sábado, 2 de abril de 2011

Amume

Puntuacion: 3,5/5
Fecha: 1 Abril
Lugar: Máximo Aguirre 1, Bilbao
Precio: 12€ por persona.

El viernes ibamos con el tiempo más apurado de lo normal e ir a casa a comer suponía comer muy tarde, así que decidimos comer por Bilbao. Aparcamos el coche en el garage de la Plaza Euskadi y para no dar muchas vueltas nos fuimos al Amume.

Entramos y pedimos mesa para dos, la camarera se fue a preguntar y al volver nos dijo que pasarámos. El local no es demasiado grande pero tiene suficientes mesas. Una luz tenue, todo color café, muy tranquilo.

Nos sentamos y nos trajeron la carta del menú del día. Pedimos los dos lo mismo, Fideua (escrito por ellos como Fideguá) y Hamburguesa. Antes de pedir el segundo plato mi acompañante preguntó a ver cómo era el Lacón asado y con una voz tranquila y sosegada, de esas que te gustaría oir si te encuentras en silo de misiles que tiene activado el protocolo de autodestrucción, le explica que es jamón asado con patatas y pimientos.

En dos minutos tenemos la fideua en la mesa, en el típico plato que parece un sombrero de campesino dado la vuelta. Quema. Esta muy rica, aunque los fideos gruesos a mi me sabían un poco a de sobre. No se, tenían ese sabor, que no es malo pero es extraño. Estoy convencido de que no eran de sobre, les saldría más caro que comprar pasta al por mayor, quizás fuera porque estaban calentado al microondas o yo que sé. Pero estaba buena la fideua.
Después vino la hamburguesa. Me recordó a una carne de hamburguesa que comí en mi reciente viaje a alemania, que por 1,20 euros te daban un bloque de carne picada del tamaño de un puño grande y que te lo comias sin más. Esto era un poco más pequeño, carne picada pero casera, no hamburguesa comprada ya hecha. Preguntó el camarero al tomarnos nota a ver cómo queríamos la carne y yo respondí "al punto". El cómo quieres hecha la carne es como lo de los entrecot, cada uno tiene un concepto totalmente diferente. Estaba más bien poco hecha y la carne de hamburguesa poco hecha... bueno, que uno se la come y está rica. Venía acompañada de patatas y una especie de salsa agridulce no tan fuerte como la de los restaurantes chinos pero que le daba un punto a la carne.

Por último, de postre había flan o fresas con nata. Pues fresas con nata. Bueno, con leche condensada pero que hacía las veces de nata.

Merece la pena para ir a comer, un trato amable y tranquilo. Como no veo que tengan página web pues no os queda otra que ir y probarlo. 
Que aproveche.

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