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domingo, 5 de junio de 2011

Ein Prosit

Puntuacion: 4/5
Fecha: 3 Junio
Lugar: Plaza del Ensanche, 7. Bilbao
Precio: 27€ por persona aprox.

Unas semanas antes de la cena la novia de un amigo me comentó que quería darle una sorpresa porque el lunes de esta semana presentaba el proyecto y se convertía en Ingeniero. Quería llevarle a cenar y que sus amigos estuviéramos allí celebrándolo con él. Suerte que tienen algunos, a mi nadie me da sorpresas buenas, malas te las da cualquiera.
Bueno, a ella se le ocurrió que podíamos ir al restaurante del señor Hermann Thate que está situado en la misma calle que su famosa charcutería alemana.

Para darle la sorpresa quedamos en que ibamos allí media hora antes, nos tomábamos algo y les esperábamos sentados en la mesa. Y así fué. 
Llegamos y contra todo pronóstico no encontramos (yo al menos) a ningún dependiente alemán. Esto no es malo, pero le falta ese toque alemán que sólo los alemanes saben darle. ¿Y qué toque es ese? os preguntaréis. Pues vais a alemania y lo comprobáis. Se nota sobre todo al pedir una cerveza. Parezco muy insistente con el tema, pero de verdad, hasta que no te sirven una buena cerveza no abres los ojos y ves la mierda que te tomas aquí. Y digo mierda por la forma de servila.

Nos pedimos algo para beber, tres de nosotros pedimos una Paulaner pero se había acabado (¿previsión? ¡¿dónde?!) así que nos sacaron unas Franziskaner. Yo pensé "aaahhh, por fin... una cerveza como debe ser, como me la servían en allí..." Craso error amigo mio. Cometen el mismo error que en todos los bares y acaba teniendo la cerveza una espuma líquida que en 2 minutos ha desaparecido y tienes una cerveza alemana sin un ápice de espuma y oxidándose al aire. La próxima vez pido botellín que no va a quedar mucho peor. Pero como he dicho, esto parece que sólo lo saben hacer los alemanes.
Os juro que allí no se desperdiciaba ni una sola gota de espuma al tirar la cerveza, aquí puedes ver como cae un reguero de espuma líquida hasta que al camarero le parece suficiente.

Bueno, asumiendo que jamás encontraré un bar en el que entiendan lo que significa tirar una cerveza continuamos con la historia.
Allí estábamos casi todos reunidos a falta del dantzari esperando que dieran las 21:30h. Entramos y nos sentamos un cuarto de hora antes y ojeamos la carta mientras pedimos otra ronda. La carta parecía apetitosa, muchos platos y todos seguro que muy buenos. Más o menos habíamos decidido todos para cuando llegó la parejita. Su cara, ese poema. Cara de "pero que coño! qué hacen estos aquí y dónde está mi cena a solas con mi chavala!" Enhorabuena amigo, eres Ingeniero!
Después de unas risas y todavía con cara de asombro estábamos dispuestos a pedir. Éramos 9 y no me acuerdo de todos los platos, pero haré un esfuerzo.

Yo elegí un Lomo de ciervo acompañado de salsa de hongos y pasta fresca; alguien pidió un Entrecot al estilo argentino acompañado patata asada rellena y queso a las finas hierbas; otro pidió Codillo (no se cúal de los dos que aparecen en la carta); otro Pastel de carne con queso, huevo frito y patatas fritas; creo que  hubo Solomillo de venado acompañado de salsa de hongos, mango, arroz y surtido de verduras picadas finamente; y más que no recuerdo. También pedimos para compartir un par de raciones de surtido de salchichas (Frankfurt, Alfred y Especial al Curry acompañada de ensalada de patata) y un surtido de patés.

Trajeron primero los platos para compartir, cortamos las salchichas en rodajas y empezamos a comer. Las salchichas estaban muy buenas, en su punto. Fritas, que en otros sitios te las ponen cocidas y obviamente no es lo mismo.
Entre los patés servidos en una rodaja de tronco de árbol no se si habría 3 o 4 tipos, sólo se que estaban deliciosos. En general nos gusta el paté así que no duró mucho sobre la mesa.

Después de una espera (no se si larga o corta, estábamos de charla y el tiempo pasa) nos trajeron nuestros platos. Al llegar el codillo todos pusimos cara de asombro, semejante pieza que se iba a comer el amigo. El camarero no distinguía entre lomo de ciervo y solomillo de venado, porque eran la misma cosa según confirmó él al preguntar en la cocina. 
Muchos miramos con estupor nuestro plato al ver que el trozo de carne allí presente se ocultaba tímidamente entre la guarnición. Pequeño, pero sabroso, muy sabroso. Los que tenían entrecot tenían una buena pieza ante sus cubiertos.
Pr suerte, para cenar no se me hizo nada pesada la carne, era la cantidad justa para saciar pero no reventar. El solomillo de venado/lomo de ciervo estaba en su punto, esponjoso, la salsa de hongos suave y la pasta normal y corriente, no te esperas un plato de pasta italiano al dente y no te lo sirven.

Todos acabamos a gusto, unos con más cara de hambre que otros pero contentos porque la comida estaba buena. 
Y ahora venían los postres. Tartas de chocolate con y sin trufa, tartas de queso (me quedé con ganas, tenían una pinta excelente) y un limón helado que no tenían a pesar de que no le habían puesto la "N" (abreviatura de No). La tarta de chocolate... en el top 5. No se hacía empalagosa excepto por la nocilla que tenía encima, que se pegaba por toda la boca como si hubieras absorbido un bote de i-medio. Pero vamos, chocolatástica.

Para terminar hubo algunos que pidieron chupitos de Jagermeister que amablente fueron cortesía de la casa.

Después algunos marcharon a casa y otros proseguimos con la quedada en el Zen de la calle Henao tomándonos unos cacharros.

Página web: www.thate.com

domingo, 10 de abril de 2011

Guinness y demás cervezas

No sólo de comida vive el hombre, por supuesto también necesitamos saciar nuestra sed. ¿Y por qué no hidratarnos y a la vez disfrutar?
Una buena cerveza es un arte, y como tal debe ir con su propio recipiente y ser servido siguiendo unas pautas. Cada marca tiene su tipo de vaso con su forma y se tira de una forma diferente desde barril y desde botella. Además también hay que beberlas de forma particular.

Todo esto viene a mi reciente viaje a Alemania y a que ayer por segunda vez me atreví a pedir una Guinness de botellín. La primera vez no tuve muy buen resultado con este formato de Guinness y era reacio a volver a tomarla si no es servida de barril. Pero ayer me dió por ahí y, oh, sorpresa, no salió tan mal como esperaba. Obviamente no era de barril pero tampoco era el orín de roedor que sirven en el Molly Malone de Estraunza, lugar que prefiero no criticar porque no podría superar una nota de -1 sobre 5. Nunca, repito, nunca, jamás, vayáis ahí a pedir una Guinness o una Murphy's puesto que tiran la cerveza de una vez, cuando la Guinness si es de barril se ha de tirar en dos tiempos y en 119.5 segundos. Se agria completamente la cerveza y cuando llevas bebida la mitad eres incapaz de acabarla y te empieza a sentar mal en el estómago. Y me ha pasado dos veces, pero no una tercera.

Continuemos. Bien, os pongo un video de cómo servir una Guinness de barril. Lo normal es que ninguno pueda acceder a servirla así, pero os podréis fijar cuándo os la sirven bien o no en un bar:

Lo más seguro es que en vuestras casas y en bares no oficiales optéis por tomar una Guinness de botella. Hay varios tipos, la Draught que es la misma que la de barril, la Extra Stout y la Foreign Extra Stout.
Voy a suponer que os ponen una Draught ya que es la más habitual. Aquí podéis ver cómo se sirve:

Y ya de paso os pongo también el de la Foreign Extra Stout:

Una Guinness bien servida además de tener el trébol dibujado en la espuma (no se ve todos los días) debería ir dejando aros de espuma a lo largo del vaso.
Nosotros solemos frecuentar dos irlandeses, uno en Bilbao y otro en contadas ocasiones en Sopelana. El de Bilbao es el Irish Stone's situado en Avenida Madariaga, en Deusto. Allí siempre vamos a celebrar St. Patrick's y el Arthur Guinness Day. Cuando hay mucha gente sirven las cervezas bien, aunque sin trébol.
En el de Sopelana, el Brendan Isle si no me equivoco. Aquí si, no falla el trébol y las pintas bien servidas.

Dejándo de lado esa maravillosa cerveza pasemos a hablar ligeramente de otras como Paulaner. Hay varios tipos de esta cerveza de trigo pero yo sólo conozco dos, la normal y la Salvator con un ligero toque de miel.
La primera me la han servido en una auténtica tasca alemana, con un vaso alto de la marca, inclinándolo ligeramente en el tirador y dejando caer suavemente el líquido por la pared del vaso hasta llegar casi al final, momento en el que se pone el vaso recto y se echa espuma. Quedan unos cuatro o cinco centímetros de densa espuma que hacen que se te caiga la baba.
La Salvator sólo la he visto en botellín, y según nos recomendó el dueño del irlandés de Deusto, se debe tirar lo que se va a beber. Servida en jarra de la marca, se inclina un poco la jarra, se vierten unos 3 dedos de cerveza, se pone derecho el vaso y se llenan otro par de dedos de líquido que al romper forman la espuma, y el resto se deja en la botella. Cuando acabamo lo del vaso, volvemos a repetir y así hasta acabarla. Se supone que la cerveza se mantiene perfecta dentro de la botella y así no desperdicias su sabor.

Luego tenemos la Franziskaner, que nos cuenta cómo servirla de botella el hermano Helmut:

Otro día más.

Página web de Guinness: http://www.guinness.com/es-es
Página web de Guinness en inglés: http://www.guinness.com/en-us
Página web de Franziskaner: http://www.franziskaner.com
Página web de Paulaner: http://www.paulaner.de

martes, 29 de marzo de 2011

Las Tapas en Düsseldorf

Puntuacion: 4/5
Fecha: 27 Marzo
Lugar: Düsseldorf
Precio: 22€ aprox. por persona.
 
Bueno, primera crítica de un restaurante en el extranjero. Seguro que vendrán más.

Tocaba ir a Alemania por trabajo, y después de una semana realmente dura en la que comprobé que los alemanes están un poco sobrevalorados acerca de lo bien que trabajan llegaba el domingo y como no trabajábamos pues decidimos darnos un paseo por Düsseldorf, que nos quedaba a una hora de camino aproximadamente.
Allí después de tomarnos una buena jarra de cerveza mientras veíamos la carrera de Fórmula 1 (Petrvo está a tope) ya era hora de comer. Bueno, para los alemanes habia sido la hora de comer 2 horas antes y casi se acercaba su hora de cenar.
Teníamos intención de ir al famoso El Gitano pero en la "Calle de los 1000 bares" (habrá unos 200 y pico) había muchos otros lugares, de todas las clases y culturas, y en un callejoncito se juntaban unos cuantos restaurantes spanischen, así que nos decidimos por ir a Las Tapas, que estaba en frente de El Gitano.

 
Nada más entrar te saludan en castellano y cuando ya ves la carta en castellano sabes que no tendrás problemas para pedir. No hemos tenido pegas con el idioma en toda la semana, nos haciamos entender en inglés o con signos. Y sabemos que para pedir comida el mejor idioma es el del dedo índice. Además a estas alturas ya sabía más alemán que cuando salí de aquí.

Decidimos pedir unos entrantes, patatas bravas cuya salsa no era brava ni picante, pimientos de padrón y pulpo a la gallega, además de las aceitunas especiadas que te sirven por cortesía. El pulpo en su punto, algo que no todos consiguen, y los pimientos sin gabardina y perfectamente fritos, ni mucho ni poco.

De segundo yo pedí un solomillo con salsa de mostaza y los otros dos que venían conmigo pidieron una mezcla de pescados (salmón y merluza). Cuando llegó mi plato vi un enorme y grueso solomillo cubierto completamente por una salsa amarilla y pensé "bua! esto va a ser mostaza de la fuerte, voy a llorar como un nene", corté un trozo y a la boca. Increíblemente suave la salsa, y el solomillo en su punto. Venía con una guarnición de espinacas, que allí las guarniciones son abundantes y si no comes toda la guarnición te preguntan a ver si no te ha gustado. Me gustó, pero las espinacas no son plato de mi devoción así que deje como la mitad.

No hubo postre porque estábamos llenos y el conductor andaba con gripe y quería irse para el hotel.