Puntuación: 1,5/5
Fecha: 10 Febrero
Lugar: Paseo Uribitarte, 4. Bilbao
Precio: 18€ aprox. por persona
Nada más llegar de otro par de semanas fuera quería comer en Bilbao y decidimos ir al restaurante Atea. Siempre que he ido a intentar preguntar para reservar o he pasado por delante lo he visto cerrado, pensaba que no abrían nunca, pero el otro día estaba abierto y entramos.
Nos preguntaron si teníamos reserva y respondimos que no mientras veíamos que apenas había tres mesas llenas y supusimos que no habría problema. Nos sentaron en una mesa y pedimos que nos sirvieran lo que parecía el menú del día, la Fórmula 3 tiempos, que cada día cambia y no pone en ningún sitio lo que es, te lo cuentan ellos.
Nos trajeron unos "pintxitos" de merluza a la romana, crema de puerro y taco de salmón con mayonesa de eneldo. Sabores extraños pero comestibles. A la vez te traen el primer plato, sopa de pescado. No estaba mal pero como tenía almejas y tengo cierta aprensión a las txirlas porque en varias ocasiones me han causado indigestión pues la comí con algo de recelo.
Por último nos trajeron el muslo de pollo asado. Lo que no te dicen es que tiene más sal que el Mar Muerto. Comer un pedazo y al instante se te seca y cuartea la boca, es como lamer un taco de sal con sabor a pollo. Llega un momento que a mitad del plato empiezas a notar la sal en el estómago y te tiemblan las manos por el excesivo contenido salino del pollastre. No me acabé el plato, y no suelo dejar comida en el plato.
De postre nos dieron un Milhojas de naranja, que estaba bien aunque soy incapaz de comerme un milhojas sin convertirlo en un millón-hojas.
Parece que tiene mucha fama el restaurante, y en un panfleto de la mesa aparece incluso una mención a que el concinero tiene medidas anticrisis (no será en este restaurante). Se come mejor y más barato en muchos otros sitios de Bilbao.
Página web: http://atearestaurante.com/
Si hay una cosa que además de ser necesaria para vivir nos llena de placer es la comida. Creo que compartir esos lugares es lo mejor que podemos hacer para disfrutar comiendo.
sábado, 11 de febrero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
Sausalito
Puntuación: 4/5
Fecha: 7 Enero
Lugar: Puerto Viejo (Getxo)
Precio: 15€ aprox. por persona
Después de varias semanas sin escribir aunque sí que he visitado varios restaurantes, toca volver a contar algo en el blog. Las 3 o 4 críticas que debería haber hecho tienen el problema de que las he ido dejando, y claro, acuérdate tú ahora de lo que comí aquel día. Pero entre viajes y demás no he podido llevar al día el blog.
Mi amigo el viajero llevaba tiempo comentándome que quería llevarme a comer al famoso mexicano "Sausalito" del Puerto Viejo de Getxo. Y por fin el sábado acompañados de nuestro amigo Sete fuimos allí, no sin antes reservar porque parece ser algo complicado tener mesa a veces.
Aparcamos sin mayor problema, aquello en verano es un hervidero de gente, pero el invierno es lo que tiene. Subimos unas pocas escaleras y llegamos a un conjunto de casas entre las cuales se encuentra este restarurante.
Siguiendo hacia delante vemos unas escaleras y subiendo por ellas está la entrada. Un sitio pequeño y acogedor con más bártulos que en cualquier mercadillo que hayáis visitado antes, tantos que se hace difícil hasta sentarse en según qué sillas.
Dispone de otro comedor en el piso de abajo, en el superior habría como 8 mesas para mo más de 20-25 personas.
Allí había trabajando dos personas, un cocinero que hacía escupir llamas a los fogones y la camarera.
Llegamos con la reserva hecha, nos sentamos y nos trajeros las cartas que tenían alguna que otra marca de uso. El viajero nos comentó qué solía pedir él cuando iba, más o menos lo que se pide para dos personas para que echáramos un cálculo y eligiéramos. Nos decidimos por un Burrito de pollo, una Enchilada verde y unas Fajitas de res para los tres. Las fajitas hay que pedirlas con tortas de más, sólo te dan 3 por defecto pero no da para la cantidad de carne que las acompaña.
Para beber me fijé que un señor de la mesa de al lado tenía una John Smith's que es lo que bebemos en Manchester estas semanas que he estado fuera (y voy a estar), así que me pedi una. La camarera dijo que no les quedaba, las que tenían estaban congeladas, y acabé pidiéndo una Coca-Cola, el viajero también y Sete una Budweiser.
Me habían advertido de que aquí tardaban mucho en servirte la comida. Puede que porque cuando perdimos no había mucha gente o porque teníamos una buena conversación entre manos pero no se me hizo larga la espera, no más de 15 minutos. De haber estado esperando sólo se hubiese hecho eterna pero hubo suerte.
Nos trajeron toda la comida a la vez, no entrábamos casi en la mesa pero así no teníamos que esperar más platos. La Enchilada verde tuvo que sustituir a mi plato por falta de espacio. Y empezamos a cortar las raciones.
La salsa verde de la enchilada era una curiosa mezcla de kiwi y aguacate que le daban un sabor nuevo mezcla entre dulce y picante. Aunque luego ya se sabe: lo que picante entra, picante sale.
El burrito estaba muy bueno, difícil de comer porque se deshace segun intentas cortarlo. Junto con el arroz y los frijoles que lo acompañan se consigue un burrito recién traido de México.
Por último, las fajitas. Tortas algo pequeñas, del tamaño de la mano que hacen que rebose a nada que eches una cucharada. Y claro, la llenas completamente con un par de cucharadas y luego toca pringarse. La comida que mejor sabe es la que mancha, todos lo sabemos aunque intentemos negarlo.
El problema de pedir fajitas de res en vez de pollo es que la carne es algo más dura y difícil de partir de un mordisco, por ello surgen problemillas a la hora de comerse las fajitas intentando no parecer que llevas una semana en ayunas.
No hubo sitio para el postre, parece que no pero llena bastante para cenar.
Merece la pena visitarlo, el precio es mejor que el del Charro Loco que yo recuerde y el ambiente es muy original.
Fecha: 7 Enero
Lugar: Puerto Viejo (Getxo)
Precio: 15€ aprox. por persona
Después de varias semanas sin escribir aunque sí que he visitado varios restaurantes, toca volver a contar algo en el blog. Las 3 o 4 críticas que debería haber hecho tienen el problema de que las he ido dejando, y claro, acuérdate tú ahora de lo que comí aquel día. Pero entre viajes y demás no he podido llevar al día el blog.
Mi amigo el viajero llevaba tiempo comentándome que quería llevarme a comer al famoso mexicano "Sausalito" del Puerto Viejo de Getxo. Y por fin el sábado acompañados de nuestro amigo Sete fuimos allí, no sin antes reservar porque parece ser algo complicado tener mesa a veces.
Aparcamos sin mayor problema, aquello en verano es un hervidero de gente, pero el invierno es lo que tiene. Subimos unas pocas escaleras y llegamos a un conjunto de casas entre las cuales se encuentra este restarurante.
Siguiendo hacia delante vemos unas escaleras y subiendo por ellas está la entrada. Un sitio pequeño y acogedor con más bártulos que en cualquier mercadillo que hayáis visitado antes, tantos que se hace difícil hasta sentarse en según qué sillas.
Dispone de otro comedor en el piso de abajo, en el superior habría como 8 mesas para mo más de 20-25 personas.
Allí había trabajando dos personas, un cocinero que hacía escupir llamas a los fogones y la camarera.
Llegamos con la reserva hecha, nos sentamos y nos trajeros las cartas que tenían alguna que otra marca de uso. El viajero nos comentó qué solía pedir él cuando iba, más o menos lo que se pide para dos personas para que echáramos un cálculo y eligiéramos. Nos decidimos por un Burrito de pollo, una Enchilada verde y unas Fajitas de res para los tres. Las fajitas hay que pedirlas con tortas de más, sólo te dan 3 por defecto pero no da para la cantidad de carne que las acompaña.
Para beber me fijé que un señor de la mesa de al lado tenía una John Smith's que es lo que bebemos en Manchester estas semanas que he estado fuera (y voy a estar), así que me pedi una. La camarera dijo que no les quedaba, las que tenían estaban congeladas, y acabé pidiéndo una Coca-Cola, el viajero también y Sete una Budweiser.
Me habían advertido de que aquí tardaban mucho en servirte la comida. Puede que porque cuando perdimos no había mucha gente o porque teníamos una buena conversación entre manos pero no se me hizo larga la espera, no más de 15 minutos. De haber estado esperando sólo se hubiese hecho eterna pero hubo suerte.
Nos trajeron toda la comida a la vez, no entrábamos casi en la mesa pero así no teníamos que esperar más platos. La Enchilada verde tuvo que sustituir a mi plato por falta de espacio. Y empezamos a cortar las raciones.
La salsa verde de la enchilada era una curiosa mezcla de kiwi y aguacate que le daban un sabor nuevo mezcla entre dulce y picante. Aunque luego ya se sabe: lo que picante entra, picante sale.
El burrito estaba muy bueno, difícil de comer porque se deshace segun intentas cortarlo. Junto con el arroz y los frijoles que lo acompañan se consigue un burrito recién traido de México.
Por último, las fajitas. Tortas algo pequeñas, del tamaño de la mano que hacen que rebose a nada que eches una cucharada. Y claro, la llenas completamente con un par de cucharadas y luego toca pringarse. La comida que mejor sabe es la que mancha, todos lo sabemos aunque intentemos negarlo.
El problema de pedir fajitas de res en vez de pollo es que la carne es algo más dura y difícil de partir de un mordisco, por ello surgen problemillas a la hora de comerse las fajitas intentando no parecer que llevas una semana en ayunas.
No hubo sitio para el postre, parece que no pero llena bastante para cenar.
Merece la pena visitarlo, el precio es mejor que el del Charro Loco que yo recuerde y el ambiente es muy original.
Ubicación:
Calle del Puerto Viejo, 48991 Getxo, España
domingo, 30 de octubre de 2011
Chicken's Farm
Puntuación: 0,5/5
Fecha: 29 Octubre
Lugar: MegaPark (Barakaldo)
Precio: 18€ para dos personas.
Nada. No tengo nada bueno que decir de este sitio.
Otro sábado más que tenemos que comer fuera. Hace algún tiempo que no íbamos a MegaPark y hemos decidido acabar allí. Después de mirar alguna tienda nos hemos puesto a elegir restaurante.
Hace tiempo que llevábamos viendo un sitio llamado Chicken's Farm, donde sólo dan pollo. Puedes pensar que es algo estilo Coronel Kentucky, pero algo, un sexto o séptimo sentido, nos había avisado en ocasiones anteriores para que no entráramos allí. Pero hoy, a pesar de que ese sentimiento extraño estaba ahí hemos optado por entrar y darle un voto de confianza al sitio. Craso error.
Vemos la carta antes de entrar. La última vez que vimos el sitio no tenía ni la mitad de cosas que ahora, y hemos pensado que habían añadido (y mejorado) su oferta culinaria. Entramos, nos sentamos en una mesa de 4 libre, porque la única de dos que había libre tenía todavía la bandeja de los anteriores, y pensamos en qué pedir. Un menú Tractor para 2 personas. Supone 10 piezas de pollo (2 sticks, 3 alitas, 3 muslitos, 2 contramuslos, patatas, ensalada y 2 bebidas).
En cuanto lo tenemos pensado voy a la barra a pedir, tiene pinta de que como no vayas rápido empieza a crecer la cola y ahí te quedas.
Lo pido, lo pago, y mientras el anterior tio le pregunta a ver dónde está el número en el ticket me voy a mi mesa con dos cocacolas de máquina. Las 14:20h.
El 0,5 de puntuación se lo llevan porque al pasar el turno suenan pollos y gallinas para que estés atento. Tiene gracia las dos primeras veces.
Más de media hora después de pedir viene el chaval que atiende (hay dos personas para atender, cobrar y recoger mesas) y nos dice que a ver si nos podemos mover a una mesa de dos y dejar la de cuatro libre. Me muevo porque quiero mi comida, ya.
(Sonido de pollo) Número 627, nos toca. Las 15:15h. Previamente una pareja había vuelto a la barra con toda su comida a quejarse, supongo que por estar fría o poco hecha.
Me levanto y me acerco a la barra que la teníamos al lado. Cojo la bandeja, me indican que tengo mostaza, ketchup, mayonesa y aliño para ensalada a mi disposición y me ofrecen pan muy educadamente.
Empezamos a comer. La mostaza sabía más a vinagre que la propia vinagre. No les echemos la culpa a ellos, puede estar pasada sin más. La ensalada normal, sin más. Las patatas con cortes irregulares, pero no por ello van a ser frescas. No están demasiado calientes pero bueno, podría ser peor.
Pasemos al pollo. Si por esperar 55 minutos me hubieran dado unos de los trozos más sabrosos de pollo de toda mi vida pues vale, me hubiera callado. Pero no. ¿Sabéis ese pollo de los restaurantes bufet libre chinos? Pues el sabor igual, o incluso peor. Con una cobertura de fritanga aceitosa sin sabor alguno y con el pollo poco hecho (seguramente por culpa de esta coraza) te preguntas qué cojones han estado haciendo con mi pollo dentro de esa cocina durante ¡una hora! Vamos aver, si tardas una hora para hacerme bien la comida y que el pollo esté crujiente, vale. Si tardas una hora y me das un pollo frío, que no acaba de salir de una freidora porque estaría hirviendo, ¿qué has estado haciendo? Porque cocinar desde luego que no.
Sin ganas de acabar ese triste pollo y con menos ganas aún de pedir un postre para que tarden otra hora nos hemos ido para no volver.
Página web: Chicken's Farm
Fecha: 29 Octubre
Lugar: MegaPark (Barakaldo)
Precio: 18€ para dos personas.
Nada. No tengo nada bueno que decir de este sitio.
Otro sábado más que tenemos que comer fuera. Hace algún tiempo que no íbamos a MegaPark y hemos decidido acabar allí. Después de mirar alguna tienda nos hemos puesto a elegir restaurante.
Hace tiempo que llevábamos viendo un sitio llamado Chicken's Farm, donde sólo dan pollo. Puedes pensar que es algo estilo Coronel Kentucky, pero algo, un sexto o séptimo sentido, nos había avisado en ocasiones anteriores para que no entráramos allí. Pero hoy, a pesar de que ese sentimiento extraño estaba ahí hemos optado por entrar y darle un voto de confianza al sitio. Craso error.
Vemos la carta antes de entrar. La última vez que vimos el sitio no tenía ni la mitad de cosas que ahora, y hemos pensado que habían añadido (y mejorado) su oferta culinaria. Entramos, nos sentamos en una mesa de 4 libre, porque la única de dos que había libre tenía todavía la bandeja de los anteriores, y pensamos en qué pedir. Un menú Tractor para 2 personas. Supone 10 piezas de pollo (2 sticks, 3 alitas, 3 muslitos, 2 contramuslos, patatas, ensalada y 2 bebidas).
En cuanto lo tenemos pensado voy a la barra a pedir, tiene pinta de que como no vayas rápido empieza a crecer la cola y ahí te quedas.
Lo pido, lo pago, y mientras el anterior tio le pregunta a ver dónde está el número en el ticket me voy a mi mesa con dos cocacolas de máquina. Las 14:20h.
El 0,5 de puntuación se lo llevan porque al pasar el turno suenan pollos y gallinas para que estés atento. Tiene gracia las dos primeras veces.
Más de media hora después de pedir viene el chaval que atiende (hay dos personas para atender, cobrar y recoger mesas) y nos dice que a ver si nos podemos mover a una mesa de dos y dejar la de cuatro libre. Me muevo porque quiero mi comida, ya.
(Sonido de pollo) Número 627, nos toca. Las 15:15h. Previamente una pareja había vuelto a la barra con toda su comida a quejarse, supongo que por estar fría o poco hecha.
Me levanto y me acerco a la barra que la teníamos al lado. Cojo la bandeja, me indican que tengo mostaza, ketchup, mayonesa y aliño para ensalada a mi disposición y me ofrecen pan muy educadamente.
Empezamos a comer. La mostaza sabía más a vinagre que la propia vinagre. No les echemos la culpa a ellos, puede estar pasada sin más. La ensalada normal, sin más. Las patatas con cortes irregulares, pero no por ello van a ser frescas. No están demasiado calientes pero bueno, podría ser peor.
Pasemos al pollo. Si por esperar 55 minutos me hubieran dado unos de los trozos más sabrosos de pollo de toda mi vida pues vale, me hubiera callado. Pero no. ¿Sabéis ese pollo de los restaurantes bufet libre chinos? Pues el sabor igual, o incluso peor. Con una cobertura de fritanga aceitosa sin sabor alguno y con el pollo poco hecho (seguramente por culpa de esta coraza) te preguntas qué cojones han estado haciendo con mi pollo dentro de esa cocina durante ¡una hora! Vamos aver, si tardas una hora para hacerme bien la comida y que el pollo esté crujiente, vale. Si tardas una hora y me das un pollo frío, que no acaba de salir de una freidora porque estaría hirviendo, ¿qué has estado haciendo? Porque cocinar desde luego que no.
Sin ganas de acabar ese triste pollo y con menos ganas aún de pedir un postre para que tarden otra hora nos hemos ido para no volver.
Página web: Chicken's Farm
martes, 25 de octubre de 2011
La Florinda
Puntuación: 4/5
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
Fecha: 15 Octubre
Lugar: La Alhóndiga. Bilbao
Precio: 15€ aprox. por persona.
Quedamos los de clase por la tarde, bueno, al final sólo estamos 2. Entre unas cosas y otras es difícil reunirnos. Como cabía la posibilidad de que mis amigos salieran a cenar y eran pocos también pues nos juntamos todos (seis en total) y nos fuimos a cenar después de estar tomando algo.
La idea original era ir al Tagliatella de Pozas, y allí fuimos sobre las 22:30h. Ya en la puerta se ve que hay gente esperando para entrar y que el local está lleno, y como no sabiamos cuántos íbamos a ser pues no llamamos para reservar. Que no hay sitio.
Punto y a parte de este tema, no se dónde está la crisis. Como bien diría Igortxo una semana más tarde, no todo el mundo tiene crisis, los que la tengan estarán jodidos pero los que no pues siguen tan ricamente. Si, es así. Pero la situación general del país es de una crisis, y de las malas, pero si vas a cenar por ahí cualquier día no te da la sensación de que el país esté sumido en esa profunda crisis de la que hablan. No veo que la gente salga menos que hace 4 años. Pero me estoy desviando del tema.
Llamamos al otro Tagliatella, al de Gardoki, y nos dicen que ahora mismo no hay sitio, pero que llamamos en 10 minutos y nos podrán decir si para las 23:15h tenemos una mesa. De mientras hacemos tiempo buscando otros sitios. Vamos a otro y lo mismo, lleno. Nos vamos camino de la calle Gardoki y a mitad de camino aparece La Alhóndiga, un antiguo almacén de vino de principios de 1900. Y sabemos que allí hay tres restaurantes, uno de ellos asequible económicamente. Entramos y como uno de los amigos conoce al gente de La Florinda, entra a preguntar y conseguimos una mesa para 6. En 5-10 minutos estamos sentados.
El local es curioso, tiene una cocina en mitad del restaurante, y una zona con lo que parece un self-service de bebidas y ensaladas.
Tiene unos ventanales enormes que dan mucha luz y vistas a la calle.
El mantel es la carta, así que puedes mirarlo todo el tiempo que quieras, pero claro, mientras lo mires no te vienen a tomar nota. A parte de que cuesta mucho decidirse porque hay cantidad de cosas y todas de diversas culturas.
Les tuvimos que llamar porque no venían, claro, llevábamos un cuarto de hora diciendo "no, no, no! esto, esto, que tiene buena pinta!". Pedimos un par de ensaladas, una para cada chica, y para los chicos una Fondue de queso y salchichas alemanas (las de carne no son fondues!! no me cansaré de decirlo nunca! una fondue de carne es una freidora!) para compartir y un plato de Cremoso arroz negro con txipis e Idiazabal, un plato de Risotto de Parmigiano-Reggiano, otro de Fideua de rape y langostinos con ali oli Suave y Tallarines con salsa carbonara.
No se si porque había bastante gente o si es que el queso de la fondue debe alcanzar un punto de fusión de 1300ºC pero tardaron un triunfo en servirnos la fondue. Las ensaladas las trajeron bastante antes si no recuerdo mal, no nos pareció del todo bien que unos comensales tuvieran la comida servida y otros tuvieran que esperar todavía un buen rato.
Bueno, por fin nos traen la fondue acompañada de pedacitos de pan crujientes y unas pocas salchichitas alemanas. Pues nada, a untar que esta muy bueno. Hay una vela debajo de la fuente de la fondue. Al principio pensamos que sólo era de adorno, cómo una triste velita podía calentar cosas. Pero 15 minutos después el queso seguía burbujeando, y si movías la vela burbujeaba por otra parte, justo encima de la vela. Curioso.
Después nos trajeron a cada uno nuestro plato. De mientras ellas seguían batallando con sus ensaladas. No había visto tanta lechuga junta nunca.
Las raciones, grandes, llenaban mucho. Mi risotto estaba muy bueno, el queso suave sin resultar empalagoso, el arroz no estaba demasiado líquido. Me acabé el plato con gran esfuerzo, tanto que luego no pedimos postre.
El ali oli que acompañaba a la fideua estaba tremendamente suave, no parecía un ali oli normal, el típico que vemos con el perejil y todo. Estaba algo más líquido y muy bueno.
Después apareció Igortxo para vernos acabar de cenar y más tarde el "Master" del universo que nos esperaba fuera fumando.
Todos salimos contentos con nuestros platos, y bien llenos.
Página web: www.restaurante-laflorinda.com
Nota: La wikipedia hace alusión a la Fondue de carne, pero se llama borgoñona, y en palabras del cocinero Audy, eso no es una fondue.
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