Puntuación: 1/5
Fecha: 23 Octubre
Lugar: Calle Henao, 28. Bilbao
Precio: 10€ aprox. por persona.
Nos reunimos los amigos para ir a cenar y después de debatir dónde habría sitio y dónde no nos decidimos por ir a mirar al Deluxe a ver qué tal anda de gente. Segun vamos hacia allí, el amigo Igortxo nos comenta que la última vez que estuvo allí las patatas deluxe se las sirvieron frías, pero que vamos, otras veces hemos ido y nos han servido bien.
Llegamos y preguntamos a ver si hay mesa para 6, nos dicen que van a mirar y que si hay nos preparan una. Después de verle al tipo ordenar sillas y mesas como un loco nos indica una mesa de 6 para sentarnos. Rápidamente decidimos qué cenar, Patatas Deluxe, Nachos con queso y dos pizzas una Americana y otra Deluxe. Vamos jurrus y yo a la barra a pedir con el dinero recopilado y pedimos. Nos dan el ticket y nos sentamos. Nada más sentarme sin todavía acabar de apoyar las nalgas en la silla, miro el número que nos toca, el 64, y acto seguido MEEEEEECCC!!!, el 64. ¿Qué rápido no? uyyy...
Miro a la barra y hay una bandeja de patatas y una fuente de nachos esperándonos. Voy a por ellas y las llevo a la mesa mientras mis amigos me miran pensando "demasiado rápido han sacado esto".
Probamos una patata. Fría como el dedo de un cadáver. Otra patata, otra persona. Glacial. Pero no penséis que están frías de poco calientes, no, es que están frías de no haber estado cerca de una fuente de calor nunca.
Probamos los nachos y el queso está templado, no llega a estar caliente de recién fundido pero bueno, al menos no está helado.
Voy a la barra con las patatas a preguntar por qué nos han servido palitos de pescado congelados mis amigos me indican que no, que vaya donde el camarero directamente. Voy y le digo "Oye, que las patatas estas están frías" con voz de vamos hombre, no me jodas. El tío toca una patata con el dedo y pone la típica cara de "joder qué cagada", me asiente con la cabeza y se mete en la cocina. Un minuto después viene con una ración diferente (buen detalle) de patatas templadas con el bacon frío y dice "ya podéis perdonar".
Nos comemos las patatas y los nachos hasta que se acaba el queso (nunca entenderé por qué nadie es capaz de calcular una ración de queso acorde con la cantidad de nachos, no creo que haya que haber estudiado matemáticas complicadas para ello). Sin esperar, MMEEEEEECCC!!! una sucesión de números a la velocidad del rayo y todo el mundo en la barra porque nadie sabe si le toca o no. Voy y me dicen "hay que esperar todavía un poco". Bien, eso significa que el microondas está trabajando.
Lo raro es que hoy me he dado cuenta de que me extraño no ver a ninguno dentro de la cocina sudando a chorros. ¿En qué cocina de qué restaurante se ha visto que un cocinero que está al lado de hornos y freidoras no lleve una sudada digna de un corredor de maratón? Efectivamente, en la cocina de un restaurante en la que todo se "calienta" mediante microondas.
5 minutos después, otra vez, esta vez si, voy a por las dos pizzas con ayuda de jurrus. Vamos a la mesa y las miramos. Una de ellas tiene bolitas de queso por encima que habían empezado a fundirse pero las han interrumpido y no han podido acabar de hacerlo. Cortadas como sólo el mono manco con acné juvenil sabría hacer (parece que sólo él estaba en la cocina y no precisamente trabajando) las volvemos a cortar nosotros con mejor resultado. No servimos cada uno un trozo, y, nos las comemos porque tenemos hambre, no porque estén buenas. Un amigo, que no quería cenar porque lo había hecho ya un par de horas antes, nos apostó a que no nos acabábamos las pizzas, y así fué. Pero no porque no pudiéramos, si no porque no podíamos con semejante producto.
Dejamos un par de pedazos en las bandejas y nos prometimos no volver hasta que no calienten la comida.
Nota: Decir que el único punto que le he dado ha sido porque la cocacola, aunque de máquina, estaba buena.
Si hay una cosa que además de ser necesaria para vivir nos llena de placer es la comida. Creo que compartir esos lugares es lo mejor que podemos hacer para disfrutar comiendo.
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domingo, 23 de octubre de 2011
Deluxe Henao: Una de comida fría, por favor
Etiquetas:
bilbao,
cocina,
deluxe,
hamburguesas,
pizza,
restaurante
Ubicación:
Calle de Henao, 28, 48009 Bilbao, España
domingo, 6 de febrero de 2011
Deluxe Henao
Puntuación: 3,5/5
Fecha: 4 Febrero
Lugar: Calle Henao, 28. Bilbao
Precio: 8€ aprox. por persona.
Bien, viernes, hora de cenar. Después de dar unas cuantas vueltas y oír que somos malos anfitriones los de Bilbao (habrase visto herejía igual!) porque nunca la llevamos a sitios nuevos, decidimos acabar en el Deluxe de la calle Henao.
Famoso lugar por servir cantidades normales de comida para un bilbaíno pero que cualquier otro habitante de la tierra no soportaría.
Entramos y preguntamos a ver si disponen de sitio para 4. Hay que esperar, pero bueno, como hace frío en la calle y ese era un sitio nuevo para algunos del grupo pues nos quedamos a esperar.
A los 10-15 minutos nos llaman, subimos al piso de arriba no sin antes pedir para ir ahorrando tiempo. Unas patatas deluxe, unos nachos con queso y una pizza americana. La pantalla con el número del turno tiene propiedades mágicas y puede hacer que los números que salen no sólo no sean consecutivos, sino que además pueden ir hacia atrás y hacia delante.
El número 46, nos toca. Bajamos jurrus y yo a por las patatas y los nachos. Grandes raciones. Las patatas deluxe son patatas fritas con bacon y queso. Otras veces han estado mejores, esta vez las patatas sabían a huevo, y la chica que nos acompañaba al día siguiente me confeso que no tenía muy a gusto el estómago al ir a dormir. El sabor era un tanto extraño, pero uno que ha aprendido a comer en semejante lugar como es el comedor del colegio puede comer hasta tierra marcada como territorio de algún animal.
Unos 5-10 minutos después MEEECCC!!!, el número 46 otra vez. Y bajamos a por la pizza y una botella de agua porque ya nos habíamos acabado nuestras bebidas iniciales.
Una pizza rectangular, jamón, queso, ternera y no se qué más. Partida como sólo el mono manco con acné juvenil sabría hacer, geometría en estado puro. Un par de hábiles cuchilladas después está lista para comer.
No dejamos ni un ápice y acabamos con el buche bien lleno.
Rapidez y comida abundante, buen sitio para cenar muy de vez en cuando si no quieres adquirir el tamaño de un elefante africano.
Fecha: 4 Febrero
Lugar: Calle Henao, 28. Bilbao
Precio: 8€ aprox. por persona.
Bien, viernes, hora de cenar. Después de dar unas cuantas vueltas y oír que somos malos anfitriones los de Bilbao (habrase visto herejía igual!) porque nunca la llevamos a sitios nuevos, decidimos acabar en el Deluxe de la calle Henao.
Famoso lugar por servir cantidades normales de comida para un bilbaíno pero que cualquier otro habitante de la tierra no soportaría.
Entramos y preguntamos a ver si disponen de sitio para 4. Hay que esperar, pero bueno, como hace frío en la calle y ese era un sitio nuevo para algunos del grupo pues nos quedamos a esperar.
A los 10-15 minutos nos llaman, subimos al piso de arriba no sin antes pedir para ir ahorrando tiempo. Unas patatas deluxe, unos nachos con queso y una pizza americana. La pantalla con el número del turno tiene propiedades mágicas y puede hacer que los números que salen no sólo no sean consecutivos, sino que además pueden ir hacia atrás y hacia delante.
El número 46, nos toca. Bajamos jurrus y yo a por las patatas y los nachos. Grandes raciones. Las patatas deluxe son patatas fritas con bacon y queso. Otras veces han estado mejores, esta vez las patatas sabían a huevo, y la chica que nos acompañaba al día siguiente me confeso que no tenía muy a gusto el estómago al ir a dormir. El sabor era un tanto extraño, pero uno que ha aprendido a comer en semejante lugar como es el comedor del colegio puede comer hasta tierra marcada como territorio de algún animal.
Unos 5-10 minutos después MEEECCC!!!, el número 46 otra vez. Y bajamos a por la pizza y una botella de agua porque ya nos habíamos acabado nuestras bebidas iniciales.
Una pizza rectangular, jamón, queso, ternera y no se qué más. Partida como sólo el mono manco con acné juvenil sabría hacer, geometría en estado puro. Un par de hábiles cuchilladas después está lista para comer.
No dejamos ni un ápice y acabamos con el buche bien lleno.
Rapidez y comida abundante, buen sitio para cenar muy de vez en cuando si no quieres adquirir el tamaño de un elefante africano.
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