Puntuación: 0,5/5
Fecha: 17 Agosto
Lugar: Gordóniz 2, Bilbao
Precio: 18€ aprox. por persona
Decidimos hacer una cena pre-fiestas de Bilbao, para ir animándonos. Quedamos a la tarde como muchos viernes y como habíamos visto a lo largo de la semana que íbamos a ser pocos para cenar decidimos ir al egipcio, donde 3 personas en la barra pueden cenar bien.
Fuimos hacia el bar para ver cómo andaba de sitio y vimos que habían colocado una terraza en el exterior por el tema de las fiestas, como muchos otros bares y restaurantes. Al ir a entrar para ver si podíamos reservar justo salían hablando de reservas y les solicitamos una mesa de 6 (dadas a mis dotes de prestidigitador sabía que habría una persona más) para las 21:45h. Id recordando las horas porque serán realmente importantes en el transcurso de la historia.
Como faltaba una hora para sentarnos a la mesa nos fuimos a tomar algo a otro bar. Esperamos allí a los dos que faltaban y cuando faltaban 10 minutos nos dirigimos allí.
Al llegar, puntuales, les recordamos nuestra reserva y nos sentamos. La terraza tendría unas 10 mesas, de 4 a 6 comensales todas ellas.
Tras 20 minutos parece que se acuerdan de que estamos en esa esquina y vienen a atendernos por primera vez. Habíamos estado hablando de qué pedir para compartir y demás así que no tardamos mucho en hacerlo. Pedimos también las bebidas. Unos 10 minutos después teníamos las bebidas en la mesa y seguíamos charlando. Pasados otros 10 minutos nos trajeron el primer plato que habíamos pedido. Era un plato frío, humus, con pan de pitta para huntar entre todos. Lo habíamos pedido para probarlo, no nos gustó demasiado, pero eso lo habíamos asumido ya que estábamos probando comida nueva. Este plato nos lo sirvieron pronto porque al ser frío no es más que echarlo en el plato, tienen en la barra recipientes con humus para servirlos rápidamente.
Tras una hora sentados en la mesa ya nos habíamos acabado la primera ronda de bebidas y sólo habíamos comido un plato de humus para 6 personas. Cuando ya nuestro enfado se empezaba a hacer notable y la camarera era la segunda vez que ponía cara de circunstancias y juntaba las manos pidiéndonos perdón, nos trajeron la siguiente ronda de platos. Habíamos pedido cada uno un plato, y como las pittas vienen cortadas en 4, podíamos compartirlas fácilmente. Nos trajeron sólo 3 de los 6 platos. Además también habiamos pedido dos platos del falafel que comimos la otra vez que debería haber llegado en esta remesa. Pedimos otra ronda de bebidas.
Con el hambre que teníamos acabamos con los 3 platos en un pis-pás y seguimos esperando. Serían ya las 23:10 cuando viene la camarera a recoger los platos y pregunta "bueno, ¿queréis postres?" a lo que respondimos "si, pero cuando acabemos de comer lo que nos falta todavía" y ella sorprendida nos preguntó a ver qué faltaba. Cuando le dijimos que faltaba más de la mitad de la cena dijo que "en seguida" nos lo traía todo.
Debe ser que los egipcios, como se guían por el Dios Ra y utilizan el sol para todo, al ser de noche los relojes de sol no funcionan con precisión y entonces la medida del tiempo no se hace tan exacta como se desearía. Total, que "en seguida" se convierte en media hora de espera.
Acabamos rápidamente con lo que nos traen, es como si no hubiéramos cenado nada. Nos traen una pitta de más, supusimos que era una pitta que ya echaría alguna otra mesa de menos o que algunos se habían hartado de esperar y les sobraba.
Ya hablabamos de qué decir a la hora de recibir la cuenta, aunque todavía faltaban los postres. En la carta aparecía que por el servicio en terraza se cobraba un 10%, entendíamos que nos condonarían ese 10% por que no se le podía llamar servicio a tener que esperar al transporte El Cairo-Bilbao para poder cenar unas pittas.
En los 10 minutos siguientes aparecieron la camarera y su hija un total de 5 veces a recoger todo lo de la mesa. Cada vez quedaban menos mesas con comesales en la terraza.
Alucinados por tanta atención repentina nos animamos a coger los postres, no sin ganas de preguntar primero cuánto iban a tardar ciertos postres, por si acaso.
4 coulants de chocolate, 2 trenzas y té del Rey. Fácil. El té no es más que hervir agua (unos de 5 minutos al nivel del mar, estando a más altitud herviría antes y a menos temperatura) y los coulants con 5-10 minutos en horno van que chutan, y si encima tiramos de microondas ni te cuento. 20 minutos. 20 condenados minutos en traer unos tristes postres. Que además nos los trajo una tercera camarera, yo creo que la camarera principal no se quería enfrentar a nuestras caras de desaprobación por decirlo suavemente.
Después de acabar los postres y con un hambre terrible después de haber digerido completamente toda la cena se acercaba el plato fuerte, la cuenta. La pedimos y nos la traen en menos de lo que tardas en contar hasta 10. Para esto sí se dan prisa. ¿Qué pasaría si ahora nos da a nosotros por tardar más de 3 horas en pagar la cuenta?
La analizamos detenidamente. No nos cobraron la pitta de más (sólo faltaba) pero sí que nos cobraban el 10% de servicio en terraza. Le comentamos a la camarera de buenas formas que después de tardar más de 3 horas en cenar no nos debería cobrar la terraza y ella nos comentó que el ayuntamiento les cobraba una pasta por la terraza para fiestas y que ese 10% no era por el servicio, era por el espacio. Aceptamos barco. Pero la camarera encima tiene la poca decencia de soltarnos "pero oye, habéis pedido postres y os podíais haber ido antes, no serán para tanto las 3 horas". Ahí, con dos cojones. Tardas 3 horas en darnos de cenar y cualquier plan que tuviéramos para después ya ha caducado, y encima la culpa es nuestra que nos pedirnos unos postres. Y ni oler las disculpas. Ni se le pasó por la cabeza pedir perdón por el lamentable servicio. Sólo añadió que claro, la cocina y el servicio van a distinto ritmo.
Pues si sabes que no puedes dar a basto a una terraza de 10 mesas cuando habitualmente casi te desborda el servicio en barra, no pongas una terraza. Nadie te obliga a ponerla. Pero claro, quieres ganar más dinero y pones una terraza pero no tienes capacidad para atenderla en condiciones. Mal negocio.
Viendo mi anterior crítica y ésta última saco la conclusión de que se puede ir a este sitio un día normal, pero ni se os ocurra, ni os lo planteéis, ir en fiestas de Bilbao porque la atención es y será pésima.
Si hay una cosa que además de ser necesaria para vivir nos llena de placer es la comida. Creo que compartir esos lugares es lo mejor que podemos hacer para disfrutar comiendo.
Mostrando entradas con la etiqueta exotico. Mostrar todas las entradas
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sábado, 25 de agosto de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
Bar Coffee & Tea Capuccino
Puntuación: 4/5
Fecha: 21 Marzo
Lugar: Gordóniz 2, Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona
Pues como parece que vamos a quedar para salir pocos amigos les propongo ir a cenar y el amigo Haas comenta que quiere probar el "egipcio" así que hallá vamos.
Nuestro amigo Igortxo rechazó cenar con nosotros porque con una cena fuera de casa a la semana ya era suficiente para comer sano.
Segun llegamos vemos el panorama, lleno. Pero aún así decidimos entrar porque siempre nos lo encontramos igual.
El sitio no es muy grande, es más bien estrecho y lo más cómodo es comer en la barra, que está llena.
Miramos la carta y decidimos pedir dos Pitta Especial de pollo con verduras salteadas y una Pitta Shawarma (foto).
Para beber pedimos cerveza y nos ofrecen la cerveza libanesa que aceptamos con una simple mirada entre los tres.
Mientras esperamos a que se vacie algún hueco en la barra o nos den la comida, lo que antes ocurra, vemos que están dando el post-partido del Barça-Madrid. Unos señores de al lado gritan al marcar el Barça, lo curioso es que el partido había acabado media hora antes.
Les indicamos que no se sobresalten más porque el partido ha acabado, si se sorprendían tanto por el gol no se cómo no podían saber la hora a la que empezaba el partido, o que el tiempo de juego avanzaba extrañamente rápido por los cortes del resumen.
Se libraron un par de taburetes en la barra que ocupamos rápidamente. La comida todavía tardaría un buen rato. Es lo único malo, que tardan mucho en servir las pittas. De mientras disfrutamos de la rica cerveza que tan acertadamente nos han servido.
Nos las traen y enseguida apreciamos que puede que nos quedemos con hambre, así que tranquilamente empezamos a comer y pedimos que nos sugieran algo más para compartir. Nos ofrecen el Falafel.
La pitta especial de pollo contiene verduras salteadas y queso fundido. El pan de pitta está crujiente y es muy fino, no llena. El pollo es suave y está realmente bueno. La shawarma contiene carne asada, verduras y queso fundido.
No dejamos ni una miga en el plato y unos minutos después nos traen los Falafel, tres unidades de pequeños panes de pita estilo kebab con lechuga, tomate y una especie de mini-hamburguesa de garbanzos. Está muy buena y está bien para llenar el hueco que deja la pitta.
Por último decidimos coger algo de postre. Miramos la carta y pensamos en un par de tartas una de yogurt y otra de queso que nos costaría mucho diferenciar (y al camarero) y un bizcocho de chocolate con chocolate caliente en su interior. Nos recomendaron probar la "trenza" pero la dejamos para otro día. También nos invitaron a ver los postres en el local de al lado, La Canela, tetería-pastelería que compartía negocio con este local.
Nos trajeron de allí las tartas y el bizcocho y conseguimos diferenciar las tartas porque la de queso lleva los arándanos por encima.
Lo único no sano que cenamos fueron los siropes de las tartas, lo demás fue una comida ligera y muy buena.
Fecha: 21 Marzo
Lugar: Gordóniz 2, Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona
Pues como parece que vamos a quedar para salir pocos amigos les propongo ir a cenar y el amigo Haas comenta que quiere probar el "egipcio" así que hallá vamos.
Nuestro amigo Igortxo rechazó cenar con nosotros porque con una cena fuera de casa a la semana ya era suficiente para comer sano.
Segun llegamos vemos el panorama, lleno. Pero aún así decidimos entrar porque siempre nos lo encontramos igual.
El sitio no es muy grande, es más bien estrecho y lo más cómodo es comer en la barra, que está llena.
Miramos la carta y decidimos pedir dos Pitta Especial de pollo con verduras salteadas y una Pitta Shawarma (foto).
Para beber pedimos cerveza y nos ofrecen la cerveza libanesa que aceptamos con una simple mirada entre los tres.
Mientras esperamos a que se vacie algún hueco en la barra o nos den la comida, lo que antes ocurra, vemos que están dando el post-partido del Barça-Madrid. Unos señores de al lado gritan al marcar el Barça, lo curioso es que el partido había acabado media hora antes.
Les indicamos que no se sobresalten más porque el partido ha acabado, si se sorprendían tanto por el gol no se cómo no podían saber la hora a la que empezaba el partido, o que el tiempo de juego avanzaba extrañamente rápido por los cortes del resumen.
Se libraron un par de taburetes en la barra que ocupamos rápidamente. La comida todavía tardaría un buen rato. Es lo único malo, que tardan mucho en servir las pittas. De mientras disfrutamos de la rica cerveza que tan acertadamente nos han servido.
Nos las traen y enseguida apreciamos que puede que nos quedemos con hambre, así que tranquilamente empezamos a comer y pedimos que nos sugieran algo más para compartir. Nos ofrecen el Falafel.
La pitta especial de pollo contiene verduras salteadas y queso fundido. El pan de pitta está crujiente y es muy fino, no llena. El pollo es suave y está realmente bueno. La shawarma contiene carne asada, verduras y queso fundido.
No dejamos ni una miga en el plato y unos minutos después nos traen los Falafel, tres unidades de pequeños panes de pita estilo kebab con lechuga, tomate y una especie de mini-hamburguesa de garbanzos. Está muy buena y está bien para llenar el hueco que deja la pitta.
Por último decidimos coger algo de postre. Miramos la carta y pensamos en un par de tartas una de yogurt y otra de queso que nos costaría mucho diferenciar (y al camarero) y un bizcocho de chocolate con chocolate caliente en su interior. Nos recomendaron probar la "trenza" pero la dejamos para otro día. También nos invitaron a ver los postres en el local de al lado, La Canela, tetería-pastelería que compartía negocio con este local.
Nos trajeron de allí las tartas y el bizcocho y conseguimos diferenciar las tartas porque la de queso lleva los arándanos por encima.
Lo único no sano que cenamos fueron los siropes de las tartas, lo demás fue una comida ligera y muy buena.
Ubicación:
Calle de Gordoniz, 2, 48011 Bilbao, España
martes, 25 de octubre de 2011
La Florinda
Puntuación: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
domingo, 5 de junio de 2011
Bascook
Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 4 Junio
Lugar: Barroeta Aldamar, 8. Bilbao
Precio: 32€ por persona aprox.
Sábado. Y que os puedo contar de qué hago un sábado que no sepáis ya. Pues eso, que toca salir a comer. Esto no se si se irá acabando porque claro, ya se acaban las clases de inglés los fines de semana y entonces tendré tiempo para comer en casa. Pero tranquilos, a comer fuera seguiré yendo.
Bueno, hay que probar algo nuevo y Bilbao tiene una gran oferta de restaurantes que hay que ir conociendo. Además hay que dejarse el dinero aquí y fomentar los restaurantes, las tiendas y el turismo de la ciudad. Si los comerciantes proponen cosas para fomentar el comercio, los consumidores también debemos poner de nuestra parte.
Y nos lanzamos a probar el Bascook. El interior tiene poca luz, da sensación de más intimidad y silencio. Como no teníamos reserva la chica de la entrada nos dijo que podíamos sentarnos en una mesa que había nada más bajar las escaleras, una especie de mesa alta con taburetes. Pues allí que nos sentamos, yo con vistas a la cocina. Me gustó mucho este punto, no ves directamente como se hace la comida pero si ves el ambiente y el movimiento que hay dentro.La carta es muy original, prefiero que vayáis y la veáis vosotros. Lo más interesante de esta carta es que detrás tenemos un plano de Bilbao con zonas de tiendas y de restaurantes marcadas, muy útil.
Tienen tres tipos de cocina estilo verde, platos "de aquí" y cocina del mundo. Primero nos trajeron unos vasitos con gazpacho de apio. Curioso. Lo pruebas y no esta mal, pero tiene un ligero problema, y es que después de comer sigues saboreando ese gazpacho durante horas.
Nos explicaron como iba un poco la carta, el tema de los tres tipos de cocina, y pedimos para beber. El concepto de la bebida en ciertos lugares es peculiar. Botella de agua, grande o pequeña. No se como será la pequeña pero la grande era de un mísero litro. En otros países vale, pero aquí grande es grande, mínimo litro y medio. Y una copa de vino. Copa de cristal si, pero el vino no cubría ni el culín, como su fuera oro lo sirven. Tampoco es cuestión de tajarse, pero bueno, media copa o lo que es lo mismo, una copa llena hasta la mitad no estaría de más.
Pedimos para compartir tempuras de huerta, mojo blanco + sal de pesto, que estaba muy bueno. Una tempura perfectamente hecha, ni mucha ni poca harina. El mojo era una salsa extraña que no sabría definir el sabor, le daba un buen punto, pero las verduras solas estaban muy bien.
Después pedimos unas hamburguesas de euskal txerri y un kebab de pato + pan rgayef y comino + teriyaki de tierra. Si, si lo lees no te lo comes. Los dos probamos de los dos platos por degustar un poco.
Las hamburguesas estaban muy tiernas, una carne picada suavemente, casi como si hubiera sido picada a mano, y se notaba que es carne de aquí. El Eusko Label se nota.
El kebab de pato pues bueno, pensad en un kebab con su pan de pita, sus salsas y demás. Pues todo lo contrario. Unas rodajas de carne de sabrosa carne de pato encima del pan impronunciable. Lo curioso es que tenía un ligero sabor a kebab, por el pan, pero no era el mismo pan desde luego.
Y es hora del postre. Yo pedí una tarta cheesecakeOreo + velo de arándano + helado de sake y mi acompañante unos miniMagnuns de toffenata, helado de macadamias y cristal de Px. Creo que los miniMagnuns hubieran estado mejor si el interior hubiera estado algo más frío, no helado pero si fresco. La tarta de queso sorprendentemente buena, las frutas del bosque eran un acompañamiento excelente.Un trato excelente y muy amable, un lugar tranquilo y moderno al que ir a saborear comida no tan tradicional como en otros sitios.
Página web: www.bascook.com de la mano del cocinero Aitor Elizegi.
No muchas veces te puedes encontrar tantas fotos de restaurantes como de este, al menos no las había encontrado de otros. Fotos: Kebrantin.com, Viajar, comer y amar.com
viernes, 25 de marzo de 2011
Churrascaría Brasileña
Puntuacion: 4,5/5
Fecha: 19 Marzo
Lugar: Max Ocio (Barakaldo)
Precio: 44,45€ para dos personas.
La última vez que fui al Foster's Hollywood de Max Center me fijé en este local. Me dije "tengo que traerme aquí al Diplomático, fijo que le gusta, se muere por la carne argentina".
Pues sigo teniendo pendiente ir con él a ese lugar, pero el sábado fui allí, porque casi todos los sábados acabamos comiendo fuera.
Nos ponemos a la cola, el local parece lleno. Hay tres chicos por una parte y una pareja por otra esperando y como la zona de espera es amplia se nos pone a la par una pareja que sólo diré que era extraña. Mesa para dos para la pareja, los chicos siguen esperando y nosotros, que éramos dos, deseando que se librara otra mesa.
Va la pareja que se había puesto a nuestra altura y la tía le pregunta al camarero de la entrada a ver si había mesa para dos. Mi acompañante pensando que querían colarse le dijo educadamente "Oye, perdona, estábamos nosotros antes en la cola", a lo que la poligonera venezolana iletrada (extraña combinación, lo de poligonera y venezolana digo, porque chonis con algún estudio creo que...) respondió con la típica pose de háblale a la mano "ya lo shé, trankila eh? trankila! que no me pretendia colahr! estate trankila! joder como she poneh la peñah!" Biiieeeeeennn, demuestras que Darwin se equivocaba y que a pesar de miles de años los hay que no pueden evolucionar. A veces me pregunto por qué no habrá monos sueltos por la calle. Sí, van desnudos y te roban los paquetes de cacahuetes, pero ya. Tiene que haber de todo, si no ¿quién alimentaría al Gran Hermano? En fin. Para dar de comer a parte. Y efectivamente la siguiente mesa fue para nosotros.
Dejando a parte la regresión al zoo de Cabárceno, nos sentamos y nos vino la camarera para tomar nota de la bebida, recomendándonos una sangría de frutas tropicales que ambos rechazamos.
El local tiene buen ambiente, todos los que trabajan allí son brasileños, lo cual mantiene la temática del lugar. Sería raro encontrarse a un afroamericano trabajando en un chino, no es que no pueda, es que no pega, pues aquí igual.

Primero te traen una ensalada, unas patatas con un par de plátanitos fritos, un bol de arroz, otro de frijoles, y dos boles más pequeños uno con una especie de chimichurri y otro con farofa.
Te explican en un dialecto del portugués totalmente incomprensible qué hay que hacer con eso, tu asientes y te pones a comer. Y empieza el pase de modelos.
El menú fin de semana es el Rodizio Gold Fin de semana. Hay que comentar que esto es estilo buffet, comes hasta que no puedas más.
Y aparece el primer camarero con dos pinchos, uno con chorizos criollos y otro con muslitos de pollo. Y blandiendo un cuchillo tan grande como tu brazo te desliza uno de cada en el plato. Acabas y te quedas esperando y diciendo "bah, a este ritmo...." al de poco aparece otro, con una pieza de carne ensartada y te corta una lámina. No os puedo decir los tipos de carne que comí, porque habra como 17 carnes distintas y yo creo que comí 8, me da que no hacen todas las carnes todos los días porque no vi todos los tipos de
carne dando vueltas por ahí.
Tontamente te encuentras que te estás comiendo un tipo de carne, tienes otro esperando en el plato y te vienen a servir un tercero. ¡Y eres incapaz de negarte a más! Pero saben cuándo parar.
Hay un momento en el que llevas 10 minutos sin que revoloteen las caderas de vaca y los lacones a tu alrededor y es ese momento de reflexión en el que tienes dos caminos a tomar: 1) Muerte y autodestrucción: sigues comiendo carne desenfrenadamente y ya te despertarás en algún hospital; y 2) Te retiras como un hombre que conoce sus límites (porque acabas de descubrirlos) y pasas a los postres.
El camino que tomé es obvio. Que no!! que decidí retirarme!
Durante la comida además de pasar ofreciéndote carne, te ofrecen verduras a la parrilla, e incluso hay un chico paseándose con una bandeja con todo lo necesario para preparar Caipirinhas, que seguro que están increíbles, aunque no lo comprobamos. La próxima vez.
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| Alcatra |
carne dando vueltas por ahí.
Tontamente te encuentras que te estás comiendo un tipo de carne, tienes otro esperando en el plato y te vienen a servir un tercero. ¡Y eres incapaz de negarte a más! Pero saben cuándo parar.
Hay un momento en el que llevas 10 minutos sin que revoloteen las caderas de vaca y los lacones a tu alrededor y es ese momento de reflexión en el que tienes dos caminos a tomar: 1) Muerte y autodestrucción: sigues comiendo carne desenfrenadamente y ya te despertarás en algún hospital; y 2) Te retiras como un hombre que conoce sus límites (porque acabas de descubrirlos) y pasas a los postres.
El camino que tomé es obvio. Que no!! que decidí retirarme!
Durante la comida además de pasar ofreciéndote carne, te ofrecen verduras a la parrilla, e incluso hay un chico paseándose con una bandeja con todo lo necesario para preparar Caipirinhas, que seguro que están increíbles, aunque no lo comprobamos. La próxima vez.
Después aparece el mismo camarero que estaba en la entrada con una bandeja con muestras de postres. 5 copas de mousses de chocolate, de maracuyá, de frutas de nosedonde..... y 3 tartas, de chocolate, flan de frutas, etc. Pedimos una copa de mousse de chocolate para mi y una tarta de chocolate para mi acompañante.
Mucho chocolate, yo no se si es que había llegado a mi límite físico de ingestión de comida pero me costaba comerme la mousse. Era algo espesa, consistente, dulce y chocolateada, con virutas de chocolate por encima. Probé también la tarta y estaba muy buena, quizá mejor que la mousse, tenía más variedad de chocolates y no se hacía tan monótona.
Al final, te levantas cargando con tu estómago y parte de los pulmones llenos de comida y vas a la barra a pagar.
Te tiene que gustar MUCHO la carne para ir allí, no vale con que te guste un poco. Más que nada porque no vas a comer otra cosa que no sea carne, carne y carne.
Página web: www.brasaylena.com
Nota: Esta entrada ha sido retrasada hasta este viernes por una petición personal, para que un amigo pueda ir allí sin conocer nada del sitio y sea una sorpresa.
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