yo pedí junto con Clavicula Rota un Risotto de ajetes, foie y langostinos y una pizza Rosquetta (había pizza Seis Stagioni, ¡6!, ¡seis estaciones! y yo siempre creyendo que sólo había cuatro!). No puedo decir lo que pidieron otros, no hay tanto hueco en mi memoria, pero si van pasando por el blog y quieren comentarlo pues ampliaremos la información.
Cuando nos sirvieron el primer plato entendimos por qué preguntaban si queríamos compartir entre cuatro, ¡qué raciones! ¡Pero qué pedazo de plato! Pues nada, repartimos la comida y a degustar uno de los mejores risottos que me he comido. Muy caliente, eso sí, pero muy muy rico. Ese plato llena bastante, pero espera, que vienen las pizzas.
Y claro, nuestro absoluto desconocimiento del italiano (que intentes que todas las palabras acaben en i y que pongas voz de mafioso y los cinco dedos de la mano juntos, no quiere decir que sepas italiano) nos llevó a pedir una pizza con forma de rosquilla. Las pizzas son grandes, no sabría decir una medida exacta, pero tienen más diámetro y menos grosor que las pizzas familiares del telepi. Menos grosor es menos masa inútil. Aunque precisamente la pizza con forma de rosquilla era una pizza con un agujero en el centro y con masa (fina de cojones) cubriéndo la pizza. Estaba hinchada y parecía que iba a salir comida por todas partes, pero estaba inflada de aire. Yo acabé quitando la corteza superior, que no era más que masa, para poder comerme el interior de la pizza. Los ingredientes estaban perfectamente combinados, ninguno destacaba sobre los demás pero diferenciabas cada uno de ellos.
En las demás pizzas en las que los ingredientes estaban descubiertos, veíamos que la cantidad era muy buena, ni la típica pizza con calvas y zonas hiperpobladas, ni la típica a la que se les ha olvidado que todos las porciones deben tener aproximadamente todos los ingredientes.
A rebosar y con mucho calor, no hay nada peor que comer con mucho calor pero en algunos casos parece inevitable (nunca es inevitable, enciendes el sistema de aire acondicionado y listo). Se acabó el comer por este fin de semana.
Ni postre ni nada. Decidimos (y nos costó elegir lugar) continuar la fiesta en otra parte con menos comida y más bebida, pero a gusto (al menos yo) con la cena que nos habíamos metido.
Página web: www.trastevere.es
domingo, 23 de enero de 2011
Gino's
Puntuación: 2/5
Fecha: 7 Enero
Lugar: General Concha, 2 Bilbao
Precio: 20€ aprox. por persona
Dia 7 de Enero, rebajas. Como todos los años el primer día de rebajas es día de chicas, y como buen hombre que soy acompaño a las mujeres de mi familia en calidad de porteador/guardaespaldas. Somos 4 mujeres y yo. Como recompensa solemos ir a comer a algún restaurante.
Esta vez el elegido fue Gino's. Unas 3 horas antes de ir a comer fuimos a reservar mesa porque tiene fama de llenarse y no tener sitio. La persona que nos atendió fue muy amable y fue la que posteriormente nos sirvió los postres. Pero eso lo contare más tarde.
Cuando llegó la hora de ir a comer entramos y había gente comiendo ya. El restaurante pertenece a la cadena Vips. Es un italiano que desde fuera tiene un aire cuidado y de restaurante "elegante", de esos tranquilos y a los que te llevarias a la pareja para disfrutar de una bonita velada. Pero según entré noté algo raro. No era todo lo elegante que esperaba, algo fallaba. Copas encima de la mesa, platos, y....los vasos de refresco de esos con cenefa roja de Coca-Cola. No. No pegaban ni con cola. Me llamaron pijo mis amables acompañantes "vaya morro más fino" decían. Pero ese pequeño detalle dejaba entrever que el restaurante ya no daba la imagen que pretendía.
Nos sentamos y...oh, el siguiente detalle, servilletas de PAPEL. Vamos a ver, en cualquier tenderete te ponen servilletas de tela. Las servilletas de papel son para Santo Tomás y el talo. Segundo detalle.
Nos traen la carta y bueno, pues lo típico de estos italianos: antipasti, pasta fría, , pizzas, etc.
Yo pedí pasta de verduras, otras pidieron pasta negra con gambas y no recuerdo todos los platos. Estoy intentando buscar la carta por la web pero nada, no lo consigo. De segundo pedimos una pizza de las que más cosas tenías para los 5. De beber agua, vino y gaseosa.
Nos traen las bebidas acompañadas con unas aceitunas. Ponen las aceitunas en la mesa y se disponen a servir el vino. Mantel blanco. Al lado de cada copa de vino 2-3 gotazas de vino. Mantel manchado y sin emepezar a comer. Tercer detalle. Por supuesto a las aceitunas les cayó el chorrito de vino de rigor.
Esperamos como 15 minutos. Si hay algo que me quema a la hora de comer es tener que esperar demasiado. Ese iba a ser un día largo.
Bien, la comida he de decir que estaba rica, de ahí uno de los puntos que se han llevado en la puntuación. Comimos bien y esperamos a la pizza. Una eternidad. Otros 15 minutos después allí aparece. Una buena pizza, grande y de masa fina y crujiente. Bien. Pero, oh, cuarto detalle, no nos retiran los platos manchados. ¿En qué restaurante no te quitan los platos? A ver, reconozco que hay en sitios en los que se pasan 3 pueblos usando platos, bajoplatos, platos secundarios, etc. pero hombre, ¿que menos que retirar los platos con restos de comida para comer el segundo plato no?
Al decir eso una de las comensales pide a la camarera, "oye, le traes otro plato, por favor", la camarera asiente pero como quien oye llover. Se lo pide una segunda vez. Al rato cuando ya estoy por levantarme yo a por un plato coge uno y me lo trae y retira el anterior, pero sólo el mío, los demás allí seguían.
Comemos la pizza, muy buena. Aunque de verdad, no se parecen en nada estas pizzas a las que sirven en cualquier sitio en Roma, por mucho que quieran. No se si tendrá que ver la latitud, el azimutal o la altura como en la cocción del arroz, pero no son lo mismo. Aunque estaba buena.
Hora del postre. Traen la carta y pedimos rápido por lo que puedan tardar. ¡Oh Dios mío! ¡Qué he hecho yo para merecer este sufrimiento! Perdí la noción del tiempo. Cuando después de preguntar al resto de comensales estaba ya dispuesto y levantando la mano para pedir la cuenta sin haber probado los postres y con un considerable enfado aparecen por la puerta de la cocina. El chico que nos había reservado la mesa, muy amable y correcto nos sirvió los postres y dijo "que aproveche". La primera vez que nos lo decían en toda la comida. De aquí el otro punto de la puntuación.
Ricos postres, un sorbete de limón, una tarta de queso, ... sabrosos. Y hora de pedir la cuenta. La pedimos una vez, y como quien oye llover. Me pregunté ¿tendrán un problema auditivo o de comprensión? No lo parecía a simple vista. Al rato como veíamos que la suerte no estaba de nuestro lado y pasaban olímpicamente de nosotros pedimos otra vez la cuenta. Uno se cansa de pedir dos veces las cosas.
Al rato nos la traen "ya podéis perdonar, se me había pasado". No hay problema, perdonada estas. Un error lo tiene cualquiera. Ponemos el efectivo y al de poco se lo llevan. Para esto si estaban atentos y rápidos.
Tras otros 10 minutos esperando las vueltas y ya 1h y 20 minutos de comida decidimos levantarnos y acercarnos a la caja a exigir nuestros 9 euros. La cajera (la misma que nos trajo la cuenta) asombrada dice "si me habéis dado justo!". No, que no has contado el dinero. Le dice una de mis acompañantes cuántos billetes y de qué tipo le habíamos dado, revisa la caja y sin inmutarse nos da nuestras vueltas.
La comida bien, el trato fatal y el ambiente de restaurante con algún tipo de elegancia totalmente desmentido.
Como hay otros sitios parecidos de los que ya haré crítica cuando toque como son el Pizza Leggera, o el Tagliatella puedo decir que no tengo intención de volver a Gino's.
Fecha: 7 Enero
Lugar: General Concha, 2 Bilbao
Precio: 20€ aprox. por persona
Dia 7 de Enero, rebajas. Como todos los años el primer día de rebajas es día de chicas, y como buen hombre que soy acompaño a las mujeres de mi familia en calidad de porteador/guardaespaldas. Somos 4 mujeres y yo. Como recompensa solemos ir a comer a algún restaurante.
Esta vez el elegido fue Gino's. Unas 3 horas antes de ir a comer fuimos a reservar mesa porque tiene fama de llenarse y no tener sitio. La persona que nos atendió fue muy amable y fue la que posteriormente nos sirvió los postres. Pero eso lo contare más tarde.
Cuando llegó la hora de ir a comer entramos y había gente comiendo ya. El restaurante pertenece a la cadena Vips. Es un italiano que desde fuera tiene un aire cuidado y de restaurante "elegante", de esos tranquilos y a los que te llevarias a la pareja para disfrutar de una bonita velada. Pero según entré noté algo raro. No era todo lo elegante que esperaba, algo fallaba. Copas encima de la mesa, platos, y....los vasos de refresco de esos con cenefa roja de Coca-Cola. No. No pegaban ni con cola. Me llamaron pijo mis amables acompañantes "vaya morro más fino" decían. Pero ese pequeño detalle dejaba entrever que el restaurante ya no daba la imagen que pretendía.
Nos sentamos y...oh, el siguiente detalle, servilletas de PAPEL. Vamos a ver, en cualquier tenderete te ponen servilletas de tela. Las servilletas de papel son para Santo Tomás y el talo. Segundo detalle.
Nos traen la carta y bueno, pues lo típico de estos italianos: antipasti, pasta fría, , pizzas, etc.
Yo pedí pasta de verduras, otras pidieron pasta negra con gambas y no recuerdo todos los platos. Estoy intentando buscar la carta por la web pero nada, no lo consigo. De segundo pedimos una pizza de las que más cosas tenías para los 5. De beber agua, vino y gaseosa.
Nos traen las bebidas acompañadas con unas aceitunas. Ponen las aceitunas en la mesa y se disponen a servir el vino. Mantel blanco. Al lado de cada copa de vino 2-3 gotazas de vino. Mantel manchado y sin emepezar a comer. Tercer detalle. Por supuesto a las aceitunas les cayó el chorrito de vino de rigor.
Esperamos como 15 minutos. Si hay algo que me quema a la hora de comer es tener que esperar demasiado. Ese iba a ser un día largo.
Bien, la comida he de decir que estaba rica, de ahí uno de los puntos que se han llevado en la puntuación. Comimos bien y esperamos a la pizza. Una eternidad. Otros 15 minutos después allí aparece. Una buena pizza, grande y de masa fina y crujiente. Bien. Pero, oh, cuarto detalle, no nos retiran los platos manchados. ¿En qué restaurante no te quitan los platos? A ver, reconozco que hay en sitios en los que se pasan 3 pueblos usando platos, bajoplatos, platos secundarios, etc. pero hombre, ¿que menos que retirar los platos con restos de comida para comer el segundo plato no?
Al decir eso una de las comensales pide a la camarera, "oye, le traes otro plato, por favor", la camarera asiente pero como quien oye llover. Se lo pide una segunda vez. Al rato cuando ya estoy por levantarme yo a por un plato coge uno y me lo trae y retira el anterior, pero sólo el mío, los demás allí seguían.
Comemos la pizza, muy buena. Aunque de verdad, no se parecen en nada estas pizzas a las que sirven en cualquier sitio en Roma, por mucho que quieran. No se si tendrá que ver la latitud, el azimutal o la altura como en la cocción del arroz, pero no son lo mismo. Aunque estaba buena.
Hora del postre. Traen la carta y pedimos rápido por lo que puedan tardar. ¡Oh Dios mío! ¡Qué he hecho yo para merecer este sufrimiento! Perdí la noción del tiempo. Cuando después de preguntar al resto de comensales estaba ya dispuesto y levantando la mano para pedir la cuenta sin haber probado los postres y con un considerable enfado aparecen por la puerta de la cocina. El chico que nos había reservado la mesa, muy amable y correcto nos sirvió los postres y dijo "que aproveche". La primera vez que nos lo decían en toda la comida. De aquí el otro punto de la puntuación.
Ricos postres, un sorbete de limón, una tarta de queso, ... sabrosos. Y hora de pedir la cuenta. La pedimos una vez, y como quien oye llover. Me pregunté ¿tendrán un problema auditivo o de comprensión? No lo parecía a simple vista. Al rato como veíamos que la suerte no estaba de nuestro lado y pasaban olímpicamente de nosotros pedimos otra vez la cuenta. Uno se cansa de pedir dos veces las cosas.
Al rato nos la traen "ya podéis perdonar, se me había pasado". No hay problema, perdonada estas. Un error lo tiene cualquiera. Ponemos el efectivo y al de poco se lo llevan. Para esto si estaban atentos y rápidos.
Tras otros 10 minutos esperando las vueltas y ya 1h y 20 minutos de comida decidimos levantarnos y acercarnos a la caja a exigir nuestros 9 euros. La cajera (la misma que nos trajo la cuenta) asombrada dice "si me habéis dado justo!". No, que no has contado el dinero. Le dice una de mis acompañantes cuántos billetes y de qué tipo le habíamos dado, revisa la caja y sin inmutarse nos da nuestras vueltas.
La comida bien, el trato fatal y el ambiente de restaurante con algún tipo de elegancia totalmente desmentido.
Como hay otros sitios parecidos de los que ya haré crítica cuando toque como son el Pizza Leggera, o el Tagliatella puedo decir que no tengo intención de volver a Gino's.
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