Mostrando entradas con la etiqueta cocina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocina. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de mayo de 2014

Tagliatella: Ahora en Gran vía.

Puntuación: 3,5/5
Fecha: 10 Mayo
Lugar: Gran vía 55, Bilbao
Precio: 22€ por persona

Después de pasar todo el día por ahí sin parar y pensando qué hacer a la noche, hablando con mis amigos decidimos ir a cenar al nuevo local de Tagliatella recién abierto en Bilbao. Sobre las 20h llamé para reservar una mesa para 3 amigos (entre ellos el viajero), mi novia y yo.

A las 22:30h, puntuales, nos presentamos allí y pedimos nuestra mesa. Esperamos unos minutos y nos sientan en una mesa al fondo del local, justo en las escaleras de acceso al restaurante del piso inferior. Como dijo el viajero: "Hemos conocido mujeres menos estrechas que esta mesa". Ninguna frase expresaría mejor esa sensación.
Nos sirvieron las típicas aceitunas de espera y comentamos que sería mejor cambiarnos de mesa, sabiendo que había un comedor en la planta inferior. Según llegó la camarera se lo dijimos y ella fue a preguntar por una mesa libre para nosotros. Volvió triunfante y la seguimos por las escaleras, con el viajero llevando el plato de aceitunas consigo. Cuando ya había recorrido todo el piso inferior detrás de la camarera se dieron cuenta de que no había mesas libres, a su vez nos lo comentaba una especie de encargada a los demás. Vuelta a la mesa estrecha a esperar a que nos preparasen otra. Y seguíamos a vueltas con las aceitunas, que se iban paseando por todo el restaurante.

Unos minutos después, ya nos estabamos sentando en otra mesa, de igual tamaño pero esta vez mejor distribuidos y en la que estábamos a nuestras anchas. Y nos trajeron otro platito de aceitunas, de regalo, aunque nosotros ya teníamos el nuestro. El que no corre, vuela.

Al leer la carta se comentó que había variaciones con respecto a otros Tagliatella, que faltaban cosas o que había otras distintas.
El viajero pidió una pizza Prosciutto si no recuerdo mal, otro pidió una Insalata Tagliatella sin saber que debía elegir un aliño y los tres que faltábamos íbamos a compartir tres platos: un Risotto Mare monte, Ravioli Nero di Sepia con salsa Salame e verdure y una pizza Al parmigiano. Y para todos pan de la casa.

No tardaron mucho en traernos la ensalada y el risoto, y le preguntaron al viajero a ver si la pizza era para él. Con un NO rotundo y moviendo la cabeza nos quedamos todos pensando, "sí, es para ti". Y se lo dijimos al camarero. Él había entendido a ver si la pizza era para compartir. Entre lo de la mesa y las aceitunas... se veía venir. Empezamos con el risoto porque su pizza iba a tardar un rato y se iba a enfriar la comida.
La ración era más grande de lo que recordaba de otros Tagliatellas de Bilbao, no así de otros sitios. Igual es que han decidido ampliar las raciones. Estaba bueno, como siempre. Lo bueno de comer en las franquicias es que te aseguras que siempre mantienen una media de calidad, y que la comida está casi siempre igual. Si pides un risoto hoy, el mismo dentro de un mes, y dentro de seis meses, siempre está hecho igual.

Por fin trajeron la pizza que faltaba, y yo a éste no le había visto comer una pizza con aceite en la vida. Igual es que no ha coincidido que haya ido a un Tagliatella con él y que hayamos pedido pizza, o es que no me fijo a veces en ciertos detalles.
Comentamos también la nueva norma sobre las aceiteras en la hostelería, pero claro, ahora estoy leyendo que hay "vacíos legales" como poner ramitas aromáticas en el aceite, y voilà, ya está permitido rellenar la aceitera.

Nos trajeron nuestro segundo plato, otra buena ración. Nunca había probado la pasta negra, y mi novia no es de comer mucho verde que digamos, aunque poco a poco va probando algunas cosillas, si no le gustan ya me las como yo :D

La verdad es que a verduras, lo que son verduras, no sabía. Por ninguna parte. La salsa sabía más a piñones, desconocidos por el ciclista, que a verduras. Pero estaba muy bien de sabor. Había un gran contraste en el plato con la pasta de color negro y la salsa amarilla con trocitos de bacón. La verdad es que repartiendo entre tres, da a probar más platos sin llegar a cansarte con la cantidad.

Por último llegó nuestra pizza, olía muy bien y sabía muy bien. La probé con aceite y la verdad es que potencia un poco el sabor, pero ya de por sí estas pizzas suelen ser un poco aceitosas y añadirle más condimento hace que tengas la boca demasiado oleosa.
El ciclista seguía lento pero constante con su insalata, siempre ha sido de comer muuuuy lento, aunque hay que decir que la ensalada era bastante grande.

Al recogernos los platos empezamos a notar como una ola de frío proveniente de Noruega... digo... del aire acondicionado nos soplaba queriéndonos echar del restaurante. Tuvimos que ponernos los jerseys para no pillar un resfriado.

Por último, decidimos pedir el postre. Tres Cioccofondente, un helado de chocolate y un Tutto cioccolato, y acabamos discutiendo sobre la longitud de los versos de los pareados.

Como siempre, buenísimos los postres.

Página web: Tagliatella Gran vía.

Coppola Bilbao

Puntuación: 4,5/5
Fecha: 9 Mayo
Lugar: Barraincúa 6, Bilbao
Precio: 34€ aprox. para dos personas

Aprovechando que tenía mi chavala el viernes noche libre, fuimos a cenar. Como hace una semana tuve antojo de pizza pero no pudimos satisfacerme, esta vez sí íbamos a comer pizza.

Buscamos algún sitio que no fueran los típicos Foca Nicanora, Domino's, etc. Quería probar un sitio nuevo. Y saltó el Coppola Bilbao., abierto hace un año.

Fuimos sobre las 22h y la verdad es que me esperaba un local más grande por las fotos. Es acogedor, con la cocina acristalada al fondo donde puedes ver a los cocineros en plena faena. Preguntamos por una mesa para dos y nos comentaron que estaban llenos, que podíamos comer en la barra o en la contrabarra. Decidimos sin mucha convicción que en la contrabarra estaríamos mejor y nos indicaron que la carta estaba a la entrada, escrita con tiza en la pared.

Mientras decidiamos que pizza comer, y sobre todo si nos quedábamos allí porque no nos acababa de gustar la idea de comer semi de pie, con la gente pasando detrás de nosotros, nos indicaron que si esperábamos unos 10-15 minutos igual teníamos una mesa libre. Nos gustó la idea así que pedimos un par de mostos para la espera y acabamos por decidirnos por una pizza English breakfast con huevo, txistorra, mozzarella, bacón,...

Finalmente nos sentamos, al lado de la barra y el tocadiscos que usan cuando viene algún DJ a pinchar, como comentan en otros blogs. Era una mesa alta, la misma altura que la barra, pero una mesa al fin y al cabo. En la mesa contigua había tres chicas inglesas y poco después se les acoplaría una más, que nada más llegar se puso a comer, casi sin decirles "hello". Como se ponen las extranjeras a chardonnay. Cómo les gustan los vinos a las extranjeras.
Debían sera habituales porque saludaron al camarero no sin echarle muchas miradas a lo largo de toda la noche, y el sabía lo que solían pedir.

No tardaron mucho en traer la pizza, tampoco tenía demasiado misterio. La mayoría de los ingredientes se podían preparar antes y despuñes es meterla unos minutos en el horno.
Me gustó mucho, la verdad es que cuando la pedimos pensaba que la txistorra iba a ser lo único que iba a saborear como suele pasar en otros sitios cuando pides algo con txistorra, que parece que no pides otra cosa, pero aquí la pusieron en su justa medida, ni mucho ni poco. El cortapizzas era de un tamaño nunca antes visto, como una rotaflex de grande. Y la pizza de buen tamaño, no te quedas con hambre, masa fina y bordes crujientes pero no quebradizos.

Nos comimos la pizza en un abrir y cerrar de ojos y pasamos a los postres. De verdad, cuando una comida o cena acaba con un buen postre, se convierte en muy buena. Un tiramisú y una tarta de queso. Tenían pinta de caseros por los recipientes.
La tarta de queso estaba... como decirlo... creo que no he probado una tarta de queso mejor en mi vida. Esponjosa como una mousse, con la cantidad perfecta de mermelada por encima que no tapa el sabor, el toque justo de queso y la galleta del fondo bien machacada y uniforme. Espectacular.

La única pega del lugar es que al ser pequeño se concentra bastante el ruido y por supuesto, lo recomendable es reservar para asegurarte una mesa.

Un acierto, para repetir.

Facebook: Coppola Bilbao

domingo, 30 de octubre de 2011

Chicken's Farm

Puntuación: 0,5/5
Fecha: 29 Octubre
Lugar: MegaPark (Barakaldo)
Precio: 18€ para dos personas.

Nada. No tengo nada bueno que decir de este sitio.

Otro sábado más que tenemos que comer fuera.  Hace algún tiempo que no íbamos a MegaPark y hemos decidido acabar allí. Después de mirar alguna tienda nos hemos puesto a elegir restaurante.
Hace tiempo que llevábamos viendo un sitio llamado Chicken's Farm, donde sólo dan pollo. Puedes pensar que es algo estilo Coronel Kentucky, pero algo, un sexto o séptimo sentido, nos había avisado en ocasiones anteriores para que no entráramos allí. Pero hoy, a pesar de que ese sentimiento extraño estaba ahí hemos optado por entrar y darle un voto de confianza al sitio. Craso error.

Vemos la carta antes de entrar. La última vez que vimos el sitio no tenía ni la mitad de cosas que ahora, y hemos pensado que habían añadido (y mejorado) su oferta culinaria. Entramos, nos sentamos en una mesa de 4 libre, porque la única de dos que había libre tenía todavía la bandeja de los anteriores, y pensamos en qué pedir. Un menú Tractor para 2 personas. Supone 10 piezas de pollo (2 sticks, 3 alitas, 3 muslitos, 2 contramuslos, patatas, ensalada y 2 bebidas).

En cuanto lo tenemos pensado voy a la barra a pedir, tiene pinta de que como no vayas rápido empieza a crecer la cola y ahí te quedas.

Lo pido, lo pago, y mientras el anterior tio le pregunta a ver dónde está el número en el ticket me voy a mi mesa con dos cocacolas de máquina. Las 14:20h.

El 0,5 de puntuación se lo llevan porque al pasar el turno suenan pollos y gallinas para que estés atento. Tiene gracia las dos primeras veces.

Más de media hora después de pedir viene el chaval que atiende (hay dos personas para atender, cobrar y recoger mesas) y nos dice que a ver si nos podemos mover a una mesa de dos y dejar la de cuatro libre. Me muevo porque quiero mi comida, ya.

(Sonido de pollo) Número 627, nos toca. Las 15:15h. Previamente una pareja había vuelto a la barra con toda su comida a quejarse, supongo que por estar fría o poco hecha.

Me levanto y me acerco a la barra que la teníamos al lado. Cojo la bandeja, me indican que tengo mostaza, ketchup, mayonesa y aliño para ensalada a mi disposición y me ofrecen pan muy educadamente.
Empezamos a comer. La mostaza sabía más a vinagre que la propia vinagre. No les echemos la culpa a ellos, puede estar pasada sin más. La ensalada normal, sin más. Las patatas con cortes irregulares, pero no por ello van a ser frescas. No están demasiado calientes pero bueno, podría ser peor.

Pasemos al pollo. Si por esperar 55 minutos me hubieran dado unos de los trozos más sabrosos de pollo de toda mi vida pues vale, me hubiera callado. Pero no. ¿Sabéis ese pollo de los restaurantes bufet libre chinos? Pues el sabor igual, o incluso peor. Con una cobertura de fritanga aceitosa sin sabor alguno y con el pollo poco hecho (seguramente por culpa de esta coraza) te preguntas qué cojones han estado haciendo con mi pollo dentro de esa cocina durante ¡una hora! Vamos aver, si tardas una hora para hacerme bien la comida y que el pollo esté crujiente, vale. Si tardas una hora y me das un pollo frío, que no acaba de salir de una freidora porque estaría hirviendo, ¿qué has estado haciendo? Porque cocinar desde luego que no.

Sin ganas de acabar ese triste pollo y con menos ganas aún de pedir un postre para que tarden otra hora nos hemos ido para no volver.

Página web: Chicken's Farm

martes, 25 de octubre de 2011

La Florinda

Puntuación: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.

Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.

La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.

Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.

El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.

El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.

No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.

Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.

Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.


Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.

Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos. 

Página web: www.restaurante-laflorinda.com

Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.

domingo, 23 de octubre de 2011

Deluxe Henao: Una de comida fría, por favor

Puntuación: 1/5
Fecha: 23 Octubre
Lugar: Calle Henao, 28. Bilbao
Precio: 10€ aprox. por persona.

Nos reunimos los amigos para ir a cenar y después de debatir dónde habría sitio y dónde no nos decidimos por ir a mirar al Deluxe a ver qué tal anda de gente. Segun vamos hacia allí, el amigo Igortxo nos comenta que la última vez que estuvo allí las patatas deluxe se las sirvieron frías, pero que vamos, otras veces hemos ido y nos han servido bien.

Llegamos y preguntamos a ver si hay mesa para 6, nos dicen que van a mirar y que si hay nos preparan una. Después de verle al tipo ordenar sillas y mesas como un loco nos indica una mesa de 6 para sentarnos. Rápidamente decidimos qué cenar, Patatas Deluxe, Nachos con queso y dos pizzas una Americana y otra Deluxe. Vamos jurrus y yo a la barra a pedir con el dinero recopilado y pedimos. Nos dan el ticket y nos sentamos. Nada más sentarme sin todavía acabar de apoyar las nalgas en la silla, miro el número que nos toca, el 64, y acto seguido MEEEEEECCC!!!, el 64. ¿Qué rápido no? uyyy...

Miro a la barra y hay una bandeja de patatas y una fuente de nachos esperándonos. Voy a por ellas y las llevo a la mesa mientras mis amigos me miran pensando "demasiado rápido han sacado esto".

Probamos una patata. Fría como el dedo de un cadáver. Otra patata, otra persona. Glacial. Pero no penséis que están frías de poco calientes, no, es que están frías de no haber estado cerca de una fuente de calor nunca.

Probamos los nachos y el queso está templado, no llega a estar caliente de recién fundido pero bueno, al menos no está helado.

Voy a la barra con las patatas a preguntar por qué nos han servido palitos de pescado congelados  mis amigos me indican que no, que vaya donde el camarero directamente. Voy y le digo "Oye, que las patatas estas están frías" con voz de vamos hombre, no me jodas. El tío toca una patata con el dedo y pone la típica cara de "joder qué cagada", me asiente con la cabeza y se mete en la cocina. Un minuto después viene con una ración diferente (buen detalle) de patatas templadas con el bacon frío y dice "ya podéis perdonar".
Nos comemos las patatas y los nachos hasta que se acaba el queso (nunca entenderé por qué nadie es capaz de calcular una ración de queso acorde con la cantidad de nachos, no creo que haya que haber estudiado matemáticas complicadas para ello). Sin esperar, MMEEEEEECCC!!! una sucesión de números a la velocidad del rayo y todo el mundo en la barra porque nadie sabe si le toca o no. Voy y me dicen "hay que esperar todavía un poco". Bien, eso significa que el microondas está trabajando.

Lo raro es que hoy me he dado cuenta de que me extraño no ver a ninguno dentro de la cocina sudando a chorros. ¿En qué cocina de qué restaurante se ha visto que un cocinero que está al lado de hornos y freidoras no lleve una sudada digna de un corredor de maratón? Efectivamente, en la cocina de un restaurante en la que todo se "calienta" mediante microondas.

5 minutos después, otra vez, esta vez si, voy a por las dos pizzas con ayuda de jurrus. Vamos a la mesa y las miramos. Una de ellas tiene bolitas de queso por encima que habían empezado a fundirse pero las han interrumpido y no han podido acabar de hacerlo. Cortadas como sólo el mono manco con acné juvenil sabría hacer (parece que sólo él estaba en la cocina y no precisamente trabajando) las volvemos a cortar nosotros con mejor resultado. No servimos cada uno un trozo, y, nos las comemos porque tenemos hambre, no porque estén buenas. Un amigo, que no quería cenar porque lo había hecho ya un par de horas antes, nos apostó a que no nos acabábamos las pizzas, y así fué. Pero no porque no pudiéramos, si no porque no podíamos con semejante producto.

Dejamos un par de pedazos en las bandejas y nos prometimos no volver hasta que no calienten la comida.

Nota: Decir que el único punto que le he dado ha sido porque la cocacola, aunque de máquina, estaba buena.

domingo, 5 de junio de 2011

Bascook

Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 4 Junio
Lugar: Barroeta Aldamar, 8. Bilbao
Precio: 32€ por persona aprox.
 
Sábado. Y que os puedo contar de qué hago un sábado que no sepáis ya. Pues eso, que toca salir a comer. Esto no se si se irá acabando porque claro, ya se acaban las clases de inglés los fines de semana y entonces tendré tiempo para comer en casa. Pero tranquilos, a comer fuera seguiré yendo.
Bueno, hay que probar algo nuevo y Bilbao tiene una gran oferta de restaurantes que hay que ir conociendo. Además hay que dejarse el dinero aquí y fomentar los restaurantes, las tiendas y el turismo de la ciudad. Si los comerciantes proponen cosas para fomentar el comercio, los consumidores también debemos poner de nuestra parte.
 
Y nos lanzamos a probar el Bascook. El interior tiene poca luz, da sensación de más intimidad y silencio. Como no teníamos reserva la chica de la entrada nos dijo que podíamos sentarnos en una mesa que había nada más bajar las escaleras, una especie de mesa alta con taburetes. Pues allí que nos sentamos, yo con vistas a la cocina. Me gustó mucho este punto, no ves directamente como se hace la comida pero si ves el ambiente y el movimiento que hay dentro.
La carta es muy original, prefiero que vayáis y la veáis vosotros. Lo más interesante de esta carta es que detrás tenemos un plano de Bilbao con zonas de tiendas y de restaurantes marcadas, muy útil.

Tienen tres tipos de cocina estilo verde, platos "de aquí" y cocina del mundo. Primero nos trajeron unos vasitos con gazpacho de apio. Curioso. Lo pruebas y no esta mal, pero tiene un ligero problema, y es que después de comer sigues saboreando ese gazpacho durante horas.
Nos explicaron como iba un poco la carta, el tema de los tres tipos de cocina, y pedimos para beber. El concepto de la bebida en ciertos lugares es peculiar. Botella de agua, grande o pequeña. No se como será la pequeña pero la grande era de un mísero litro. En otros países vale, pero aquí grande es grande, mínimo litro y medio. Y una copa de vino. Copa de cristal si, pero el vino no cubría ni el culín, como su fuera oro lo sirven. Tampoco es cuestión de tajarse, pero bueno, media copa o lo que es lo mismo, una copa llena hasta la mitad no estaría de más. 
Pedimos para compartir tempuras de huerta, mojo blanco + sal de pesto, que estaba muy bueno. Una tempura perfectamente hecha, ni mucha ni poca harina. El mojo era una salsa extraña que no sabría definir el sabor, le daba un buen punto, pero las verduras solas estaban muy bien.
Después pedimos unas hamburguesas de euskal txerri y un kebab de pato + pan rgayef y comino + teriyaki de tierra. Si, si lo lees no te lo comes. Los dos probamos de los dos platos por degustar un poco.
Las hamburguesas estaban muy tiernas, una carne picada suavemente, casi como si hubiera sido picada a mano, y se notaba que es carne de aquí. El Eusko Label se nota.
El kebab de pato pues bueno, pensad en un kebab con su pan de pita, sus salsas y demás. Pues todo lo contrario. Unas rodajas de carne de sabrosa carne de pato encima del pan impronunciable. Lo curioso es que tenía un ligero sabor a kebab, por el pan, pero no era el mismo pan desde luego.

Y es hora del postre. Yo pedí una tarta cheesecakeOreo + velo de arándano + helado de sake y mi acompañante unos miniMagnuns de toffenata, helado de macadamias y cristal de Px. Creo que los miniMagnuns hubieran estado mejor si el interior hubiera estado algo más frío, no helado pero si fresco. La tarta de queso sorprendentemente buena, las frutas del bosque eran un acompañamiento excelente.
Un trato excelente y muy amable, un lugar tranquilo y moderno al que ir a saborear comida no tan tradicional como en otros sitios.

Página web: www.bascook.com de la mano del cocinero Aitor Elizegi.
No muchas veces te puedes encontrar tantas fotos de restaurantes como de este, al menos no las había encontrado de otros. Fotos: Kebrantin.com, Viajar, comer y amar.com

sábado, 23 de abril de 2011

Restaurante Eguiluz

Puntuacion: 5/5
Fecha: 22 Abril
Lugar: Calle del Perro, Casco Viejo de Bilbao.
Precio: 22€ por persona aprox.

Viernes Santo, no se debe comer carne. Bien, pues vais a ver.
Esta Semana Santa ya que no hemos salido de viaje porque la semana de pascua ya me va a tocar volver a mi querida Alemania, no estamos dando una serie de homenajes bien merecidos.

Y esta vez para fomentar el turismo en Bilbao y que en Semana Santa abran los restaurantes (es una autentica pena ver gente en Bilbao y ver calles míticas vacías porque a algunos dueños de locales no les apetece abrir, tanta crisis no habrá señores) pues decidimos ir al Casco Viejo bilbaíno más vivo que nunca. Mucha gente, muchos locales abiertos, una gozada verlo así de bien.

Nos decantamos por el Restaurante Eguiluz, el típico bar familiar con restaurante en el piso superior, con una atención amable y casera y una comida excelente. Aquí tomé mi primer chuletón servido sobre brasas hace ya unos años, kilo-doscientos de pura carne.
Entramos y preguntamos si tenían mesa, y subimos al piso de arriba. La guapa camarera de contorneados ojos y un tímido tatuaje nos dió las cartas y nos dijo qué tenían de especial para hoy. Me miró como "estos son de fuera" al ver la bolsa de la cámara de fotos y al decir perretxikos añadió la coletilla de que son setas. También sé lo que es el begihaundi y esto no me lo explicó.
Bueno, elegimos un menú de paella y solomillo de buey para mi y ensalada mixta y chuleta de ternera para mi acompañante. A esto venía lo del Viernes Santo.
La paella y la ensalada caseras y perfectas, en su punto. Estábamos sentados al lado de la cocina y vimos cómo ponían el solomillo en la plancha. A ver si aprenden el resto de restaurantes lo que es un maldito solomillo! Esto es un solomillo, esto! Un grosor del que el buey del que salió se sentiría orgulloso, un tamaño de carne sin igual, un So-lo-mi-llo, no una mierda de papel de fumar para el cual no necesito ni cuchillo. 
La camerera de los ojitos tuvo que venir y cambiarnos de cuchillo y ponernos uno de sierra porque pensaba que nos estábamos dejando los dedos, a pesar de que el solomillo estaba tan jugoso que sólo había que pedirle por favor que se dejara cortar. Ni una gota de grasa en la carne, en su punto y sin pedirla si quiera. Aquí te ven la cara y saben cómo te gusta la carne. Además, en el menú, sólo ponía Solomillo de buey y luego de sorpresa te ponen patatas fritas y pimientos rojos.

Después de disfrutar comiéndome un buen pedazo de buey en Viernes Santo pedimos el postre, la típica tarrina helada de nata con sirope de chocolate.

Lugar de visita obligada en el Casco Viejo.

Akebaso: El futuro famoso chef vuelve a cocinar para mi

Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 21 Abril
Lugar: Entre Apatamonasterio y Axpe.
Precio: 45€ por persona.

Antes de empezar voy a aclarar algunas cosas. Primero considero que no tengo un paladar tan fino ni exquisito como para degustar correctamente comida de cierto calibre y segundo, que mi "fama" de critico es... digamos que nula para no herir mis sentimientos. No soy la Guía Michelín, pero el Akebaso aparece entre sus páginas.

Para el que no haya estado nunca, el Valle de Atxondo es un lugar precioso, recuerda a los típicos montes tiroleses, pero más de aquí. Un lugar lleno de paz y silencio.

Desde que nuestro amigo cocinero hizo la prueba en este restaurante y fue justamente seleccionado le dije que iría a comer allí, y que mejor que aprovechar la Semana Santa para darnos un homenaje y de paso visitarle y cumplir mi palabra.


La carretera de acceso al restaurante es de un solo sentido, con una especie de hendidura a mitad del camino para cuando se encuentren dos coches en medio. La tipica carretera donde se besan los retrovisores de los coches si no se anda con un poco de cuidado.

Al llegar pedimos mesa ya que allí la cobertura móvil es la justa para que no puedas ni llamar a emergencias y el chef no me había "oído" porque no tenía red. Nos tomaron nota y nos fuimos a hacer unas fotos para hacer tiempo.

He de decir que creo que no me han tratado nunca igual de bien a como me trataron aquí. Un poco más y me arropan después de comer para que me quede echando la siesta. Te hacen sentir como un marqués y eso es muy de agradecer. Muy atentos pero sin agobios.

Al sentarnos (en la mejor mesa del restaurante) vinieron a ofrecernos la carta aunque ya sabían más o menos que queríamos el menú degustación. Aún así nos dejaron la carta para echarle un vistazo.
También nos preguntaron a ver si queríamos que nos dijeran lo que nos iban a traer o que fuera sorpresa. Elegí sorpresa puesto que aunque me hubieran soltado toda la retahíla de platos tampoco me hubiera acordado de ninguno, optimizamos el tiempo y a la aventura.
Una chica con voz angelical empezó a traernos los aperitivos, concretamente empezamos con una Esfera de de tomate asado con mayonesa de anchoa y viruta de idiazabal, un Cucurucho de queso con huevas de trucha y una Croqueta de chistorra. La esfera de tomate como me comentaron explota (suavemente) en la boca y se extiende todo el sabor. El cucurucho de queso estaba muy cremoso y la croqueta de txistorra era algo nuevo para mi, y muy agradable.
Después nos trajeron una Brocheta de pulpo con emulsión de azafrán, muy sabrosa y el pulpo perfecto, y una Tosta con yema de caserío eukal-txerri que esto si que explota (literalmente) en la boca y sin avisar. De esto que revienta y tienes que contener los ojos porque se te salen.

Nunca he entendido el por qué de poner a los platos nombres que tardas más en decirlos que en comerte el plato. Casi me dieron ganas de hacer una apuesta a ver quién acababa antes, la camarera de decirme lo que me estaba comiento o yo en comérmelo.
Y empezamos con los primeros. Un Tataki de atún rojo con tagliatelle, montado de ajo y tomate, muy suave, casi no se apreciaba el sabor a atún, muy bien presentado (todo estaba perfectamente presentado, impresionante) sobre una especie de plato-baldosa. Perdón, pero mi ignorancia no da para más.
Después un Falso huevo de bakalao, pimientos asados y crema de almendra, muy bueno también, muchos sabores danzando en la boca, y se tarda en identificarlos no os creáis. Lo del "falso huevo" tengo que pedir explicación, mi no entender. 
Como último primer plato (si! esto va para largo!) degustamos una Crema de guisantes con vieiras y costrón de beicon, guisantes recolectados esa misma mañana de su huerta particular. Unas suaves vieiras que a la pobre chica que me trajo el plato se le desmoronó un poco y estaba algo preocupada. Tranquila que yo me lo como, que he comido en comedor de colegio y con eso te lo digo todo. Quizá sea este el problema, que estoy asilvestrado en asuntos culinarios.

Y vamos con los segundos. No había intervalos largos entre plato y plato, pero eran intervalos regulares de forma que estuvimos dos horas en el restaurante pero no se nos hizo largo para nada. 
Nos trajeron una Raya brasa con guacamole de puerros. A lo del guacamole de puerros todavía estoy dándole vueltas pero igual que lo del falso huevo, que no lo pillo. Nunca había probado la raya así que no se decir si está más suave o no que en otros sitios, sólo se que me gustó. Los puerros también estaban muy buenos, no se si por ser un guacamole o sin más. Para el siguiente plato, Pastel de lechón confitado en canela con patata rota, yo creo que la perfumada maître ya nos había calado y sólo dijo"Cochinillo", yo estuve a punto de contestar "¿Quién? ¿Él o yo?". Descubrí un aroma a canela y veo que no iba desencaminado. El "cochinillo" tenía algo de grasa para mi gusto, posiblemente sea así y yo no sepa apreciarlo, pero lo digo desde mi humilde paladar. Eso sí, estaba en su punto.

Después de esta opulenta y excelentemente presentada comida todavía quedaban los postres. Oh! Dios mío! que he hecho yo para merecer tanta atención!! Vino un postre de Fresas cocinadas en frió con flash de café, helado de rosas y cristal de regaliz, que ¡buá! Las fresas eran como de gominola, pero no, eran fresas. El helado de rosas.... nos llevan años de ventaja, voy a empezar a ir a las floristerias a mordisquear las flores. El flash de café me lo comí, aunque no soy para nada seguidor de la cultura cafetera, y era como el típico flash que te comías de chaval, pero de café. Y no lo pone pero venía con un pétalo de rosa congelado en nitrógeno y cubierto de azúcar.
Después vino la Tostada casera con helado de toffee y aroma de naranja, que las tostadas a las que estoy acostumbrado yo tienen algo menos de leche, pero no dejaba de estar buena. Eso si, el helado a mi no me engaña nadie, eso eran caramelos Werther's Original! ¡Seguro!

Por último y por si no fuera poco, nos deleitaron con unas Galletas de mantequilla y nuez y unas Kukis de chocolate.
Lo dicho, un trato excelente, un lugar inolvidable, una comida digna de los mejores paladares cocinada por el maestro Javier Izarra ayudado por Audy Chávez. Nos sirvieron dos platos extras gracias a mi "contacto" el cual espero que esté mucho tiempo trabajando allí porque es su sitio y cada vez está más y más cerca de ser muy famoso.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cocina para nosotros un futuro famoso chef

Puntuacion: 5/5
Fecha: 5 Marzo
Lugar: Recóndito lugar de La Rioja
Precio: Invitado.

Teníamos pendiente esta comida desde hacía unas semanas. Gracias a cierto amigo al cual no se le olvidan estas cosas y hace presión, hemos hecho la famosa comida que tanto esperábamos. Se ha puesto por medio la salud de uno de los anfitriones, el trabajo de otro amigo, pero al final fuimos.

Fuimos en dos tandas, una por la mañana con el anfitrión, el cocinero y otro amigo para prepararlo todo y la segunda tanda, los dos estudiantes de inglés, el lisiado y el que no quería madrugar.

Una vez allí empezamos con Pisco Sour, una bebida muy rica, con Pisco (mosto verde), clara de huevo y demás ingredientes. Yo no tomé porque me tocaba conducir y soy un chico 0,0.

Después bajamos al txoko a poner la estufa de butano ya que hacía fresco por la zona y de mientras el cocinero seguía a lo suyo. Tras la pregunta "Cómo queréis la carne, ¿muy hecha o poco hecha?" y llegar todos al acuerdo de que el solomillo se come rojo por dentro, un poco sangrante, preparamos la mesa y bajamos a comer.
De primero Causa rellena, un plato típico de Perú, que estaba muy rica. Me sorprendió porque parecía otra cosa, una especie de pudding pero no, tenía patata, pollo, lechuga, etc. Todos repetimos, algunos hasta tres veces.
Y de segundo (lo que para el no madrugador fue el primer plato porque eligió cambiar el orden de estos) comimos solomillo con salsa de pimienta. Y un solomillo como debe ser, con un grosor decente, de más de 3cm. 
Si que me resultó que tenía demasiados granos de pimienta, me gusta la pimienta pero no en grandes cantidades. No pasa nada, se retira y listo. Increíble de sabor y la salsa deliciosa. Perfectamente hecho, ni mucho ni poco, pero con mucha delicadeza.

Después de unos breves minutos para hacer hueco vino el postre, una tarta de queso con mermelada de arándanos que quitaba el hipo. Sobró un trozo porque éramos 7 pero a poquitos nos acabamos esa última porción.

Para acabar el cocinero nos pidió que le diéramos nuestro veredicto y así lo hicimos. Además yo escribo esta crítica, porque me apetece. 
Después tocó fregar recordarno esos fines de semana veraniegos, y para casa, que a la noche tocaba salir disfrazado de cuerpo de élite de la yakuza.

Cuando el quiera volvemos a hacer de críticos ;D