Si hay una cosa que además de ser necesaria para vivir nos llena de placer es la comida. Creo que compartir esos lugares es lo mejor que podemos hacer para disfrutar comiendo.
Hacía tiempo que no escribía, algo más de dos meses, pero es que no he tenido demasiado tiempo.
Después de hacer un viaje relámpago el fin de semana a Bilbao aproveché para quedar con mis amigos y puesto que siendo verano no quedaban muchos por aquí, mi amigo Igortxo me ofreció ir a cenar por ahí. Como han abierto un Foster's en Bilbao hace muy poco decidimos ir allí aunque él ya había estado.
Entramos y, bueno, como siempre, un Foster's. No se cómo de grande será porque nos sentaros en la primera mesa al lado de puerta, en los típicos butacones y yo no veía el fondo del lugar. Para ser agosto en Bilbao estaba lleno, tiene buena acogida. Debe ser de al menos 300m cuadrados por lo que se comenta por aquí.
Nos atendió una chica que tenía las cejas pintadas, curioso y no muy bonito para mi gusto. Si, me gustan las cejas cuidadas pero naturales, llamadme raro. Se notaba que llevan poco tiempo abiertos porque no se sabían las opciones de las cosas, las leían en los terminales portátiles que llevan.
Pedimos lo habitual, una All American burguer grande para el amigo y una Director's Choice grande para mi, con la típica guarnición de patatas.
Tardaron un ratillo en traérnoslas pero estaban al punto, tal y como las habíamos pedido. Lo que no pedimo fue que nos rellenaran la bebida y nos la trajeron sin avisar, buen detalle. Aunque lo que no fue tan bueno era el sabor de este refill, estaba rebajado con agua o algo, sabía raro.
No pedimos postre ni nada porque andábamos algo llenos y teníamos que ir al Bandido a disfrutar de un excelente copazo preparado con gran destreza.
Ahora parece que no tendremos que trasladarnos siempre al C.C. Artea o a Max Ocio para disfrutar de un Foster's.
Una preciosa mañana de sábado, salir de inglés y a hacer compras. Y como se hace tardepues a comer fuera de casa un día más.
Aquí.... no,....aquí...., bah, tampoco. Pues aquí, en el Foster's. He hecho unas cuantas críticas del Foster's Hollywood ya, y para no repetirme hemos decidido pedir algo distinto y así poder comentar cosas nuevas. Además hoy hay historia adjunta, y de las buenas. Y de las truculentas.
Hemos llegado a la puerta, no había cola y nos han venido a atender rápidamente. Nos han sentado en una mesa en la que había un viento huracanado que hacía volar las servilletas y hemos preguntado a ver si podíamos cambiar de mesa. Han aceptado aunque un poco a regañadientes y hemos ido a sentarnos a una mesa con asientos acolchados donde no pegaba tanto el aire acondicionado. Como acababan de comer allí estaba sin recoger y no nos han dejado sentarnos hasta que no la han limpiado (pasar un trapo húmedo). También nos han comentado que igual tenían movida porque claro, si alguien pide sofá cuando está esperando en la puerta y les dicen que si pues luego pueden tener cristo si no se lo dan. Si, he puesto esa misma cara.
Bueno, nos hemos sentado y mientras estábamos mirando la carta se han sentado al lado dos chicos y una chica, típicos de Barakaldo.
Después de pedir una ración de Bacon & Cheese Fries, un El Ranchero y un "Beverly Hills" Chicken hemos empezado a enterarnos sin querer de partes de la historia de nuestros vecinos de mesa.
Resulta que a uno de ellos lo acababan de soltar hoy a la mañana porque ayer le detuvieron en una pelea. El pobre chaval pasaba por allí y se quedó mirando, y claro, le detuvieron y se ha pasado la noche en comisaría. Además los agentes no le dejaban explicarse, cada vez que se giraba para hablarles mientras le esposaban le increpaban que mirase hacia delante.
La novia de este, muy desconsiderada, no hacía más que pedirle dinero para llamar por una cabina, y el chaval tenía todas sus pertenencias confiscadas en comisaría y no tenia dinero "cash". El otro amigo (porque eso es un amigo) se ha ofrecido por supuesto a pagarles la comida, que por cierto ninguno de ellos ha sido capaz de dar más de un bocado a su hamburguesa. Al chaval se le veía tranquilo, yo creo que no es la primera vez que está en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero claro, la vida es dura.
Ha contado también alguna mini-historia de los compañeros de celda, gente que habitualmente también ha sido observada por un tuerto y tiene cierta mala suerte de estar donde no debe.
Vaya, que este anuncio no es más que la cruda realidad:
De mientras nosotros nos comíamos nuestra comida, esto era como asistir a una cena-espectáculo, pero no era cena y el espectáculo era una historia narrada en clave de cani. Muy a lo "Princesas de barrio".
Las patatas con bacon y queso como siempre muy buenas, algunas turraditas y el queso bien fundido. No falla.
A continuación nos han servido El Ranchero, carne picada a la parrilla con patatas y un par de panes de ajo muy buenos. La carne estaba en su punto, era consistente, no la típica carne picada poco compactada. Bien hecha por el exterior, costaba hincarle el tenedor, pero estaba jugosa por dentro.
El "Beverly Hills" Chicken eran dos medallones de pollo con bacon, queso fundido y salsa barbacoa por encima, sabía exactamente igual que el bocadillo de pollo a la barbacoa del Krunch. Venía acompañado de arroz americano, muy bueno, y una ensalada normal y corriente. El pollo era un poco mazacote, y la mezcla con el bacon.... deja a cada animal campar a sus anchas hombre, que en la granja no les ves ahí a los pollos retozando con los cerdos y viceversa, aunque en Telecinco si. Lo malo es que te traigan el refill cuando has acabado de comer, ¿qué vas a ayudar a pasar ahora por la garganta, aire? La pepsi es para comer, durante la comida, no para después de comer. Y tampoco es que estuvieran hasta arriba de gente.
Por último, y a pesar de que estábamos hasta arriba, nos hemos comido una buena Chocolate Storm que nunca puede faltar si se va a un Foster's. Plato estrella.
Viernes noche, nos vamos 6 amigos a cenar, y el lugar elegido es el Foster's de Artea, porque el Krunch estaba lleno.
Fuimos en dos coches, no se muy bien por qué el segundo coche llego más tarde, la cosa es que yo no tuve que esperar. Así que empezaba bien la cosa, cero esperas.
Llegamos y el resto ya estaban sentados, y nada más sentarnos apareció la camarera con nombre de princesa Disney pero en dialecto choni. Eso si, muy muy simpática. Así da gusto.
No recuerdo las hamburguesas que nos comimos, lo que si recuerdo es que fue especialmente divertido porque ninguno escuchaba bien lo que los otros decían y se produjeron confusiones que llegaban a asustar.
Pedimos 2 raciones de patatas deluxe de entrante, que parece que no pero llenan bastante.
Yo pedí una Director's Choice mediana. Cuando pides en el Foster's parece que estas en un concurso de pregunta-respuesta rápidas, de tipo pim-pam!
-"Carne: Muy hecha, al punto, poco hecha"
-"Al punto"
-"Ensalada o patatas"
-"Ensalada"
-"Salsa tal o cual"
-"Tal"
Todo esto en 5 segundos, y así 6 veces.
Recuerdo que un amigo eligió una Philadelphia Onion Burguer que estuvo a punto de regurgitar porque no debía ser gran cosa.
Estábamos todos a reventar, pero aún así me animaron a comer una deliciosa Storm Chocolate, y yo no fui capaz de negarme.
De ella probaron un par de amigos que yo creo que se quedaron con ganas de más, pero el estómago no les deba para ello.
A cenar con una amiga que no conocía el Foster's y que como nos había oído hablar muy bien de él pues quería probarlo. Y yo ¿cómo me iba a negar? Imagino que diciendo que "no", pero yo quería ir también.
Llegamos a Artea y después de aparcar entre dos coches cuyos dueños habían aparcado muy muy pegaditos a las rayas subimos a la parte de arriba donde están los restaurantes y los cines. Mucha gente.
Vamos al Foster's intentando sortear gente y nos ponemos a la cola.
-" Hola".
-"Hola. Mesa para dos?"
-"Uyyy, igual tenéis que esperar un poquito"
-"Y, ¿cuánto es un poquito?" -aquí se nota nuestra vena de ingenieros, siempre intentando definir y acotar las cosas.
-"Pueeees....., dime nombre y te apunto".
Nos fuimos a dar una vuelta por el centro y volvimos a esperar en la puerta. Un rato largo de espera, pero es que estaba lleno.
Al de 15 minutos nos invitan a pasar, a nosotros, a una pareja y a un grupo de 4. Nos sientan en uno de los sitios que a mi nunca me gusta, en el puto-medio. Me gusta estar tranquilo, apartado y comer sin gente rodeándote 360º. Pero tal y como estaba el asunto no podíamos elegir.
Tardaron en venir a tomarnos nota... qué se yo, otro cuarto de hora. Estaban desbordados pero si tienes un panorama similar todos los fines de semana ya deberías saber manejarlo, creo yo.
Nos toman nota, aquello parece un concurso de pregunta-respuesta de velocidad:
-"Que queréis?"
-"Una Mediterranean Burguer y una Cheeseburguer mediana"
-"Patatas o ensalada"
-"Ensalada"
-"Con col o con nosequé"
-"Nosequé"
Esto para cada hamburguesa.
Y... otros 20 minutos. Pero bien acompañado y con buena conversación se pasan rápido.
Y de repente nos traen unas ¿costillas? No, no habíamos pedido costillas. La camarera con cara de "me estas vacilando?" se las lleva y al de un rato aparecen nuestras hamburguesas, una Cheeseburguer mediana para mi y una Mediterranean Burguer para mi acompañante. Muy ricas, la carne tal y como la habíamos pedido y con muy buen sabor.
Hora de pedir los postres. En mi mantel estaban 3 tartas fotografiadas así que le sugerí a mi amiga que si quería una de esas 3 podíamos evitar que nos trajeran la carta de postres y tardaran aún más.
Aceptó y pedimos una New York Cheese cake para ella y por supuesto una celestial Chocolate Storm para mi.
Parecía que estaban criando a la gallina que iba a poner el enorme huevo con el que iban a hacer nuestras tartas. En fin, ya siendo las 23:30 de la noche (habiamos llegado allí sobre las 22-22:15h) nos trajeron los postres y otra vez me quedo sin palabras. Qué tarta Dios mío, qué tarta!
Los dos estábamos contentos con nuestros postres y ya acompañados de un tercero que vino justo al final para hablar con nosotros pedimos la cuenta y salimos bien cenados.
Para empezar quería hacer una crítica buena así que os pongo una de las mejores visitas de al menos este mes.
Es la típica cadena de restaurantes. Está muy bien ambientado con temática cinematográfica (posters de películas, cosas con forma de lata de película, etc.) y una estética muy cuidada.
Esperas en la cola de la entrada a que te atiendan y te busquen un sitio. Por suerte nos tocó sentarnos en una mesa que estaba un poco apartada del centro del restaurante, mucho menos bullicio y mas tranquilidad para degustar. Y si vas a comer costillas puedes "disfrutarlas" a gusto (hasta chuparte los dedos).
Una vez sentados te acercan la carta y te preguntan qué deseas beber (refrecos ilimitados). La carta también tiene forma de fotograma de película, como decía, bien ambientado.
Miramos la carta y por casualidad veo Para compartir. Y lo de después llamó mi atención. Incluía un costillar National Star Ribs (medio para cada uno), aros de cebolla, alitas de pollo, fingers de queso, una hamburguesa 1/4 de libra para cada uno y patatas fritas. Pintaba bien. La camarera (simpática) nos advirtió "Hmmm, no vais a poder con todo...". Perdona guapa, si quieres apostamos.
Tardaron unos 10 minutos en servirnos y empezaron trayendo los entrantes, en un abrir y cerrar de ojos acabados. Y tras otros 5 minutos el costillar y las hamburguesas. Muy rico, una carne jugosa y que no había que arrancar cual buitre del hueso. Acompañado con una deliciosa salsa barbacoa solo comparable a la Hunters que se vende en el Corte Inglés. Las hamburguesas te dejaban elegir entre los tipos que tienen y elegimos las Director's Choice, las más completas. También muy sabrosas aunque el costillar había dejado el listón bastante alto.
Pudimos acabar la comida sin problemas, tampoco era como para llevarse las manos a la cabeza. Vuelve la camarera:
-"¿Desean postre?"
-"Si, gracias."
y nos hacen entrega de una carta más pequeña que la primera. Pasar un par de páginas y.....
-"Queremos una Chocolate Storm y una New York Cheese cake".
Y cinco minutos después....
Sólo puedo decir que la tarta de chocolate era SUBLIME. Que sensación en el paladar! Era una cantidad inmensa de chocolate, pero de un chocolate suave que no se hacía para nada empalagoso. Creo que hacía mucho que no probaba algo tan suculento como esa tarta. La tarta de queso estaba deliciosa, pero la de chocolate..... estoy llenando de babas el teclado. Tanto que me dieron ganas de preguntar a ver si vendían la tarta entera para llevar. Iré alguna tarde únicamente a merendar una tarta de esas.
Al acabar y pensar "esta tarta sabe igual que el mismísimo cielo" pedimos la cuenta y nos cobraron unos 45 euros aprox (podéis sumarlo de la carta de la página web).
He de decir que merece la pena pagar ese precio por esa comida, he pagado más en sitios peores.